La adjudicación directa del Contrato Interadministrativo 536 de 2024 para modernizar los sistemas tecnológicos de la Cancillería colombiana abrió una cadena de decisiones administrativas que terminó en la terminación del contrato, investigaciones por posibles irregularidades y cuestionamientos sobre los mecanismos de contratación estatal. Hoy, meses después de su caducidad, la pregunta sigue vigente: ¿qué han hecho realmente los órganos de control?
