Un análisis jurídico advierte que las fallas en la expedición de pasaportes, la congestión en consulados y la inestabilidad administrativa del Ministerio de Relaciones Exteriores podrían configurar responsabilidad del Estado por deficiencias en la prestación del servicio público. La situación, ocurrida durante el gobierno del presidente Gustavo Petro y bajo la dirección de la canciller Rosa Villavicencio, abre la puerta a eventuales reclamaciones judiciales por daños causados a ciudadanos afectados por la crisis consular.
