La suspensión provisional de la embajadora de Colombia en Haití, Vilma Velásquez Uribe, por presuntamente promover la candidatura presidencial de Iván Cepeda, no solo desató una tormenta política en plena campaña electoral de 2026, sino que además reabrió cuestionamientos sobre una posible utilización política del servicio exterior colombiano. El caso coincide con investigaciones disciplinarias abiertas por reuniones lideradas desde la Cancillería con consulados en España para tratar asuntos electorales, hechos denunciados ante la Procuraduría y que hoy alimentan un debate constitucional, diplomático y democrático sobre los límites de la participación política de los funcionarios públicos.
