Más allá de las urnas ¿quiénes perdieron realmente el poder en las elecciones presidenciales de 2026?
Más allá del resultado del preconteo, la jornada electoral reconfiguró liderazgos, debilitó actores tradicionales y consolidó a otros como referentes ineludibles del escenario político nacional.
Por otra parte, la principal paradoja de esta elección es que los derrotados políticos no necesariamente coinciden con quienes perdieron en las urnas, e independientemente de quién termine imponiéndose tras el escrutinio definitivo, estas elecciones ya dejaron varios derrotados políticos.
Abelardo de la Espriella y la narrativa de la victoria aplastante
Durante meses se construyó la idea de que la derecha obtendría una ventaja contundente sobre Iván Cepeda. Sin embargo, los resultados muestran un país dividido prácticamente por mitades. Incluso una eventual victoria por un margen tan estrecho dejaría a cualquier gobierno enfrentando enormes desafíos de legitimidad política y gobernabilidad.
Los grandes medios tradicionales
Buena parte de la prensa concentró sus esfuerzos en cuestionar al gobierno de Gustavo Petro y a las figuras más visibles del progresismo. Aun así, no lograron producir una diferencia electoral significativa a favor de la derecha.
Cuando la distancia es inferior al 1%, queda claro que la capacidad de influencia de los medios tradicionales ya no es la que tuvieron en décadas anteriores.
El espaldarazo de Estados Unidos e Israel
Pese a la irrupción de Donald Trump en los días previos a las elecciones, su intervención terminó generando más titulares que votos. Lo que algunos esperaban que fuera un impulso decisivo para la derecha terminó alejando a muchos de los votantes indecisos del centro.
Tampoco surtieron efecto los apoyos económicos de Israel, quien según varias versiones de fuentes confiables había negociado la cabeza del presidente Petro a cambio del apoyo que Netanyahu daba al candidato de la Espriella.
Las encuestadoras
Quizás el golpe más fuerte fue para las firmas encuestadoras. Ninguna logró anticipar con precisión el resultado final.
Una vez más quedó demostrado que la política colombiana atraviesa una etapa de volatilidad en la que las metodologías tradicionales parecen cada vez menos capaces de captar el comportamiento real del electorado y sobretodo pone en evidencia que más que cumplir una labor objetiva están al servicio del que más pague por publicar pronósticos a su favor.
Fajardo, Robledo y el voto en blanco
Las posiciones ambiguas también pasaron factura. Mientras algunos sectores optaron por el voto en blanco y otros evitaron asumir una postura clara frente a la disputa principal del país, millones de ciudadanos exigían definiciones.
La estrategia de mantenerse al margen terminó profundizando la irrelevancia política de quienes durante años se presentaron como alternativa. De hecho, después de los resultados del 21 de junio voces dentro del mismo centro piden que deberían ir a la jubilación política.
La polarización como proyecto
La gran sorpresa de la jornada es que ningún bloque logró imponerse de manera contundente. El resultado demuestra que Colombia sigue siendo una nación profundamente dividida y que ningún sector puede gobernar ignorando a la otra mitad del país.
La verdadera lección de estas elecciones es que ya no existen mayorías aplastantes. Quien pretenda gobernar deberá entender que casi la mitad de los colombianos piensa distinto.
Esa realidad, más que una victoria o una derrota, es el mensaje central que dejaron las urnas.
Al final, fueron los ciudadanos quienes hablaron en las urnas y demostraron que ninguna presión externa puede sustituir la voluntad popular.
Los resultados dejan una conclusión clara: lejos de salir debilitado, el presidente Gustavo Petro emerge con un respaldo popular que muchos analistas subestimaron. Incluso quienes apostaban por su aislamiento político deberán reconocer que conserva una importante conexión con amplios sectores del pueblo colombiano y que pese a no haber ganado en las urnas, la derrota de Abelardo de la Espriella fue más grande.
Por:
Luz Acevedo
Activista, especialista en comunicación estratégica y marketing político.
@irondela


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