Cuando COLEXRET presentó el 9 de julio de 2026 una solicitud de información a la Cancillería, la intención no era simplemente conocer cifras presupuestales, pues detrás había algo más importate:
¿Qué está haciendo realmente el Estado colombiano con los recursos que destina a los colombianos en el exterior?
La pregunta adquirió especial relevancia al conocer que, dentro de los programas y proyectos relacionados con esta población, existe una asignación de $32.000 millones para la vigencia 2026.
¿De dónde salen esos recursos? ¿A qué están destinados? ¿Cuánto se ha comprometido? ¿Cuánto queda disponible? ¿Qué proyectos se están desarrollando? ¿Quiénes los ejecutan? Y, sobre todo, ¿qué están recibiendo los colombianos a cambio de esa inversión?
Esas fueron algunas de las preguntas que llevaron a COLEXRET a solicitar la información.
La Cancillería fue entregando respuestas y documentación complementaria en diferentes momentos, hasta llegar a una respuesta fechada el pasado 2 de octubre, acompañada de matrices y anexos que permiten conocer con mayor detalle la estructura de los recursos y los proyectos.
Y cuando se revisa el conjunto de esa información, los $32.000 millones dejan de ser simplemente una cifra presupuestal, pues detrás de ellos aparece una estructura de proyectos, contratación, actividades territoriales y equipos destinados a desarrollar acciones relacionadas con los colombianos en el exterior.
Por eso decidimos mirar qué hay realmente detrás de esos recursos.
$32.000 millones para la vigencia de 2026
Los $32.000 millones están asociados a la vigencia presupuestal 2026; lo que significa que el horizonte presupuestal de estos recursos corresponde a ese año, aunque los proyectos individuales puedan tener cronogramas y procesos contractuales propios.
Por ello, al analizar la cifra, resulta indispensable saber cuánto de esos recursos se ha comprometido y qué parte continúa disponible dentro de la vigencia.
La Cancillería informó un monto cercano a $17.089 millones comprometidos, mientras aproximadamente $14.432 millones permanecían como saldo.
La diferencia es que un recurso comprometido no equivale necesariamente a un recurso ya pagado ni significa que el resultado contratado esté completamente ejecutado. Por eso, la cifra de compromisos permite saber hasta dónde han llegado las decisiones presupuestales, pero no constituye por sí sola una medida de resultados.
¿Qué se está financiando con los $32.000 millones?
Los $32.000 millones no corresponden a una única actividad.
La documentación entregada por la Cancillería muestra diferentes proyectos y líneas de acción dirigidos, directa o indirectamente, a los colombianos en el exterior; lo que demuestra que estamos frente a una estructura mucho más amplia que un simple programa de atención.
Hay proyectos destinados a las comunidades, otros relacionados con el fortalecimiento institucional y otros dirigidos a mejorar herramientas y servicios. Por eso la cifra global solamente permite abrir la puerta, pero para saber qué está ocurriendo realmente, hay que mirar qué existe detrás de ella.
Los multiplicadores de Colombia Nos Une son una parte de la estrategia
Uno de los elementos que aparece en la información oficial es la figura de los denominados multiplicadores de Colombia Nos Une, hoy convertida en dirección adscrita al Viceministerio de las Migraciones.
Inicialmente Cancillería hizo referencia a 55 multiplicadores, pero luego informó que fueron 50 los contratados, ya que cinco consulados, desconociéndose las razones, retiraron su participación durante el segundo semestre.
La existencia de estos equipos muestra que una parte de la estrategia consiste en desarrollar actividades directamente relacionadas con las comunidades colombianas. Pero aparece algo mucho más importante que el número de personas contratadas, y es:
¿Qué hicieron esos multiplicadores y qué resultados produjeron?
Para el ciudadano no debería ser suficiente saber cuántas personas participaron en la ejecución, sino conocer qué actividades realizaron, dónde las realizaron, cuántos colombianos alcanzaron y cuáles fueron los resultados obtenidos.
Más de cien proyectos detrás de una sola cifra
La revisión de las matrices entregadas por la Cancillería permite encontrar una cartera considerable de proyectos.
En una de las matrices aparecen 103 proyectos, de los cuales 66 figuran como “En ejecución” y 37 como “Finalizado”.
En otra información suministrada por la propia entidad aparece una distribución de 66 proyectos en ejecución y 39 finalizados.
Pero, más allá de esa esa diferencia, los $32.000 millones están relacionados con una cartera de proyectos que supera el centenar de iniciativas, y eso cambia la dimensión de la pregunta inicial.
Ya no se trata solamente de saber cuánto dinero existe, se trata de saber qué está haciendo el Estado colombiano con ese dinero en cada uno de esos proyectos.
No todos los proyectos significan lo mismo
Un proyecto destinado directamente a una comunidad colombiana no puede medirse de la misma manera que uno destinado a tecnología o fortalecimiento institucional. Cada uno debería tener sus propios indicadores.
En un proyecto dirigido a ciudadanos interesa saber cuántas personas fueron beneficiadas y qué solución recibieron.
En uno tecnológico interesa saber qué sistema se puso en funcionamiento y qué mejoró.
En uno institucional interesa saber qué capacidad se fortaleció y cómo terminó repercutiendo en el servicio al ciudadano.
Por eso, la cantidad de proyectos es importante, pero los resultados de cada proyecto lo son todavía más.
El verdadero asunto es lo qué recibe el colombiano
Una política pública no debería medirse solamente por su presupuesto, debe poder medirse por sus resultados.
Si se destinan recursos para actividades con las comunidades, debe conocerse cuántos ciudadanos fueron beneficiados.
Si se contratan equipos, debe saberse qué produjeron.
Si se financian proyectos, debe conocerse cuáles terminaron, cuáles continúan y qué resultados alcanzaron.
Y si se invierten millones para fortalecer servicios, debe poder comprobarse qué cambió para el ciudadano.
No es lo mismo comprometer recursos que producir resultados
Esta diferencia es especialmente importante cuando se habla de dinero público, ya que un proyecto puede tener recursos comprometidos y todavía encontrarse en ejecución, mientras otro puede aparecer como finalizado y requerir una evaluación de los resultados que produjo.
Por eso el análisis de COLEXRET no pretende quedarse en una simple suma de recursos comprometidos. La pregunta de fondo es otra:
¿Cuánto de esa inversión se ha convertido realmente en soluciones para los colombianos en el exterior?
$32.000 millones que deben poder verse y medirse
Para el colombiano que vive en otro país, la importancia de esta inversión no está en una tabla presupuestal, está en lo que sucede después.
¿Mejoró un servicio? ¿Se solucionó un problema? ¿Se facilitó un trámite? ¿Se atendió una necesidad? ¿Se fortaleció una comunidad? ¿Se creó una oportunidad?
Es ahí donde una asignación presupuestal adquiere verdadero sentido.
Los $32.000 millones de la vigencia 2026 son, por tanto, apenas el punto de partida. La verdadera historia está en saber qué se hizo con ellos y qué recibieron los colombianos a cambio.
COLEXRET continuará examinando los proyectos, sus recursos y sus resultados, porque cuando se trata de dinero público destinado a los colombianos en el exterior, informar cuánto se presupuestó es apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante es poder demostrar qué se hizo con ese dinero.
Continúa leyendo aquí el siguiente artículo relacionado con esta investigación, donde daremos a conocer lo que se está haciendo dentro de los más de 100 proyectos de Cancillería para los colombianos en el exterior.


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