Andrés Bayona
Comunicador social y periodista de la Universidad de La Sabana. Trabajó en RCN Televisión como presentador de noticias en inglés, la primera división de noticias en ese idioma creada en Colombia. Asesoró en el diseño e implementación de estrategias de comunicación para diferentes organizaciones, entre ellas General Electric, La ANDI y La Sinfónica Nacional de Colombia, además de trabajar en la estrategia de lanzamiento para la llegada de Starbucks al país y la presentación de la marca Bogotá, junto a Invest In Bogotá. Realizó su maestría en Media Management en The New School, en Nueva York. Tuvo la oportunidad de trabajar en las distribuidoras de cine Cinema Tropical y Bond Strategy & Influence en Nueva York y, posteriormente, en Univisión Miami. Actualmente es Gerente de Contenidos en Televisa en Ciudad de México.

    “Yo, Tonya convierte una tragedia en un triunfo”

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    Hay diferentes formas de contar la historia de Tonya Harding, la patinadora olímpica quien pasó de ser la única estadounidense en completar un salto triple axel con una combinación de loop doble en competición a un blanco de la prensa rosa. “Yo, Tonya” elige irse por la vía más interesante, convirtiendo la historia de Harding en una comedia oscura acerca de los sueños, el crimen, el círculo familiar y cómo la infancia marca nuestra vida e, indudablemente, define quiénes somos.

    Margot Robbie interpreta magistralmente a Harding, una joven de Oregon quien juega bajo sus propias reglas y usa su talento como un arma de doble filo, las cuales la llevan a la cima y al abismo de su carrera artística y personal. Desde niña, es obligada a patinar por su madre (Allison Janney, la triunfadora en la gala de premiaciones y, recientemente, ganadora del Oscar por esta actuación), quien es un monstro narcisista, carece de simpatía y aprovecha cualquier oportunidad para destruir psicológica y físicamente a su hija.

    Pero este ciclo de abusos trasciende del círculo familiar. El novio y, posteriormente, esposo de Tonya (Sebastian Stan) es brutal y agresivo; sin embargo, algunas veces es torpe y, otras, amoroso. Estos factores tóxicos conllevan al incidente del que muchos hemos oído hablar, en el que la rival de Harding, Nancy Kerrigan, se fracturó su rodilla como resultado de un plan premeditado por su calculador esposo.

    Aunque “el incidente”, como los personajes de esta cinta se refieren recurrentemente, sucede mucho después de la mitad de “Yo, Tonya”, el escritor Steven Rogers logra enfocarse en la versión de Harding y la presenta como la narrativa central en casi orden cronológico. Desde su infancia, hasta sus competencias, así como su vida amorosa y la obsesión de los medios hacia ella.

    En “Yo, Tonya”, Robbie nos da su mejor interpretación en su carrera actoral. Es un personaje que despierta muchas sensaciones. A pesar de ser grosera, difícil y rebelde, la comprendemos y sentimos compasión por ella. Y, adicionalmente, es una atleta talentosa quien, a pesar de vivir en un torbellino de conflictos personales, es capaz de brillar y triunfar en el hielo. Es una mujer profundamente afectada, quien toma malas decisiones; sin embargo, la comprendemos porque sabemos que también es una víctima, en donde algunas veces refleja inseguridad y, en otras, un alto grado de vulnerabilidad.

    En sus treintas, y después del “incidente”, Harding se convirtió en una celebridad del boxeo. ”Violencia es lo único que sé hacer” dice antes de ser noqueada por su rival en el ring. Con esto, además de incluir secuencias y videos originales de Tonya Harding, mientras ruedan los créditos, esta cinta al final parece implicar y cuestionar el rol de la audiencia y de los medios durante el escándalo, desde la visión de Tonya, preguntando retóricamente: todo debió tratarse solo de patinar, pero al final del día ninguno de ustedes estaba interesado en ello, ¿no es así?

    Por Andrés Bayona

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