En las próximas elecciones para elegir Presidente de Colombia para el periodo 2026 – 2030, que se celebrarán en el exterior entre el 25 y 31 del presente mes de mayo, veo como algunos de esos mal llamados «líderes sociales» han vuelto a sus andanzas en búsqueda de votos para su «amito» político.
Estrategia recalentada: «Hablar de las súper maravillas de su candidato, y despotricar por todos lados y de todas las formas de sus contrincantes».
A todos ellos, y a sus seguidores, que podrían ser, no «idiotas útiles directos», sino «idiotas de los idiotas útiles», con respeto les dedico este editorial,
Los «Idiotas Útiles» en la Política de la Diáspora Colombiana
La expresión «idiota útil» es un término peyorativo utilizado en la ciencia política y el debate público para describir a individuos o colectivos que defienden, promueven y blindan agendas de líderes o partidos políticos bajo una supuesta bandera de «interés social» o «idealismo», desconociendo que están siendo instrumentalizados y que el resultado de sus acciones contradice su propio bienestar.
En la política contemporánea, esta figura no actúa necesariamente por malicia, sino por un sesgo dogmático o fanatismo ideológico rozando el sectarismo, que les impide evaluar de forma crítica si los líderes a los que aman, adoran e idolatran realmente ejecutan políticas públicas que beneficien al sector que ellos afirman representar.
Origen histórico y evolución
Aunque a menudo se le atribuye erróneamente a Vladimir Lenin para describir a los simpatizantes occidentales del comunismo (los llamados fellow travelers o «compañeros de viaje»), no existen registros reales de que él usara esa frase exacta.
El término se popularizó durante la Guerra Fría y solía aplicarse en los siguientes contextos:
- Contexto original: Intelectuales, periodistas o políticos occidentales de izquierda que defendían ciegamente a la Unión Soviética, ignorando las purgas, la falta de libertades y los campos de concentración (Gulag). La URSS los veía como herramientas de propaganda barata y dócil.
- Uso actual: Hoy en día la expresión ha trascendido el comunismo. Se utiliza en cualquier espectro político (izquierda, derecha, nacionalismos, etc.) para señalar a quienes apoyan agendas geopolíticas o corporativas que, a largo plazo, terminarán perjudicándolos a ellos mismos o a sus propios países.
El Contexto Colombiano: Supuestos Líderes Sociales en el Exterior
Este fenómeno cobra especial relevancia al analizar la situación de los más de cinco millones de colombianos que residen en el exterior.
Históricamente, este sector ha sido el pulmón económico del país. Desde el año 2023 el envío de remesas viene superando los 13.000 millones de dólares anuales, consolidándose como la segunda fuente de divisas de la nación y un pilar fundamental para el desarrollo socioeconómico de Colombia.
A pesar de este gigantesco aporte, la diáspora ha enfrentado un abandono institucional crónico. En este escenario surgen figuras que se autodenominan «líderes sociales» de los colombianos en el exterior, pero cuyo comportamiento encaja de manera precisa en la definición de «idiotas útiles» o peones políticos por tres razones fundamentales:
1°. Subordinación de lo Social a lo Ideológico: Disfrazan su activismo de interés comunitario, pero su verdadero objetivo es la propaganda dócil, el lavado de imagen y la promoción de sus partidos, ídolos o gobernantes de turno.
2°. Defensa del Perjuicio Propio («Masoquismo Político»): Aplauden dinámicas de gobierno que ignoran o perjudican directamente a sus comunidades, priorizando la lealtad al líder nacional por encima de las necesidades de los migrantes que dicen representar.
3°. Radicalismo y Polarización: Prefieren salir a las calles a vitorear a un mandatario antes que protestar por problemáticas reales, como el deterioro en la atención de los consulados o la ausencia de una Política Migratoria integral.
Características de un «idiota útil» en la política moderna
Bajo la anterior definición, para que alguien sea considerado un «idiota útil», suelen cumplirse tres condiciones:
Idealismo o sesgo ingenuo: La persona actúa por convicción real, motivada por causas que suenan bien sobre el papel (paz, justicia social, soberanía, libertad, etc.).
Falta de pensamiento crítico: No analiza quién financia, promueve o se beneficia realmente de la narrativa que está defendiendo.
Autoperjuicio: El resultado final de la causa que defienden suele ir en contra de sus propios intereses a largo plazo, de su libertad o de la estabilidad de su sociedad.
Ejemplo contemporáneo:
En la era digital, el término se usa mucho para describir a activistas o usuarios de redes sociales que comparten desinformación o propaganda creada por servicios de inteligencia extranjeros, como granjas de bots rusas o chinas, al igual que las llamadas «bodegas».
Los usuarios creen que están «revelando la verdad» o «siendo rebeldes», pero en realidad están siendo utilizados para polarizar y desestabilizar la democracia de su propio país.
Caso de Estudio: Las Reformas Sociales del Gobierno Petro y la Exclusión de la Diáspora
El ejemplo más claro y reciente de instrumentalización y comportamiento de «idiota útil» en la diáspora se evidenció en las movilizaciones de apoyo a las Reformas Sociales planteadas por el gobierno de Gustavo Petro, y que pueden ver aquí.
El análisis de ese artículo periodístico expone una contradicción flagrante calificada como «masoquismo extremo».
La Exclusión Absoluta:
En ninguna de las reformas sociales estructurales presentadas por el Ejecutivo ante el Congreso se incluyó un solo punto enfocado directamente en beneficiar a los colombianos residentes fuera del país.
A pesar de que la consigna constitucional dicta que «vivamos donde vivamos seguimos siendo colombianos», la agenda nacional del autodenominado «Gobierno del Cambio», secundado por la representación política de la circunscripción internacional 2022 – 2026 (Carmen Ramírez Boscán), marginó por completo a la diáspora.
La Reacción del «Idiota Útil»:
Pese a haber sido completamente excluidos del beneficio de dichas reformas, un sector de supuestos líderes y ciudadanos afines al gobierno salieron a manifestarse en ciudades del exterior a favor del mandatario y de sus proyectos de ley.
En este caso específico, me permito plantear la anatomía del fenómeno, en el siguiente cuadro:

Consecuencias Políticas de la Instrumentalización
Cuando la mentalidad de los líderes en el exterior es más partidista que social, las consecuencias para la comunidad migrante son severas. Veamos algunas:
Legitimación del Abandono: Al ver que la diáspora aplaude y respalda ciegamente la gestión gubernamental sin exigir contraprestaciones, los gobernantes y legisladores no sienten la presión política de incluirlos en la Agenda Nacional. Saben que cuentan con su voto y su respaldo callejero de forma incondicional («gratis»).
Freno a una Ley General de Migración: En lugar de canalizar la energía comunitaria para exigir una verdadera reforma al Sistema Nacional de Migraciones y blindar los derechos del pueblo migrante, el esfuerzo se diluye en defender la estabilidad e imagen de un proyecto político centralizado en Bogotá.
Degradación del Rol del Líder Social: El verdadero liderazgo social busca fiscalizar al poder y exigir derechos para su comunidad. Al transformarse en un «perro faldero» (En términos del argot popular), o en un «idiota útil», el activista abdica de su rol crítico y se convierte en un simple operario de la propaganda oficialista.
El Despertar de los «Colombianos Invisibles»
El análisis de la realidad migratoria frente a la política nacional demuestra que la diáspora colombiana padece un alarmante divorcio entre su peso económico y su relevancia política.
Mientras los consulados se inundan de pancartas partidistas y las calles del exterior reciben a activistas que marchan por reformas de las que fueron explícitamente excluidos, los más de cinco millones de connacionales siguen desamparados ante tarifas consulares abusivas, pésima atención y mal servicio en el agendamiento de citas, barreras para convalidar títulos, trabas para cotizar pensión y una desconexión estructural con el desarrollo del país al que sostienen financieramente.
El comportamiento del «idiota útil» en el exterior ha malacostumbrado a la clase política de Bogotá. Al entregar un apoyo incondicional basado en la ideología y no en los resultados, los partidos descubrieron que no necesitan legislar para la diáspora para obtener sus votos.
El «masoquismo político», o sea, aplaudir el olvido estatal a cambio de una foto con el líder o un discurso emotivo en redes sociales solo perpetúa la condición de ciudadanos de segunda categoría para quienes viven fuera de las fronteras.
Recomendaciones finales para los Colombianos en el exterior con miras a las elecciones presidenciales
El periodo de votación en el exterior (del 25 al 31 de mayo) representa la oportunidad definitiva para romper este círculo vicioso. La diáspora debe transitar del activismo ciego al voto estratégico y corporativo.
Para castigar la instrumentalización y exigir el lugar que le corresponde a la migración, me permito recomendar las siguientes acciones, sin que en esta ocasión me incline o pida el voto por alguno de los candidatos presidenciales; ya que,
Luego de lo sucedido en las elecciones al Congreso celebradas entre el 02 y 08 del mes de marzo del presente año, donde elegimos la Representación política de los colombianos en el exterior, y que ya en su momento contaré con lujo de detalles (caiga quien caiga), no me quedaron ganas de seguir poniendo mi imagen, credibilidad y mi trabajo por ningún partido político colombiano. Algo así como si el activismo político hubiera llegado a su fin en mi vida.
Estas son mis recomendaciones:
1. Aplicar el «Voto Transaccional» en lugar del «Voto Emocional»
Dejar el radicalismo, sectarismo e idolatría a un lado: Ningún candidato presidencial merece el voto en el exterior solo por el color de su bandera o su retórica.
Exigir la contraprestación: Evalúa a los candidatos bajo una pregunta estricta, ¿Qué beneficio concreto, real y presupuestado incluye su plan de gobierno para los colombianos en el exterior? Si la respuesta es «nada» o promesas vacías, esa opción no merece tu respaldo.
2. Auditar las propuestas con lupa migratoria
Antes de acudir a tu consulado o puesto de votación entre el 25 y el 31 de mayo, verifica si los candidatos presidenciales proponen soluciones reales a los problemas históricos de la diáspora, como por ejemplo:
- Reforma y optimización del servicio consular (menos burocracia, mejor atención). Tecnología y refuerzo de personal.
- Políticas efectivas para el retorno digno y el emprendimiento productivo.
- Inclusión real y vinculante de la población migrante en los sistemas de salud, pensión y vivienda del país.
- Recopilación de toda la normativa colombiana sobre migración, en una «Ley General Migratoria Colombiana», que cree de una vez portada la verdadera Política Migratoria de nuestro país.
- Un Fondo Nacional de Migraciones con personería jurídica e independencia propia.
- Vinculación real de los colombianos en el exterior en la Agenda Nacional.
- Una «Bolsa Internacional de Empleo».
Pero ojo, no es solo que lo propongan, es que indiquen cómo, cuándo y por qué lo van hacer.
3. Castigar al «Idiota útil».
Aprovecha esta jornada para aislar políticamente a los supuestos líderes sociales que actúan como jefes de debate de campañas presidenciales mientras callan ante la exclusión de la diáspora.
El voto de los colombianos en el extranjero debe dejar de ser «gratuito». Si un proyecto político los marginó de las reformas sociales del último cuatrienio, el voto de la diáspora debe cobrar esa factura en las urnas.
4. Ejercer el poder del «Segundo país con más votos»
Con más de cinco millones de nacionales fuera, el censo electoral en el exterior tiene la capacidad de definir al próximo presidente de la República.
La consigna es clara: No regales tu voto al espectáculo de las redes sociales ni a los extremos ideológicos. Vota como un ciudadano que exige respeto, que aporta más de $13.000 millones de dólares anuales a la economía nacional y que no tolera que su derecho político sea utilizado para validar su propio olvido.
No te conviertas por favor en otro «idiota útil» como el que te invita a votar por el que él considera, sin darte razones de fondo, y en especial de lo que ya ha hecho ese candidato por ti desde que estás en el exterior.
De los actuales tres (3) candidatos más opcionados para ocupar el sillón presidencial en el siguiente cuatrienio, solo hay uno, que por sus antecedentes frente a la Temática Migratoria Colombiana, cuando su partido ha estado en el gobierno, podría dar más seguridad que cualquier otro de que lo planteado para la Diáspora pueda hacerse realidad.


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