El Gobierno nacional ya puso en marcha la construcción del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2026-2030, denominado «Colombia, la Patria Milagro».
Mientras se anuncian encuentros regionales, prioridades de inversión y espacios de participación ciudadana, comenzamos a preguntar:
¿Qué lugar ocuparán los colombianos residentes en el exterior, la población retornada y los extranjeros que viven en Colombia?
No hablamos de un asunto marginal. Hablamos de más de 5 millones de personas vinculadas a Colombia por sus derechos, sus familias, sus aportes económicos, sus conocimientos, sus experiencias y sus proyectos de vida. Sin embargo, seguimos sin contar con una estructura estatal que articule de manera integral las necesidades de quienes emigran, retornan o llegan al país.
Desde COLEXRET consideramos que esta nueva oportunidad no puede terminar en otra lista de compromisos dispersos, programas temporales y declaraciones institucionales que cambien de nombre con cada Gobierno.
Ha llegado el momento de dejar de pedir migajas y reclamar la barra de pan completa; esto es, una política migratoria de Estado, con dirección, recursos, participación ciudadana y mecanismos verificables de cumplimiento.
Por eso, Ricardo Marín Rodríguez, creador y director de COLEXRET, ha presentado una propuesta para la creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones, acompañada de la construcción y puesta en marcha del Estatuto Migratorio Colombiano.
Y esta vez no nos limitamos a formular críticas. Hemos presentado un derecho de petición al Departamento Nacional de Planeación (DNP), con propuestas concretas y un ofrecimiento para participar en una mesa de trabajo sobre la temática migratoria colombiana.
¿Estará el Estado dispuesto a escuchar, incorporar y convertir estas propuestas en decisiones?
¿Qué es un Plan Nacional de Desarrollo y por qué su importancia?
El Plan Nacional de Desarrollo no es un simple documento de buenas intenciones elaborado al comienzo de cada mandato presidencial. Es el instrumento mediante el cual el Gobierno establece sus prioridades, define objetivos y metas, organiza inversiones y determina medidas para ejecutar su programa durante los cuatro años de administración.
El Departamento Nacional de Planeación explica la naturaleza y los componentes del PND, una parte general que establece propósitos, objetivos, metas y estrategias; un plan de inversiones públicas; y disposiciones instrumentales destinadas a facilitar su ejecución.
Su fundamento constitucional se encuentra, principalmente, en los artículos 339, 340 y 341 de la Constitución Política. La Ley 152 de 1994 desarrolla los procedimientos para su formulación, aprobación, ejecución, seguimiento y evaluación.
Esto tiene una consecuencia esencial, y es que lo que se consiga incorporar de manera adecuada al Plan puede convertirse en una obligación de gestión, una prioridad presupuestal y una herramienta para exigir resultados, según el contenido concreto de la disposición y las reglas jurídicas aplicables.
No basta con conseguir que un funcionario mencione a los colombianos en el exterior durante una reunión. Tampoco es suficiente incluirlos en un párrafo general sobre inclusión social o relaciones internacionales.
Lo verdaderamente importante es lograr que sus necesidades se traduzcan en objetivos identificables, responsables institucionales, recursos, indicadores, plazos y mecanismos de evaluación.
¿De qué sirve anunciar el fortalecimiento de los servicios consulares si no se mide si mejoró su cobertura?
¿Qué sentido tiene hablar de retorno si no se garantiza una articulación efectiva para la reintegración laboral, económica y social de quienes regresan?
¿Cómo se puede afirmar que existe una política migratoria integral si las instituciones actúan de manera fragmentada y la ciudadanía carece de una incidencia efectiva en las decisiones?
La historia de los planes de desarrollo: una oportunidad que no comenzó hoy
La planificación del desarrollo en Colombia tiene antecedentes anteriores a la Constitución de 1991. Uno de los primeros referentes oficiales fue el Plan General de Desarrollo Económico y Social 1961-1970. Posteriormente, la Constitución de 1991 consolidó la obligación de formular planes nacionales de desarrollo, y la Ley 152 de 1994 estableció su marco orgánico.
Desde entonces, cada Gobierno ha definido sus prioridades y ha incorporado, con diferentes alcances, medidas relacionadas con la migración, el retorno, los servicios consulares, la integración de extranjeros y los vínculos con los colombianos residentes fuera del país.
Para evaluar esa trayectoria es necesario diferenciar tres cuestiones:
Lo anunciado: compromisos y objetivos incluidos en las bases del PND o en su articulado.
Lo ejecutado: programas, inversiones, reformas y actuaciones efectivamente desarrollados.
Lo transformado: cambios estructurales que permanecen, mejoran los derechos y servicios y permiten superar los problemas que dieron origen a la política.
No es lo mismo aprobar una ley que garantizar su cumplimiento. Tampoco es lo mismo ejecutar recursos que demostrar que se resolvió un problema.
Por eso, desde COLEXRET hemos insistido en que la evaluación de la política migratoria no puede quedarse en la enumeración de reuniones, campañas, eventos, consulados móviles o programas de atención. Es necesario determinar qué cambió realmente para la población destinataria.
El PND 2010-2014: Prosperidad para Todos
Aqui pueden ver los anteriores en los gobiernos de Alvaro Uribe Velez, pero en esta oportunidad, para no ir tan lejos, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, el Plan Nacional de Desarrollo «Prosperidad para Todos» incluyó prioridades generales de inclusión social, competitividad y proyección internacional.
Para el análisis migratorio, este periodo constituye un antecedente de la necesidad de articular los vínculos internacionales, los servicios consulares y las medidas de retorno con el desarrollo nacional. Sin embargo, no sería riguroso atribuirle un porcentaje de cumplimiento migratorio sin contar con una matriz homogénea de compromisos, indicadores y resultados.
Lo importante para esta investigación es observar que la atención a los colombianos en el exterior no nació con el Gobierno de Gustavo Petro (fue cuando menos atención se le prestó), ni debe desaparecer cuando termina una administración. Se trata de una responsabilidad estatal que requiere continuidad y evaluación.
El PND 2014-2018: Todos por un Nuevo País
En el segundo mandato, el gobierno de Juan Manuel Santos, el PND 2024-2018, incorporó expresamente acciones para fortalecer la política migratoria, los servicios consulares, la atención de los colombianos en el exterior y la población retornada.
Las bases del Plan plantearon ampliar la atención a los connacionales, acercar los servicios consulares, apoyar iniciativas de emprendimiento y retorno, fortalecer el capital social y mejorar la articulación institucional.
Estos compromisos representaban avances en el reconocimiento de la población migrante como destinataria de políticas públicas. Sin embargo, una enumeración de estrategias no permite concluir, por sí sola, que todas se ejecutaron satisfactoriamente ni que se solucionaron las deficiencias estructurales.
La pregunta que debe hacerse es cuánto de esa orientación se convirtió en capacidad institucional permanente y cuánto dependió de programas y decisiones administrativas que podían cambiar con el siguiente Gobierno.
El PND 2018-2022: Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad
Este periodo resulta especialmente importante para COLEXRET por un antecedente concreto.
El PND 2018-2022, aprobado mediante la Ley 1955 de 2019 incluyó el propósito de establecer una política migratoria integral para facilitar la movilidad de los colombianos y hacer de Colombia un polo de atracción para el retorno y la migración calificada.
Entre las estrategias se contempló tramitar la elevación de la Dirección de Asuntos Migratorios, Consulares y Servicio al Ciudadano del Ministerio de Relaciones Exteriores a la categoría de viceministerio, acompañada de direcciones especializadas.
La propuesta buscaba fortalecer la capacidad institucional para ejecutar políticas migratorias y coordinar actuaciones relacionadas con el servicio consular y la atención ciudadana.
¿Qué ocurrió con ese compromiso?
La propia Oficina Asesora Jurídica del DNP publicó un análisis sobre el alcance y la obligatoriedad del PND 2018-2022 que recogió una petición formulada por Ricardo Marín Rodríguez acerca de ese punto. En el documento se examinan los compromisos del Plan y la cuestión de la elevación de aquella Dirección a la categoría de viceministerio.
La consulta jurídica puede revisarse en Vigencia y alcance normativo del Plan Nacional de Desarrollo, publicado por el DNP.
Este antecedente es importante porque demuestra que la discusión sobre la insuficiencia de la estructura institucional migratoria no es una preocupación improvisada por COLEXRET ante el nuevo Gobierno.
Desde entonces hemos defendido que la política migratoria necesita una instancia con capacidad real de coordinación y dirección. Las modificaciones administrativas y las normas que se anuncian deben examinarse por sus resultados efectivos, no únicamente por su formulación.
El PND 2022-2026: Colombia, Potencia Mundial de la Vida
El Gobierno de Gustavo Petro aprobó el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 mediante la Ley 2294 de 2023. En él se incluyeron apartados relacionados con la oferta de servicios para la población colombiana en el exterior y retornada, los mecanismos de protección para migrantes en tránsito, refugiados y personas con vocación de permanencia en Colombia, y el fortalecimiento de los vínculos de los colombianos en el exterior con el país.
Por consiguiente, sería incorrecto afirmar que este Plan no mencionó a esta población, pues sí lo hizo.
Pero la discusión de fondo es;
¿Hasta qué punto esos compromisos se tradujeron en cambios estructurales, suficientes y verificables para los colombianos que viven fuera del territorio nacional?
El PND 2022-2026 y sus documentos oficiales permiten comprobar qué se prometió. La plataforma Sinergia del DNP permite consultar el seguimiento de las metas generales del Plan y sus indicadores.
En COLEXRET nuestra valoración es crítica, pues pese a las declaraciones, los programas y las actuaciones adelantadas durante ese cuatrienio, no observamos que se haya resuelto el problema central de la ausencia de una política migratoria suficientemente articulada, permanente y con capacidad efectiva para responder al conjunto de la población migrante.
Esta crítica no significa desconocer cada actuación realizada. Significa que las actuaciones parciales no deben confundirse con la solución integral que venimos reclamando.
El Gobierno Petro: promesas migratorias y una deuda estructural que sigue pendiente
Durante el Gobierno anterior, los colombianos en el exterior continuaron reclamando mayor atención institucional, participación efectiva y soluciones a problemas relacionados con los consulados, el retorno y la vinculación con Colombia.
Desde esta Casa denunciamos reiteradamente lo que consideramos una creciente invisibilización de esta población, mucho más que la vista en gobiernos anteriores. Nuestra crítica se dirigió a la distancia entre el reconocimiento formal de sus necesidades y los resultados que, a nuestro juicio, debieron alcanzarse.
No se trata de desconocer que existieron iniciativas. El Plan contempló una oferta de servicios para los colombianos en el exterior y retornados, así como medidas para otras poblaciones migrantes. También se adelantaron acciones de socialización del PND con colombianos residentes fuera del país.
El propio DNP informó sobre la presentación de esa oferta institucional en encuentros con colombianos residentes en Europa. Además, el presupuesto de 2025 incluyó partidas identificadas para la atención de población colombiana en el exterior y retornada y para mecanismos de protección de población migrante en tránsito y refugiada.
Estos datos demuestran que hubo actuaciones y recursos asignados. Pero no resuelven por sí mismos la pregunta sobre su suficiencia, ejecución e impacto.
La partida presupuestal, por ejemplo, no demuestra automáticamente que el servicio haya mejorado ni que las necesidades de la población hayan sido satisfechas. Para llegar a esa conclusión se requiere contrastar los recursos apropiados, los efectivamente ejecutados, las metas alcanzadas y los resultados para los ciudadanos.
Por eso, nuestra crítica se concentra en la ausencia de una transformación estructural que permita superar la fragmentación institucional y asegurar continuidad a las políticas migratorias.
En nuestra valoración, el Gobierno Petro dejó una deuda importante con los colombianos en el exterior, pues no consolidó la estructura de coordinación presidencial que consideramos necesaria ni resolvió la falta de una política de Estado con capacidad de integrar de manera efectiva a emigrantes, retornados y extranjeros residentes en Colombia.
¿Qué ocurrió con la participación ciudadana?
La participación es uno de los puntos que más nos preocupan.
COLEXRET ha seguido el proceso de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones, así como las discusiones alrededor del Sistema Nacional de Migraciones y sus mecanismos de funcionamiento, y que bien se puede ver aquí.
En nuestras publicaciones hemos cuestionado las limitaciones de la participación, la falta de incidencia efectiva de la ciudadanía y las dificultades para que las propuestas de quienes conocen directamente la realidad migratoria se conviertan en decisiones.
En el artículo Informe sobre la primera reunión del Sistema Nacional de Migraciones, expusimos reparos frente al alcance de la reunión y a la capacidad de la Mesa para influir realmente en las decisiones.
También hemos documentado nuestra posición sobre la conformación de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones y los antecedentes de ese proceso. (Ver historial aquí).
No es suficiente crear una instancia, convocar a algunos representantes y elaborar actas. Una participación efectiva exige reglas transparentes, inclusión, acceso a la información, posibilidad de presentar propuestas y mecanismos para conocer qué se aceptó, qué se rechazó y por qué.
La ciudadanía no puede convertirse en una simple destinataria de decisiones previamente adoptadas.
¿Cuáles planes de desarrollo cumplieron más y cuáles menos en materia migratoria?
Con la información pública examinada no es posible establecer un ranking definitivo y comparable de todos los gobiernos en materia de colombianos en el exterior. Para hacerlo se necesitaría una matriz histórica que relacionara cada compromiso migratorio con su indicador, meta inicial, recursos asignados, ejecución presupuestal, resultado final y evidencia de impacto.
Sin esa comparación, afirmar que un Gobierno cumplió el 80 % y otro apenas el 10 % sería especulativo.
No obstante, los antecedentes permiten identificar diferencias relevantes:
PND 2014-2018: incorporó acciones de fortalecimiento de la política migratoria y los servicios consulares, así como medidas de atención y retorno. El balance debe establecer cuánto se ejecutó y qué capacidades permanecieron.
PND 2018-2022: planteó una política migratoria integral y un fortalecimiento institucional específico, incluida la propuesta de elevar una Dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores a la categoría de viceministerio. El seguimiento a este compromiso resulta especialmente revelador de las dificultades para convertir una promesa institucional en una transformación efectiva.
PND 2022-2026: incluyó líneas específicas para colombianos en el exterior y retornados, además de protección de otras poblaciones migrantes. Sin embargo, desde la perspectiva de COLEXRET, no consiguió resolver el problema estructural de coordinación, continuidad e incidencia ciudadana.
Con esa revisión podemos concluir que Colombia ha incorporado medidas migratorias en diferentes planes, pero esas medidas no han conformado, hasta ahora, la arquitectura institucional integral que consideramos necesaria.
Por eso las hemos denominado, en distintos momentos, retazos de política migratoria, pues en realidad han sido iniciativas dispersas que si bien pueden resultar útiles, no sustituyen una política de Estado con objetivos comunes y responsables claramente definidos.
El reto del nuevo Gobierno no consiste en inventar de nuevo todas las acciones. Consiste en evaluar lo que ya existe, identificar lo que funcionó, corregir lo que fracasó y construir la estructura que permita dar continuidad a las soluciones.
En «La Patria Milagro» 2026-2030, ¿dónde están los colombianos en el exterior?
El DNP anunció formalmente la construcción del PND 2026-2030 el pasado mes de septiembre. Posteriormente, el Gobierno presentó siete ejes temáticos para los encuentros regionales, como reconstrucción y resiliencia, patriotismo constitucional, transformación social, desarrollo económico, regiones, transformación del Estado y educación.
La estrategia oficial busca recoger necesidades y propuestas de autoridades territoriales, empresarios, academia y ciudadanía. Según la información publicada por Presidencia, los encuentros se desarrollarán en doce ciudades y el proyecto de ley del Plan deberá presentarse al Congreso a más tardar el 7 de febrero de 2027.
El cronograma anunciado por el DNP puede consultarse en su información oficial sobre la construcción del PND 2026-2030 y en el anuncio de los encuentros regionales.
Al revisar los ejes publicados, nos preocupamos porque la temática migratoria colombiana no aparece identificada expresamente como uno de los siete ejes independientes anunciados.
Esto no permite afirmar que esté excluida del Plan definitivo, porque el proceso de formulación continúa. Pero sí lleva a preguntarnos ¿dónde y cómo se incorporarán las necesidades de los colombianos que viven fuera del país, de quienes retornan y de los extranjeros residentes en Colombia?
Las reuniones regionales son importantes, pero no sustituyen por sí solas los mecanismos específicos que se requieren para escuchar a una población cuya residencia, necesidades y circunstancias no siempre permiten participar presencialmente en Colombia.
Los colombianos en el exterior también forman parte del país. Su participación no puede depender exclusivamente de que puedan viajar, coincidir con un horario determinado o enterarse a tiempo de una convocatoria.
Se necesitan mecanismos virtuales accesibles, consultas dirigidas, espacios de interlocución con organizaciones migratorias y procedimientos transparentes para que las propuestas presentadas desde el exterior sean recibidas, evaluadas y consideradas.
La revisión de la información pública del DNP consultada por COLEXRET no nos ha permitido identificar, hasta el momento de elaborar este artículo, una instancia específica anunciada para la participación de los colombianos en el exterior en la construcción del nuevo PND.
Reiterando que, no significa que podamos asegurar que no exista ninguna actuación interna o mecanismo todavía no publicado. Precisamente por esa razón hemos elevado nuestras preguntas formalmente al DNP.
Crear la Consejería Presidencial para las Migraciones es la propuesta estrella de COLEXRET
Llegados a este punto, consideramos que no podemos seguir limitándonos a solicitar mejoras aisladas en los consulados, programas de retorno, más actividades institucionales o una mayor presencia en reuniones.
Todas esas acciones pueden ser necesarias, pero ninguna resuelve por sí sola el problema de fondo.
Nuestra propuesta estrella es crear la Consejería Presidencial para las Migraciones, con capacidad de coordinación interinstitucional y orientación estratégica, para que la migración deje de ser una suma de asuntos dispersos y se convierta en una verdadera política de Estado.
La iniciativa busca establecer una instancia de alto nivel que permita articular las competencias de las entidades que intervienen en la emigración colombiana, el retorno y la inmigración; coordinar objetivos y responsabilidades; impulsar decisiones de alcance nacional; y hacer seguimiento a los compromisos adquiridos.
No pretendemos reemplazar las competencias legales de los ministerios y demás entidades. Lo que pretendemos es que exista una dirección capaz de coordinarlas, identificar sus vacíos, establecer prioridades comunes y evitar que cada institución actúe de manera aislada.
Todo lo tratado sobre la propuesta hasta el día de hoy, puede conocerse aquí en Consejería Presidencial para las Migraciones.
Y el artículo con el texto propuesto para su posible incorporación al nuevo Plan se encuentra aquí en «Consejería Presidencial para las Migraciones: Artículo y exposición de motivos para el Plan Nacional de Desarrollo 2026 – 2030».
Ya invitamos al DNP, al DAPRE, al Ministerio de Relaciones Exteriores y a las demás entidades competentes a estudiar ambas publicaciones y permitirnos sustentarlas directamente. Aparte que hace aproximadamente 1 mes enviamos solicitud de entrevistas directas con el Ministro de Relaciones Exteriores, con el Director del DAPRE, con el Sr. Vicepresidente, y hasta con el propio Presidente Abelardo De La Espriella.
No estamos proponiendo simplemente crear otra dependencia administrativa. Estamos defendiendo una transformación institucional que facilite el paso de los programas dispersos a una política migratoria integral, con responsabilidades definidas y continuidad más allá de un solo cuatrienio.
¿Por qué una Consejería Presidencial y no otro programa?
Porque el problema no es exclusivamente consular. Tampoco se limita a la atención de los retornados o a la integración de los extranjeros.
La temática migratoria atraviesa asuntos económicos, sociales, laborales, educativos, culturales, diplomáticos, jurídicos, de seguridad social y de protección de derechos.
Un colombiano residente en el exterior puede necesitar servicios consulares, orientación para su retorno, reconocimiento de estudios, vinculación laboral, acceso a mecanismos de protección o apoyo para mantener sus vínculos con Colombia.
Una persona retornada puede requerir articulación entre diferentes entidades para reconstruir su proyecto de vida. Un extranjero residente en Colombia puede necesitar medidas de integración, orientación institucional y acceso a los servicios que le correspondan conforme a la ley.
Si cada problema se aborda desde una oficina distinta, sin coordinación suficiente ni una estrategia común, el resultado será una política fragmentada.
La Consejería permitiría impulsar una visión transversal, convocar a las instituciones competentes y hacer seguimiento a los compromisos que se incorporen en el Plan Nacional de Desarrollo.
Su creación tendría que acompañarse de competencias claras, mecanismos de coordinación, recursos y evaluación. De lo contrario, correríamos el riesgo de crear una figura nominal sin capacidad para cambiar la realidad.
El Estatuto Migratorio Colombiano: la base para una política que no dependa de cada Gobierno
La Consejería es nuestra propuesta institucional estrella, pero no constituye la única pieza de la solución.
COLEXRET considera necesario avanzar en la construcción de un Estatuto Migratorio Colombiano, concebido como una base integral para organizar, armonizar y desarrollar las disposiciones, principios, derechos, responsabilidades y mecanismos institucionales relacionados con la migración.
La finalidad es evitar que la política migratoria dependa de iniciativas aisladas, programas temporales o decisiones que cambian de prioridad con cada administración.
Ese Estatuto debe abordar de manera articulada a los colombianos en el exterior, los colombianos retornados y los extranjeros en Colombia, sin convertir a ninguno de estos grupos en una población secundaria.
También debe contemplar la participación de la ciudadanía y de las organizaciones con experiencia en el tema, el seguimiento de las políticas, la coordinación institucional y los mecanismos que permitan evaluar resultados.
La propuesta requiere un examen jurídico riguroso que determine su relación con la legislación vigente, incluida la Ley 2136 de 2021, por medio de la cual se establecieron definiciones y lineamientos para la Política Integral Migratoria del Estado colombiano.
No se trata de desconocer lo que ya existe ni de duplicar normas innecesariamente. Se trata de identificar los vacíos, las dificultades de aplicación y las reformas que permitan construir un marco coherente y funcional.
En COLEXRET hemos sostenido que, sin una estructura institucional que impulse y coordine esta tarea, seguiremos atendiendo síntomas sin resolver las causas.
Seguir podando el árbol no sirve si no arrancamos las plagas de raíz
La imagen imagen de portada de este artículo representa muy bien nuestra preocupación.
Cuando un árbol comienza a deteriorarse, se pueden podar algunas ramas para mejorar su apariencia. Pero si las plagas continúan destruyendo sus raíces, el problema no desaparecerá, pues tarde o temprano, volverá a manifestarse.
Eso es lo que ocurre cuando la política migratoria se limita a medidas puntuales sin abordar las deficiencias estructurales que impiden coordinar las instituciones y garantizar continuidad. Y es precisamente lo que ha venido sucediendo.
Mejorar un servicio consular es importante. Organizar una feria de servicios puede ser útil. Diseñar un programa de retorno puede beneficiar a muchas personas. Crear una plataforma de información puede facilitar trámites.
Pero estas actuaciones, por sí solas, no reemplazan una política integral que establezca qué debe hacer el Estado, cómo deben coordinarse sus entidades, cuáles son las prioridades, de dónde provienen los recursos y cómo se mide el cumplimiento.
No queremos más anuncios que se agoten con el periodo presidencial. Queremos soluciones que sobrevivan a los gobiernos.
Por eso consideramos que el PND 2026-2030 representa una oportunidad excepcional para incluir las bases institucionales y normativas de esa transformación.
Y por eso también creemos que esta vez debemos ser ambiciosos. No se trata de solicitar una pequeña mejora y conformarnos con que se incluya una frase en el documento. Se trata de presentar una propuesta capaz de cambiar la forma en que Colombia concibe y gestiona su realidad migratoria.
Queremos participar en la construcción del PND 2026-2030
Ante la apertura del proceso de formulación del nuevo PND, COLEXRET presentó un derecho de petición dirigido al Departamento Nacional de Planeación, con copia a las entidades competentes.
En él solicitamos información sobre los mecanismos de participación disponibles para los colombianos en el exterior, la población retornada y los extranjeros residentes en Colombia.
También preguntamos si existe o está prevista una mesa de trabajo específica para la temática migratoria colombiana y, si no se ha creado, solicitamos que se evalúe su conformación, explicando las razones y las medidas que se adoptarán para garantizar la participación de esta población.
De igual manera, pedimos que se nos informe cómo presentar formalmente las propuestas para que puedan ser evaluadas e incorporadas en las bases, las estrategias, las metas, las inversiones o el articulado del PND.
En el mismo documento no nos quedamos en las preguntas. Presentamos directamente la propuesta de creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones y el texto que hemos preparado para que pueda estudiarse su incorporación al Plan.
Además, manifestamos nuestra disponibilidad para participar en una mesa de trabajo y sustentar las propuestas ante el DNP y las demás entidades competentes.
Ricardo Marín Rodríguez, creador y director de COLEXRET, se encuentra actualmente en Bogotá, circunstancia que facilita su participación presencial.
¿Por qué nos dirigimos al Departamento Nacional de Planeación?
Porque es una de las entidades centrales en la formulación, coordinación, socialización y seguimiento del Plan Nacional de Desarrollo. Y porque las propuestas migratorias no pueden depender únicamente de que un ministerio decida incorporarlas entre sus prioridades.
Como lo informamos anteriormente, ya hemos solicitado audiencias con el presidente de la República, el vicepresidente, el director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE) y el ministro de Relaciones Exteriores, con el propósito de presentar personalmente la propuesta de Consejería Presidencial para las Migraciones y los planteamientos relacionados con el Estatuto Migratorio Colombiano.
Estas solicitudes de audiencia responden a la necesidad de que la iniciativa llegue a quienes tienen capacidad de decisión. Sin embargo, la elaboración del PND avanza y no podemos esperar indefinidamente a que se concrete una reunión.
Por eso hemos acudido también al DNP, pues queremos que las propuestas sean examinadas dentro del proceso de planeación y que se nos permita contribuir directamente a su desarrollo.
¿Nos están dejando nuevamente por fuera?
Al revisar la información pública disponible sobre la construcción del PND 2026-2030, no hemos encontrado hasta el momento una referencia clara a un espacio específico para que los colombianos en el exterior intervengan directamente en este proceso.
Esto nos preocupa, aunque no sería responsable afirmar, sin una respuesta oficial, que la población migrante ha sido excluida definitivamente.
Precisamente, uno de los objetivos del derecho de petición es obtener claridad sobre este asunto.
Si existen mecanismos específicos, queremos conocerlos y participar. Si no existen, consideramos que deben crearse, porque no es razonable que un Plan que pretende recoger las necesidades de la ciudadanía deje sin una vía adecuada de interlocución a más de 5 millones de colombianos por el hecho de residir fuera del territorio nacional.
La distancia geográfica no puede convertirse en distancia política ni en una excusa para la invisibilidad institucional.
Una vez recibamos la respuesta del DNP daremos a conocer su contenido y realizaremos el análisis correspondiente, incluyendo las explicaciones, compromisos y decisiones que comunique la entidad.
Las preguntas que el DNP debe ayudar a resolver
Los interrogantes y propuestas allí expuestas no buscan generar una confrontación gratuita con el Estado. Buscan claridad, participación y decisiones.
Esperamos que el DNP responda de fondo y que la respuesta permita conocer cuál será el tratamiento de la temática migratoria en el nuevo Plan.
Si la entidad confirma que existe una vía de participación, solicitaremos incorporarnos a ella. Si informa que no existe una instancia específica, insistiremos en la necesidad de establecerla.
Y si las propuestas requieren ajustes técnicos, jurídicos o presupuestales, estamos dispuestos a sustentarlas y trabajar sobre ellas con las entidades competentes.
Un llamado a los colombianos en el exterior, los retornados, los extranjeros y sus organizaciones
Este asunto no puede quedar exclusivamente en manos de COLEXRET ni depender de las gestiones de una sola persona.
Los colombianos residentes en el exterior, quienes han regresado al país, los extranjeros que viven en Colombia, las asociaciones de migrantes, las organizaciones sociales, los investigadores y los demás sectores interesados deben participar activamente en la construcción del PND.
Invitamos a presentar propuestas concretas ante el Departamento Nacional de Planeación, el Ministerio de Relaciones Exteriores y las demás entidades competentes, utilizando los canales oficiales de participación y radicación.
No basta con expresar inconformidad en las redes sociales. Tampoco basta con esperar a que un representante político, un funcionario o un gobernante se acuerde espontáneamente de nuestras necesidades.
Es necesario identificar los problemas, formular alternativas, solicitar espacios de participación, radicar propuestas y hacer seguimiento a las respuestas.
Cada organización puede aportar desde su experiencia. Unas conocen las necesidades de los trabajadores migrantes; otras, las de las familias transnacionales, los estudiantes, los empresarios, las mujeres, los niños, los retornados o las personas extranjeras residentes en el país.
La política migratoria debe construirse con esa diversidad, no a espaldas de ella.
También hacemos un llamado a los congresistas, a los partidos y movimientos políticos, a las universidades, a los centros de investigación y a los medios de comunicación para que contribuyan a que la temática migratoria tenga un lugar visible y verificable en el nuevo Plan.
No se trata de que todos compartan las propuestas de COLEXRET. Se trata de que exista una discusión abierta, documentada y plural, en la que las diferencias se tramiten con argumentos y las propuestas se evalúen por su viabilidad y sus beneficios.
Participar no es pedir un favor, y un derecho no es lo que nos deben dar, es lo que no nos deben quitar
La participación ciudadana es un componente esencial de la planeación pública. La Constitución y la Ley 152 de 1994 contemplan instancias y procedimientos para la discusión de los planes de desarrollo.
El Consejo Nacional de Planeación, junto con las instancias territoriales correspondientes, cumple una función consultiva dentro de ese proceso. Sin embargo, la existencia de estos mecanismos no elimina la necesidad de garantizar canales adecuados para quienes, por su residencia en el extranjero, afrontan barreras particulares para intervenir.
Los colombianos en el exterior no deben ser tratados únicamente como destinatarios de servicios consulares ni como una población a la que se acude en momentos electorales.
Son parte de la sociedad colombiana y tienen derecho a contribuir a la construcción del país.
Si no participamos, otros decidirán por nosotros. Y si esperamos a que los gobernantes actúen por iniciativa propia, corremos el riesgo de perpetuar los mismos problemas que llevamos años denunciando.
Ricardo Marín Rodríguez y COLEXRET: una propuesta que busca ir más allá de las críticas
Ricardo Marín Rodríguez, creador y director de COLEXRET, lleva años investigando, documentando y formulando propuestas relacionadas con la temática migratoria colombiana.
A través de COLEXRET hemos publicado análisis sobre los servicios consulares, la atención a los colombianos en el exterior, el retorno, la participación ciudadana, el Sistema Nacional de Migraciones y la necesidad de una política migratoria integral.
Nuestra labor no se limita a denunciar deficiencias. También busca presentar alternativas y ponerlas a disposición de las instituciones y de la ciudadanía.
En esta ocasión, consideramos que estamos ante una de las oportunidades más importantes para intentar transformar esa realidad.
Nos dice nuestro director Ricardo Marín Rodríguez que en el actual gobierno, prácticamente lanzará sus últimos cartuchos en esta larga tarea de conseguir que Colombia cuente con una verdadera política migratoria.
No lo expresamos como una renuncia a nuestras convicciones, sino como el reconocimiento de que ha llegado el momento de concentrar esfuerzos en una transformación de fondo.
No queremos pasar otros cuatro años denunciando la falta de coordinación institucional, las dificultades de participación o la ausencia de continuidad entre los programas de diferentes gobiernos.
Queremos que las propuestas se discutan, se perfeccionen y se conviertan en decisiones.
Por eso, esta vez vamos por lo grande. No queremos más retazos. No queremos que la temática migratoria aparezca solamente en apartados secundarios de los documentos oficiales. Queremos una estructura que la sitúe entre las prioridades permanentes del Estado colombiano.
El PND 2026-2030 debe ser una oportunidad para cambiar la historia
El nuevo Plan Nacional de Desarrollo está en construcción. Todavía existe la oportunidad de presentar propuestas, abrir espacios de interlocución y conseguir que la Temática Migratoria Colombiana sea considerada de manera integral.
Los antecedentes demuestran que diferentes gobiernos han incorporado medidas relacionadas con los colombianos en el exterior, los retornados y otras poblaciones migrantes. Pero la sucesión de planes y programas no ha resuelto, a nuestro juicio, el problema estructural de la fragmentación institucional y la falta de una política de Estado suficientemente sólida.
Por eso defendemos la creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones, acompañada de la construcción del Estatuto Migratorio Colombiano y de mecanismos efectivos de participación ciudadana.
No pretendemos que una sola figura resuelva todos los problemas. Pretendemos que exista una instancia capaz de impulsar, coordinar y dar seguimiento a una transformación que comprometa a las instituciones y trascienda los cambios de Gobierno.
El árbol migratorio colombiano no necesita únicamente nuevas podas. Necesita que examinemos sus raíces, identifiquemos las plagas y actuemos sobre las causas que impiden su desarrollo.
Colombia no puede seguir construyendo su política migratoria a retazos. Necesita una política de Estado, y el PND 2026-2030 puede ser el punto de partida para conseguirla.
Desde COLEXRET invitamos a la ciudadanía, las organizaciones migratorias y las instituciones a participar en esta discusión. Hemos presentado nuestras propuestas al DNP y ofrecido nuestra experiencia para contribuir a una mesa de trabajo.
Ahora corresponde conocer la respuesta de la entidad y comprobar si la participación anunciada por el Gobierno se traducirá también en oportunidades reales para los colombianos que viven fuera de nuestras fronteras.
No dejemos pasar esta oportunidad. La construcción de país no es responsabilidad exclusiva de los gobernantes, los legisladores o los funcionarios. También es responsabilidad de los ciudadanos.
Porque la política migratoria colombiana no puede seguir esperando. Y porque quienes vivimos la migración, desde dentro o desde fuera del país, tenemos mucho que aportar a su solución.
La clave del éxito?
«INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR, y NUNCA DESISTIR», porque «No existen cosas imposibles sino seres incapaces». Por eso, «Nunca rindan el ánimo, solo por medio de fatigas se logra la victoria».


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