Durante décadas Colombia ha tenido una realidad que no ha sido suficientemente atendida, y es que millones de ciudadanos viven fuera del territorio nacional, construyen país desde otras naciones, aportan económicamente mediante remesas contribuyendo con el desarrollo socio-económico de nuestro país, representan la cultura colombiana en el mundo y, sin embargo, la política migratoria nacional continúa fragmentada.
“Consejería Presidencial para las Migraciones»: la propuesta que podría cambiar la historia de la política migratoria colombiana.
La Política Migratoria Colombiana se ha intentado construir a punta de retazos, siendo ya hora de elaborar esa colcha con una sola tela…El «Estatuto Migratorio Colombiano», y bien puede salir de la iniciativa que describiré en este editorial…La «Consejería Presidencial para las Migraciones»
La migración colombiana ha sido tratada principalmente desde una perspectiva consular y administrativa, pero no como una política pública transversal que involucre economía, educación, trabajo, seguridad social, retorno, derechos humanos, inversión, cooperación internacional, desarrollo nacional, etc. Y ante esta realidad, surge esta propuesta.
La base conceptual de esta iniciativa no surge de la improvisación, sino del diagnóstico técnico y la investigación de campo.
En su obra “Gestión Migratoria Inexistente”, de la colección “Colombianos Invisibles”, el reconocido investigador del tema migratorio colombiano, Ricardo Marín Rodríguez, junto con Lucy Torres expusieron con crudeza el abandono institucional de la diáspora.
Dentro del apartado de esa obra, “Propuestas para la Diáspora”, formularon la necesidad imperativa de un Asesor Presidencial para Emigrantes.
El planteamiento original de Marín y Torres buscaba que, dentro de la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, se designara un especialista encargado exclusivamente de velar por la garantía de los derechos de los nacionales en el exterior.
La premisa central era y sigue siendo, la aplicación transversal de un enfoque diferencial, indispensable para asegurar el goce efectivo de los derechos tanto de los emigrantes como de las familias en procesos de retorno, obligando a todos los ministerios y entidades del orden nacional y regional a alinear sus directrices bajo este estándar. Igualmente la inclusión de la población inmigrante en territorio colombiano.
Esta visión técnica fue adoptada y ampliada por figuras relevantes del espectro político, como la hoy excandidata presidencial, del Centro Democrático Paloma Valencia en su plataforma programática de 2026.
Paloma Valencia propuso ir un paso más allá; que dicho liderazgo no fuera un apéndice de otra oficina, sino que dependiera de manera directa e inmediata de la Presidencia de la República, asumiendo la centralización estratégica de la política de la diáspora.
A partir del 7 de agosto del presente año, bajo el liderazgo del gobierno de Abelardo De La Espriella, esta idea tiene la oportunidad de consolidarse en la estructura de una Consejería con plenos poderes de coordinación interinstitucional, marcando un hito fundacional en la historia política del país.
No sería una oficina más
No, no se trata de una oficinal más. Crear la Consejería Presidencial para las Migraciones, sería reconocer que la migración es una política estratégica nacional.
Una decisión de esta naturaleza podría convertirse en uno de los mayores avances institucionales para los colombianos en el exterior y para las generaciones futuras.
¿Cómo operaría y bajo qué mando?
Para que la propuesta sea verdaderamente eficaz y no se convierta en burocracia estéril, la Consejería Presidencial para las Migraciones debe operar como un ente de coordinación de alto nivel y mandato directo.
Línea de Mando: La Consejería dependerá orgánicamente de la Presidencia de la República. Al estar situada en la cima de la estructura ejecutiva, sus directrices tendrán carácter vinculante para los ministerios.
Articulación Externa: Trabajará en perfecta simetría y co-dependencia táctica con el Ministerio de Relaciones Exteriores y su Viceministerio de las Migraciones.
Mientras la Cancillería ejecuta la diplomacia y opera la red consular en el territorio extranjero, la Consejería dictaría la línea macro de la política pública desde el Palacio de Nariño, garantizando que el resto de las carteras ministeriales y entidades descentralizadas; al igual que las entidades territoriales, y Organizaciones de colombiantos en el exterior, entre otras, pongan sus capacidades a disposición de los migrantes.
El bastión del Estatuto Migratorio Colombiano a 100 años
La primera gran tarea de esta Consejería sería la de liderar el diseño y la redacción del Estatuto Migratorio Colombiano, propuesta presentada en la pasada campaña presidencial por Ricardo Marín Rodríguez.
A diferencia de las leyes migratorias tradicionales, que responden a coyunturas de periodos de gobierno de cuatro años, este estatuto se proyectaría como una política de Estado con una visión a 100 años o más.
¿Qué hará exactamente la Consejería para lograrlo?
Primero, liderazgo Interinstitucional: Convocará mesas técnicas permanentes con la Cancillería, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la academia, organizaciones de la sociedad civil internacional, La Mesa Colombiana de las Migraciones, y el Congreso, para consolidar el censo real y socioeconómico de la diáspora, contemplado en el Parágrafo 4, del artículo 45, de la Ley 2136 de 2012, y que es poner un poco de voluntad política y presupuesto para hacerlo realidad.
Segundo, seguridad jurídica y social: Blindará los derechos de transferencia de capitales (remesas), convalidación exprés de títulos profesionales, acceso a fondos de pensiones transfronterizos, representatividad política real, creación del Fondo Nacional para las Migraciones, entre otros.
Tercero, planificación Demográfica e Inversa: Establecerá incentivos fiscales y científicos para la repatriación de cerebros y capitales, preparándose para los flujos de retorno globales que provocarán los cambios climáticos y económicos del próximo siglo.
Beneficios para los colombianos en el exterior
Aunque los beneficios serían muchos más, una Consejería podría lograr, entre otros:
- Mayor protección consular.
- Mejor atención institucional.
- Programas reales de retorno.
- Aprovechamiento del talento colombiano.
- Mayor participación de la diáspora.
- Inclusión de la Diáspora en la Agenda Nacional
- Creación del Fondo Nacional para las Migraciones (Apoyo a población vulnerable, y créditos para el emprendimiento dentro y fuera del país).
¿Colombia pionera o seguidora de modelos exitosos?
A nivel global, la institucionalización de la diáspora ha demostrado ser el factor diferencial entre los países que aprovechan el potencial de sus ciudadanos en el exterior y los que los pierden para siempre.
Este importante y necesario apartado lo describe nuestro director Ricardo Marín Ródríguez en el editorial cuyo enlace describiremos al finalizar el presente.
La viabilidad financiera depende de la inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo 2026 – 2030
Para que esta propuesta sea una realidad incontestable, su nacimiento debe quedar plasmado en el articulado del próximo Plan Nacional de Desarrollo a desarrollar entre 2026 y 2030. Esto garantizará tres pilares logísticos fundamentales:
1. Autonomía Presupuestaria: La asignación de partidas económicas específicas dentro del Presupuesto General de la Nación (PGN) destinadas a la modernización tecnológica y de datos de la migración.
2. Logística Transversal: La obligación legal para que los consulados dejen de ser meras notarías de entrega de pasaportes y pasen a ser oficinas receptoras de las políticas de la Consejería (programas de vivienda nacional para residentes en el exterior, créditos de Findeter o Icetex adaptados, y/o a través del Fondo Nacional de las Migraciones, etc.).
3. Retorno de Inversión Social: El coste económico de implementar la Consejería es residual comparado con el impacto de la captura de inversiones directas de la diáspora y la optimización del cobro de tasas, devolviendo al país multiplicado el presupuesto invertido.
¿Por qué debe ser incluida en el Plan Nacional de Desarrollo?
Sencillamente, porque, sin respaldo presupuestal y administrativo sería solamente una declaración. Ya que debe incluir, reiteramos:
- Recursos económicos.
- Equipo técnico.
- Sistemas de información.
- Investigación permanente.
- Representación internacional.
- Participación ciudadana.
La propuesta técnica está sobre la mesa, respaldada por la literatura científica de Ricardo Marín Rodriguez y Lucy Torres en «Gestión Migratoria Inexistente», y validada por la necesidad de millones de colombianos.
¿Qué pasaría con la política migratoria colombiana a futuro si se hace realidad esta iniciativa?
No solo crearía de una vez por todas la Política Pública Migratoria Colombiana, y a 100 años, a través del «Estatuto Migratorio», como es la idea principal si se lleva a la realidad esta iniciativa, sino que permitiría anticipar, entre otras,
- Nuevas tendencias migratorias.
- Cambios laborales internacionales.
- Movilidad educativa.
- Crisis humanitarias.
- Retornos masivos.
Nuevas generaciones de colombianos nacidos fuera del país.
La oportunidad histórica de un nuevo gobierno con un verdadero CAMBIO
Si el gobierno entrante decide crear esta figura y convertirla en una política de Estado, podría marcar un punto de cambio real, puesto que por primera vez Colombia tendría una institución presidencial dedicada exclusivamente a entender que:
Los colombianos en el exterior no son ciudadanos alejados del país; son parte activa del desarrollo nacional.
Si el gobierno del Sr. Abelardo De La Espriella decide ejecutar esta reforma estructural no solo resolverá una deuda histórica, sino que asegurará un lugar destacado en la historia moderna de la gestión pública global.
Con ello, se tendría un gobierno que generaría un verdadero CAMBIO con verdaderas acciones para la Diáspora, y no mero bla bla bla y politiquería como lo hecho por el actual del Sr. Gustavo Petro, con sus alfiles, la Sra. Canciller Yolanda Villavicencio Mapy, y la Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior, Carmen Ramírez Boscán.


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