Desde COLEXRET analizamos el pronunciamiento del Presidente Gustavo Petro tras el arresto de su fiel defensor Beto Coral por el ICE, comenzando por la pregunta más importante:
¿Por qué devolverlo a Colombia pone en riesgo su vida?
El peligroso error de Gustavo Petro con Beto Coral: De la lealtad al riesgo de muerte
El reciente arresto en Estados Unidos del colombiano activista y creador de contenido Franklin Humberto Coral Garrido, más conocido mundialmente como como Beto Coral, por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas «ICE», ha sacudido las redes sociales y las esferas políticas.
La noticia cobró aún más relevancia tras el inmediato pronunciamiento del presidente Gustavo Petro a través de su cuenta de X.
Sin embargo, la vehemente respuesta del mandatario ha encendido las alarmas de analistas y defensores de derechos humanos, quienes ven en la propuesta presidencial una contradicción que pone en jaque la seguridad y la vida del propio activista.
¿El pronunciamiento de Petro es solidaridad o error estratégico?
Ante la detención de Coral en suelo estadounidense, el presidente Gustavo Petro no tardó en manifestar su postura en redes sociales. El mandatario solicitó de manera directa que el activista sea devuelto a Colombia e, incluso, dio instrucciones públicas a la Cancillería para que el Estado colombiano asuma la totalidad de los costos económicos que implique dicho traslado.
Si bien la intención del presidente se presenta como un acto de respaldo hacia uno de los defensores más visibles y militantes de la izquierda colombiana, quien apoyó con vehemencia su campaña presidencial, la forma y el fondo de la petición han sido duramente cuestionados.
El error de la diplomacia pública
Consideramos que, más allá de la retórica confrontativa o la «palabrería» en redes, lo que Beto Coral necesita en este momento no es una deportación exprés financiada por el erario público, sino una intervención diplomática técnica, estratégica y silenciosa ante el gobierno de los Estados Unidos.
Viendo el trasfondo de este caso, se trata de un exilio marcado por la violencia; y para entender la gravedad de una eventual deportación, es necesario recordar el origen del estatus de Beto Coral en Norteamérica, puesto que Coral no es un migrante común, es un exiliado político.
La historia familiar de Beto Coral está ligada a uno de los capítulos más sangrientos de Colombia
El legado del padre de Beto, Humberto Coral Alfaro señala que fue un respetado capitán de la Policía Nacional de Colombia que formó parte del Bloque de Búsqueda y participó activamente en el operativo que dio de baja al capo del narcotráfico Pablo Escobar en 1993.
Poco después de aquella histórica operación, el capitán Coral fue asesinado. Este trágico hecho forzó a su familia, incluido el hoy activista, a buscar refugio y protección en los Estados Unidos debido a las constantes amenazas de muerte.
Objetivo militar y pérdida de estatus es el mayor peligro del retorno de Coral
A lo largo de los años, Beto Coral ha utilizado sus plataformas digitales para denunciar de frente a estructuras paramilitares, casos de corrupción y a poderosos sectores de la extrema derecha colombiana. Estas denuncias lo han posicionado, ante los ojos de sus adversarios, como un objetivo militar.
Mientras que la situación actual en EE.UU. de Beto puede ser un proceso judicial bajo leyes federales y garantías procesales, el riesgo inminente en Colombia es la pérdida absoluta del estatus social y la protección internacional.
Así mismo, mientras que en el país norteamericano la custodia e integridad física de Coral puede ser regulada por estándares estadounidenses, en Colombia se convierte en un alto riesgo de atentado contra su vida por parte de grupos al margen de la ley.
Luego entonces, resulta contradictorio que el presidente Petro, en su afán de mostrar lealtad hacia su militante, olvide que lo menos conveniente para Coral es regresar al país del que tuvo que huir, ya que si algo es seguro, es que el activista no desea que le quiten su estatus de refugiado ni ser devuelto a un territorio donde su seguridad jurídica y física pende de un hilo.
No se trata de defender el delito, se trata de salvar una vida
El debate aquí no debe desviarse hacia la culpabilidad o inocencia de Beto Coral respecto a los cargos migratorios o judiciales que presuntamente enfrenta en EE.UU., pues si cometió un error o un delito en suelo norteamericano, debe ser juzgado y procesado bajo las leyes de los Estados Unidos, con plenas garantías.
La verdadera discusión debe ser estrictamente humanitaria y de reciprocidad política, a saber:
Recompensa a la lealtad: Coral ha sido un escudero incansable del proyecto político de la izquierda colombiana. Su seguridad debería ser la prioridad del Gobierno.
Verdadera acción consular: En lugar de exigir su repatriación, el gobierno de Petro debería utilizar los canales diplomáticos para interceder ante la administración estadounidense, argumentando el riesgo de muerte que corre Coral si es devuelto.
La vida de un ciudadano colombiano en el exterior está en juego. La diplomacia seria y el respeto a la condición de exiliado deben prevalecer sobre la urgencia de los discursos ideológicos en redes sociales. De lo contrario, el apoyo brindado por el gobierno bien podría decirse que resultaría peor la cura que la enfermedad.
Las palabras de Gustavo Petro en su cuenta de X frente a la detención del activista Coral
En respuesta directa a las burlas de sectores opositores internacionales, como el senador estadounidense Bernie Moreno, y haciendo un llamado urgente a sus ministerios, estas fueron las palabras textuales del mandatario Gustavo Petro:
«Que nos lo devuelvan. Nosotros pagamos el transporte si no tenía derecho a quedarse allá».
Asimismo, en una extensa réplica de defensa pública en su cuenta de X, el jefe de Estado colombiano argumentó:
«Beto Coral es un periodista, no un espía…es hijo de un oficial de policía que dio su vida para capturar a Pablo Escobar y detener el flujo de cocaína ¡Respételo! Y si se asiló en EE.UU. y se le concedió el asilo, ese es un derecho de la humanidad.
Los EE.UU. le concedió el asilo a Beto Coral para que no lo mataran los narcotraficantes. Si se indulta a narcotraficantes y se expulsa a los que lucharon contra el narcotráfico, allá ustedes.
Y prosiguió, «Les sugiero que dejen de pensar que es primero subir a la presidencia a un ciudadano de los EE.UU. y no mirar sus antecedentes de alianza con el narcotráfico.
Yo sé que ustedes engañan a Trump, pero que alguien que tenga la información adecuada le hable directamente al presidente Donald Trump».
Así mismo, frente a lo que han insinuado de sus detractores, Petro indicó tajántemente que, «Si se expresa contra los colombianos en el exterior, tomaré mis decisiones».


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