La empresa más grande de Colombia no cotiza en la bolsa: Exigimos un galardón histórico en el Premio Nacional de Exportaciones
¿Cuándo reconocerá el Estado colombiano al verdadero motor económico del país?
COLEXRET desafía la miopía institucional a través de la propuesta para incluir a los colombianos en el exterior en el máximo escenario del comercio exterior.
Como la empresa más grande de Colombia no cotiza en la bolsa, lanzamos el grito de urgencia para reconocer a la Diáspora en el Premio Nacional de Exportaciones que se celebrará el próximo mes de septiembre en Cartagena de Indias.
Cada año, el aparato oficial del comercio exterior y la diplomacia económica de Colombia se viste de gala para celebrar eventos de alta alcurnia. La llegada reciente al correo institucional de COLEXRET de la invitación oficial para el XXXVIII Congreso Nacional de Exportadores y el Premio Nacional de Exportaciones, organizado por Procolombia y Analdex y previsto para celebrarse los próximos 3 y 4 de septiembre de 2026 en el exclusivo Hotel Estelar de Cartagena de Indias, revivió una dolorosa y constante contradicción nacional.
Mientras se convocan portadas de medios económicos y se destinan millonarios recursos para aplaudir el esfuerzo logístico, la manufactura tradicional y el volumen de mercancías despachadas al exterior, persiste una profunda, anacrónica e insostenible miopía institucional.
Como ya lo ha denunciado esta Casa informativa en su análisis sobre los colombianos invisibles (Ver aquí), el Estado colombiano continúa ignorando por completo a la corporación humana y económica más gigantesca que ha cruzado nuestras fronteras.
Más adelante dejaremos el enlace para que puedan conocer detalladamente el contenido de esta propuesta.
De la invitación institucional al choque con la realidad: ¿Por qué nace la propuesta de COLEXRET?
Recibir la convocatoria para el evento de Cartagena no hizo más que evidenciar el profundo foso que separa a la tecnocracia exportadora de la realidad migratoria. Asistir a este congreso gremial implica barreras económicas prohibitivas para el ciudadano de a pie, como costos de inscripción que superan el millón de pesos por persona, sumados a los gastos inevitables de desplazamiento internacional desde los diferentes países de acogida donde residen los connacionales.
Bajo estas condiciones, es evidente que el «verdadero y gran producto de exportación colombiano», conformado por más de cinco millones de almas que integran la diáspora, jamás tendrá cabida en estos espacios bajo los esquemas tradicionales.
La invitación institucional desnuda una vez más una estructura elitista que premia contenedores de café, flores o textiles, pero invisibiliza a los millones de compatriotas cuyas remesas sostienen históricamente la balanza de pagos y la macroeconomía nacional.
¿A qué entidades se les envió la propuesta y por qué a ellas?
Ante este panorama de exclusión, la plataforma COLEXRET, en cabeza de su director e investigador de Temática Migratoria Colombiana Internacional, Ricardo Marín Rodríguez, formalizó una contundente propuesta institucional dirigida estratégicamente a los actores clave que rigen el comercio exterior y la política exterior del país:
PROCOLOMBIA: Como entidad encargada de promover el turismo, la inversión y las exportaciones no minero-energéticas, tiene el deber operativo de reflejar en sus galardones a los verdaderos artífices de la estabilidad externa de la nación.
Asociación Nacional de Comercio Exterior (ANALDEX): El gremio por excelencia de los exportadores, cuya cúpula directiva está llamada a abrir espacios a la corporación humana más grande que dinamiza los flujos económicos del país.
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT): Cartera rectora de la productividad e industria nacional, responsable de otorgar coherencia estructural a los reconocimientos oficiales del Estado.
Ministerio de Relaciones Exteriores: Máximo organismo de la diplomacia y garante institucional de los derechos de los connacionales en el exterior.
¿Por qué es urgente e ineludible que la propuesta sea aceptada?
La iniciativa busca instituir de forma permanente una categoría de honor inalienable o el galardón máximo del Premio Nacional de Exportaciones dedicado a la diáspora colombiana. La necesidad de que esta propuesta sea aceptada radica en una imperiosa deuda histórica y de reparación simbólica.
Durante décadas, el Estado ha utilizado a los migrantes como «cónsules de vitrina» en eventos culturales decorativos, convocándolos únicamente en época electoral o cuando se requieren cifras alegres de inversión, pero manteniéndolos al margen de las estructuras de decisión económica. Otorgarles el máximo sitial en el comercio exterior dota de coherencia legal al principio de corresponsabilidad estatal consagrado en la Constitución, elevando al migrante del asistencialismo al centro de la productividad macroeconómica.
Democratización y selección de la comitiva: ¿Cómo se llevaría a cabo?
Para evitar que el reconocimiento replique el elitismo de premiar únicamente a grandes empresarios radicados en el extranjero, la propuesta plantea un mecanismo participativo y descentralizado:
Reglamento de Postulación Ciudadana:
Creación de un canal inclusivo donde asociaciones de migrantes, colectivos y plataformas de la sociedad civil (como COLEXRET) puedan postular directamente a representantes del trabajo cotidiano, tales como trabajadores, cuidadores, pequeños emprendedores comunitarios y gestores sociales.
Criterios de Adaptación Social:
Evaluación centrada en el impacto del aporte económico familiar y comunitario, la resiliencia ante la vulnerabilidad migratoria y la preservación de la imagen positiva del país.
Apoyo Logístico Institucional:
Se exige que el Ministerio de Relaciones Exteriores y Procolombia garanticen el respaldo logístico para asegurar el desplazamiento y la presencia física de esta delegación ciudadana en la ceremonia oficial.
Participación ciudadana y la esperanza puesta en el nuevo Gobierno
La gran pregunta que surge ante el evento programado para este septiembre es si el actual aparato estatal dará cabida a esta transformación. Sin embargo, en el escenario político actual, se ve prácticamente imposible que esta administración acoja la propuesta, toda vez que el gobierno saliente no ha mostrado una atención real, profunda ni efectiva hacia las necesidades estructurales de la Diáspora.
Por esta razón, la materialización de la iniciativa y la apertura al diálogo institucional quedan a la espera de la intervención del nuevo gobierno que se posesionará este próximo 7 de agosto. Será la nueva administración la llamada a demostrar la altura política necesaria para rectificar esta miopía histórica.
Mientras tanto, la ciudadanía y las organizaciones de colombianos en el exterior tienen un papel fundamental:
Difundir y Multiplicar el Mensaje: Socializar los fundamentos de la propuesta en los diferentes países de acogida, demostrando la cohesión y fuerza organizativa de la comunidad global.
Adhesión y Veeduría Activa: Respaldar las solicitudes de mesas de trabajo técnicas exigidas por COLEXRET y ejercer veeduría sobre las futuras respuestas institucionales.
La historia juzgará si las nuevas autoridades prefieren seguir celebrando exportaciones de vitrina de espaldas a su gente, o si finalmente reconocen a los colombianos en el exterior como lo que siempre han sido: el mayor, más resiliente y valioso producto de exportación de nuestra historia.


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