Una denuncia que sacude la narrativa oficial
El líder socio-político Inder Alonso Ramírez Pérez, radicado en Taiwán y uno de los 42 Delegados elegidos mundial y popularmente de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones, ha lanzado un contundente comunicado que cuestiona de fondo la efectividad de este espacio promovido por Colombia Nos Une.
Su mensaje desmonta la narrativa institucional de participación, aduciendo que, “Nos invitan a mesas, a espacios, a diálogos…pero lo que no dicen de frente es que nada de eso es vinculante.” Y agrega, sin rodeos:
“Uno habla, propone, se desgasta…y al final el Estado decide si le da la gana o no de hacer algo. Y casi siempre no pasa nada.”
La Mesa: una figura clave…pero debilitada desde su origen
La Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones nace en el marco del Sistema Nacional de Migraciones, creado mediante la Ley 1465 de 2011 y posteriormente modificado por la Ley 2136 de 2021.
Su propósito es claro: ser un mecanismo de participación ciudadana que acompañe la formulación, ejecución y evaluación de la Política Integral Migratoria.
Sin embargo, desde sus inicios ha estado marcada por vacíos estructurales. Más de CATORCE (14) AÑOS después de su creación “en el papel”, la Mesa no ha logrado consolidarse plenamente en la práctica.
Historia completa: un proceso inconcluso
Para comprender a fondo esta problemática, COLEXRET ha desarrollado una sección especial dentro de este Medio informativo, donde se documenta toda la historia de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones, desde su creación hasta la actualidad, incluyendo sus avances, obstáculos y controversias.
Ése archivo periodístico y analítico permite evidenciar cómo un mecanismo concebido como pieza clave de participación ha enfrentado dificultades persistentes para materializar su impacto.
“Una Mesa sin dientes”: la crítica estructural
El señalamiento más fuerte de Ramírez Pérez coincide con lo advertido por COLEXRET: la debilidad jurídica del organismo.
“Existe en el papel… pero no tiene dientes. No obliga a nadie. No garantiza nada.”
El problema radica en que, aunque la Mesa forma parte del sistema institucional, su carácter es esencialmente consultivo, sin capacidad vinculante real. Esto convierte sus propuestas en recomendaciones que el Estado puede ignorar; y que generalmente ignora, pues quedan engavetadas por falta de voluntad política para llevarlas a la realidad.
Delegados elegidos…pero sin herramientas
La contradicción se profundiza al analizar el rol de sus integrantes. Los 42 delegados, entre ellos Inder Ramírez, fueron elegidos para representar socialmente a millones de colombianos en el exterior, pero enfrentan limitaciones evidentes:
“Cargamos con la responsabilidad… pero sin herramientas reales, sin presupuesto claro, sin respaldo institucional serio.” denuncia Inder.
COLEXRET ha advertido que esta situación refleja un problema estructural, pues se promueve la participación, pero no se garantiza la incidencia efectiva.
Desde Taiwán: la diáspora invisible
Inder Ramírez, Delegado de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones, residente en Taiwan, territorio asiático, habla fuerte y directamente sin pelos en la lengua, introduciendo un elemento clave: la desigualdad territorial en la atención a los colombianos en el exterior. Y expone textual y públicamente:
«Un territorio donde no hay consulado, donde no hay presencia oficial, donde llevamos más de 9 o 10 años sin un consulado móvil. Donde los colombianos están literalmente solos frente a problemas legales, laborales, de salud o de seguridad.
Y aun así, nos meten en el mismo discurso general, como si todos viviéramos en Madrid, en Miami o en Bogotá.
Eso no es solo una falla. Eso es una desconexión total con la realidad.
Porque mientras en el papel hablan de “colombianos en el exterior”, en la práctica hay colombianos de primera categoría y otros completamente invisibles.
Y los que estamos en territorios geopolíticamente sensibles somos los que pagamos el precio más alto.
Entonces sí, hay que decirlo sin rodeos, esto no puede seguir siendo un ejercicio de imagen institucional.
No puede ser que la Cancillería centralice todo, escuche todo…y no esté obligada a transformar nada.
No puede ser que se le pida a los delegados liderazgo, exposición y compromiso, pero no se les dé ni respaldo jurídico, ni garantías, ni herramientas reales de incidencia.
Y no puede ser que se siga vendiendo una narrativa de inclusión, cuando hay comunidades enteras abandonadas por la falta de presencia consular.
Aquí no se trata de atacar por atacar. Se trata de poner los pies en la tierra. Porque mientras esto no se reglamente bien, mientras no haya fuerza jurídica real, mientras no haya obligaciones claras del Estado… todo esto seguirá siendo más forma que fondo», termina denunciando Inder Alonzo Ramírez».
El texto completo de la denuncia de Inder Alonso Ramírez Pérez puede consultarse aquí:
Entre el discurso y la realidad
Mientras el programa Colombia Nos Une promueve inclusión y participación, las denuncias apuntan a una brecha evidente,
“Eso no es participación efectiva. Eso es participación simbólica.” Señala Ramírez.
El señalamiento no es menor, ya que implica que el modelo actual podría estar funcionando más como una estrategia de legitimación institucional que como un mecanismo real de transformación.
Y peor aún, denuncia Inder que, «Es una forma elegante de mantener a la gente ocupada, creyendo que está incidiendo, cuando en realidad no hay mecanismos que obliguen al Estado a responder».
COLEXRET: una advertencia sostenida en el tiempo
Las investigaciones, análisis, publicaciones y denuncias de COLEXRET han sido consistentes:
«La política migratoria colombiana presenta avances normativos, pero mantiene fallas estructurales en participación, representación y ejecución».
Incluso, se ha cuestionado la coherencia del concepto mismo de “Sociedad civil” dentro de la Mesa, señalando inconsistencias entre la norma y su aplicación real; y lo pueden comprobar aquí.
Inder Ramírez, delegado y voz crítica
Inder Ramírez no solo es un observador externo. Es actor directo dentro del sistema, al formar parte de los 42 delegados elegidos democráticamente para integrar la Mesa.
Desde Asia, su liderazgo ha estado marcado por la defensa de comunidades invisibilizadas y por una postura crítica frente a la institucionalidad:
“No puede ser que se le pida a los delegados liderazgo…pero no se les dé respaldo jurídico ni herramientas reales.” Indica este valiente líder.
Con su filosofía de que «Hay que decir las cosas como son, sin adornos y sin miedo», su voz representa una tensión creciente dentro del propio mecanismo de participación.
Una estructura que aún no responde
El diagnóstico es claro: la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones sigue atrapada entre su potencial y su realidad.
“La diáspora colombiana no necesita más discursos bonitos. Necesita respuestas.” Es la voz de Inder Ramírez recopilando el sentir ciudadano.
Mientras no exista una reglamentación sólida, con obligaciones claras para el Estado y herramientas reales para los delegados, la participación seguirá siendo, como advierte Ramírez y documenta COLEXRET, más simbólica que efectiva.
Y la historia completa -disponible en esta sección especial de COLEXRET- muestra que este no es un problema reciente, sino una deuda acumulada de más de una década.
El papel en este proceso de la Canciller Yolanda Villavicencio ha dejado mucho que desear.
La controversia se extiende mucho más cuando se ve a la Sra. Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, actual Canciller colombiana, y algunos de sus fieles seguidores, especialmente en política, haciendo alarde de ese dizque «gran logro» conseguido al conformar la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones.
Lo denunciado por Inder Ramírez, no es solo el sentir de los colombianos en el exterior, la población retornada y los extranjeros residiendo en Colombia, sino de la gran mayoría de esos 42 delegados que desde que se creó ese Organismo de participación ciudadana, nunca han podido ponerse de acuerdo para realizar una reunión conjunta. Es decir, donde hayan podido participar todos.
¿Cuántos de los 42 Delegados participan?
Al día de hoy, el grupo lo conforman prácticamente 25 personas de esos 42 Delegados, pero real y activamente, no vemos a más de 10 participando incondicional y permanentemente en la discusión.
Y lo que menos vemos es que ellos mismos, a nivel individual, aunque lo mejor sería en conjunto, salgan a denunciar lo que está sucediendo en verdad con esa Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones. No esperen respetables Delegados que se haga efectivo lo que ya en su día adelantamos, «Delegados de la Mesa podrían pasar de héroes a villanos».
Necesitamos MÁS DELEGADOS y Representantes sociales colombianos en el exterior e interior de Colombia como Inder Alonso Ramírez Pérez; y sabemos que existen por miles, y millares, pero es necesario que salgan a la luz pública y planteen sus posiciones, de lo contrario, no solo ellos, si no sus ideas, quedarán en el anonimato. Y es ahí no sirven para nada.


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