COLEXRET propone al Gobierno de Abelardo De La Espriella una verdadera operación de austeridad en el exterior que incluye cerrar Consulados principales que resulten excesivamente costosos cuando sea técnica y financieramente viable, aumentar los Consulados Móviles, aprovechar la tecnología, eliminar duplicidades, revisar arrendamientos, vehículos, obras de arte y contratación, y convertir el ahorro en mejor atención para los colombianos.
El Presidente habla de austeridad. COLEXRET propone dónde aplicarla
El Presidente Abelardo De La Espriella ha sido claro en sus primeros días de Gobierno, al indicar que Colombia necesita reducir el gasto público, eliminar burocracia innecesaria y revisar profundamente la estructura del Estado.
Y no se trata solamente de una declaración política.
El Gobierno ha anunciado un esfuerzo de austeridad de aproximadamente $17,5 billones para 2027, mediante reducciones en compras de bienes y servicios, inversión no prioritaria y más de 250 líneas de gasto.
El Presidente también ha ordenado una revisión profunda de la contratación pública y ha insistido en que la reestructuración del Estado será para todo el Gobierno, sin excepciones.
Pero hay una frase pronunciada por el propio Presidente que, para COLEXRET, debería convertirse en una regla de oro de la administración pública:
«Los colombianos tienen derecho a conocer realmente cuánto cuesta el Estado».
Y si los colombianos tienen derecho a saber cuánto cuesta el Estado dentro de Colombia, también tienen derecho a saber:
¿Cuánto cuesta el Estado colombiano fuera de Colombia?
Porque Colombia mantiene Embajadas, Consulados, Misiones, residencias oficiales y demás dependencias alrededor del mundo. Y allí también se gastan recursos públicos.
COLEXRET no propone abandonar a los colombianos
Antes de continuar, es indispensable dejar algo absolutamente claro.
COLEXRET sí ha planteado el cierre de determinados Consulados, pero no ha planteado, bajo ninguna circunstancia, abandonar a los colombianos.
Son dos cosas completamente diferentes.
De hecho, COLEXRET ha publicado expresamente, “Cerrar Consulados SÍ, abandonar colombianos NO”.
La propuesta consiste en revisar cuáles Consulados principales representan costos elevados para el Estado y determinar si realmente resulta indispensable mantener una infraestructura permanente cuando existen otras alternativas de atención.
Porque mantener una oficina consular completa implica mucho más que pagar un arriendo. Implica:
Funcionarios – Salarios – Prestaciones – Seguridad – Servicios públicos – Mantenimiento – Equipos – Vehículos – Desplazamientos – Tecnología – Adecuaciones – Contratos – Seguros – Mobiliario; y todos los demás costos asociados al funcionamiento de una sede.
Si una oficina atiende una demanda que puede ser cubierta mediante otros mecanismos, la pregunta no debería ser: “¿Por qué cerrarla?”, sino, “¿Por qué seguir pagando permanentemente por ella si podemos atender mejor y a menor costo de otra manera?”
Cerrar algunos Consulados y aumentar los Consulados Móviles
Aquí está una diferencia fundamental con otros planteamientos de austeridad.
COLEXRET considera que los Consulados Móviles no deben disminuirse.
Deben aumentar. Y aumentar considerablemente.
¿Por qué?
Porque los Consulados Móviles pueden convertirse precisamente en uno de los principales instrumentos para lograr una red consular más eficiente, descentralizada y menos costosa.
La fórmula propuesta por COLEXRET es:
- Menos infraestructura permanente donde no sea indispensable.
- Más atención consular itinerante donde exista demanda.
- Más tecnología.
- Más planificación.
- Más presencia en las ciudades donde realmente viven los colombianos.
Es decir, cerrar oficinas no significa cerrar la atención.
Un Consulado permanente no debería ser un fin en sí mismo
Durante años se ha construido una especie de equivalencia equivocada:
Consulado = edificio permanente. No necesariamente.
Un Consulado es, ante todo, un servicio del Estado colombiano, y el edificio es solamente uno de los medios para prestarlo.
Si la tecnología permite realizar determinados trámites a distancia; si un Consulado Móvil puede atender periódicamente a una comunidad; si existe una sede regional razonablemente cercana; si pueden organizarse jornadas intensivas y programadas; y si todo ello cuesta menos que mantener permanentemente una estructura completa, entonces el Estado debe estudiarlo.
No hacerlo por costumbre también puede convertirse en una forma de despilfarro.
¿Por qué mantener una sede todo el año para atender unos pocos días?
Esta es una de las preguntas que el Gobierno debería formularse.
Supongamos una ciudad en la que existe una pequeña comunidad colombiana y donde la demanda consular no justifica económicamente mantener una estructura permanente.
¿Por qué no establecer un calendario de Consulados Móviles en el mes de diciembre del respectivo año para comenzar en enero del siguiente?
Se programan determinadas jornadas en determinadas localidades, y si la demanda aumenta, se aumentan las jornadas, si disminuye, se reorganizan.
Eso es administrar con datos, no administrar por costumbre.
Los Consulados Móviles deben convertirse en una política permanente
No estmos proponiendo que los Consulados Móviles sean una solución de emergencia, sino que deben convertirse en un componente estructural del modelo consular colombiano.
Incluso debería establecerse un «Mapa Mundial de Atención Consular Móvil», identificando ciudades con mayor concentración de colombianos; distancia al Consulado permanente más cercano; número estimado de usuarios; trámites solicitados; frecuencia necesaria; costo de desplazamiento; costo de la jornada; funcionarios requeridos; resultados obtenidos.
Y con esa información determinar dónde debe aumentarse la presencia móvil.
El ahorro obtenido con el cierre debe financiar la atención móvil
Aquí está quizás una de las propuestas más importantes.
Si se cierra un Consulado porque su infraestructura permanente resulta demasiado costosa, una parte del ahorro debe permanecer dentro del sistema consular.
No se trata simplemente de ahorrar dinero y enviarlo a otra dependencia. Debe existir una relación directa:
Ahorro en infraestructura permanente → inversión en atención consular móvil y tecnológica.
Así el ciudadano no pierde, el Estado ahorra, y la atención puede incluso mejorar.
Un ejemplo para entender la propuesta
Supongamos que mantener un Consulado permanente cuesta $10.000 millones anuales. Y que, mediante un esquema de atención regional, tecnología y Consulados Móviles, la atención equivalente pudiera prestarse por $4.000 millones anuales.
El Estado ahorraría $6.000 millones.
Pero si de esos $6.000 millones una parte se reinvierte en ampliar las jornadas móviles, instalar sistemas digitales y mejorar la atención, se habría logrado algo mucho más inteligente:
menos infraestructura costosa + más presencia donde está el ciudadano.
Eso sí es austeridad.
Y no estamos hablando de una teoría
Lo hablamos con conocimiento de causa, con los ya 15 años investigando precisamente estos asuntos, y bien lo pueden ver aquí en nuestra sección CONSULADOS.
Las publicaciones de esta plataforma han demostrado que los problemas de la red consular no pueden analizarse solamente desde la perspectiva de “abrir o cerrar oficinas”, pues hay que mirar cuánto cuestan; dónde están; cuántos ciudadanos atienden; cuánto cuesta mantenerlas; qué alternativas existen; cómo se utilizan los recursos; y qué resultados producen.
Por eso COLEXRET ha planteado públicamente un plan de choque frente a la crisis consular derivada de los cierres.
La conclusión es clara: Cerrar Consulados sí. Abandonar colombianos, jamás.
Embajadas: aquí el análisis debe ser diferente
Una Embajada no es un Consulado.
Mientras el Consulado tiene una función fundamentalmente orientada a los ciudadanos y determinados servicios consulares, una Embajada desarrolla la representación política, diplomática, económica y estratégica de Colombia.
Por eso no puede aplicarse exactamente el mismo criterio.
Sin embargo, sí puede preguntarse:
¿Cuántas Embajadas son realmente necesarias?
¿Cuáles cumplen una función estratégica?
¿Cuáles producen resultados diplomáticos, comerciales o económicos verificables?
¿Cuáles pueden ser atendidas mediante representación concurrente?
¿Cuáles pueden compartir infraestructura?
¿Cuáles duplican funciones?
El propio Presidente anunció desde antes de asumir que realizaría una reorganización de la red diplomática, incluyendo el cierre de 14 Embajadas y cerca de 15 Consulados, así como la unificación de determinadas representaciones que consideró duplicadas, tal y como lo publicamos aquí.
COLEXRET considera que esa discusión es válida, pero debe hacerse con números.
Cerrar Embajadas no puede convertirse simplemente en cambiar el problema de lugar
Si Colombia cierra una Embajada, pero mantiene funcionarios, oficinas, alquileres, residencias, vehículos, contratos, representación concurrente; sin una verdadera reducción del costo, entonces no habrá existido una austeridad real, solamente habrá cambiado el nombre del gasto.
Por eso cada cierre debe estar acompañado de una “Liquidación Económica del Costo de la Representación” Antes y después.
¿Cuánto costaba?
¿Cuánto costará?
¿Cuánto se ahorra?
¿Quién asumirá sus funciones?
¿Desde dónde?
¿Con qué personal?
¿Con qué infraestructura?
¿Y cuál será el costo de la representación concurrente?
La duplicidad diplomática también debe desaparecer
El Presidente De La Espriella ha señalado, por ejemplo, la necesidad de revisar representaciones que funcionan paralelamente en una misma ciudad o país.
COLEXRET considera que esa revisión debe ampliarse. No solamente para Embajadas. También para organismos internacionales; misiones permanentes; oficinas comerciales; dependencias de promoción; agregadurías; y demás representaciones estatales.
La pregunta debe ser:
¿Podemos obtener el mismo resultado con una estructura menor?
Si la respuesta es sí, hay que hacerlo.
ProColombia: otro ejemplo de integración
El Gobierno ya ha comenzado a plantear la integración de oficinas independientes de ProColombia en el exterior con la red de Embajadas y Consulados.
La Presidencia informó que el Presidente ordenó un plan de choque para reducir burocracia, eliminar duplicidades y optimizar recursos, al tiempo que pidió que los diplomáticos sean “verdaderos embajadores vendedores de Colombia”. Ver aquí.
Esta decisión demuestra que la discusión sobre austeridad diplomática no tiene por qué limitarse a cerrar oficinas.
También puede consistir en integrar estructuras, compartir recursos, eliminar duplicidades, aumentar resultados.
Continúa leyendo la segunda parte aquí.


Comentarios