Yolanda Villavicencio Mapy: de AESCO a la Cancillería, la historia migratoria de una dirigente frente al poder del Estado colombiano
No comenzó en la Cancillería
Hablar de Rosa Yolanda Villavicencio Mapy exclusivamente desde el día en que llegó a la Cancillería sería desconocer buena parte de su historia.
Y sería también desperdiciar una de las contradicciones más interesantes de esta investigación.
Porque si hay algo que oficialmente se reconoce es que Villavicencio construyó durante décadas un perfil alrededor de la migración.
Villavicencio Mapy se presenta como economista, especialista en cooperación internacional para el desarrollo y magíster en Migración y Relaciones Intercomunitarias. También destaca su experiencia política en España, su paso por la Asamblea de Madrid y su trabajo con comunidades migrantes.
Pero hay más. Mucho más.
AESCO: el origen de una trayectoria
Yolanda Villavicencio ha estado vinculada durante décadas a AESCO (América, España, Solidaridad y Cooperación), organización dedicada a asuntos de migración, cooperación, desarrollo e integración.
Fuentes de la época la identificaban como presidenta de AESCO desde 1997, mientras otros documentos de la propia organización la identifican como fundadora y directora.
Una publicación de AESCO sobre retorno colombiano, por ejemplo, aparece dirigida por Rosa Yolanda Villavicencio Mapy. Es decir, la migración no era para ella un tema nuevo cuando llegó al Estado colombiano. Era, por el contrario, una parte esencial de su trayectoria.
Una experiencia que debería haber sido una ventaja
Aquí aparece uno de los grandes interrogantes de COLEXRET.
Si una persona pasa décadas trabajando con migrantes, conoce sus problemas, participa en organizaciones, desarrolla proyectos, investiga el retorno, habla de integración y participa en escenarios políticos relacionados con inmigración, cuando finalmente llega a la institución estatal responsable de la política migratoria debería tener una ventaja enorme…conocer la realidad desde abajo.
Ese conocimiento debería convertirse en políticas públicas. En mejores consulados. En mejores servicios. En mayor participación. En mecanismos efectivos de representación. En protección para los colombianos. En soluciones para los retornados. Y en una verdadera política migratoria.
Pero ¿ocurrió eso?
Ahí comienza el verdadero balance.
De AESCO a la política española
Villavicencio no se limitó al trabajo social, también ingresó a la política española.
Fue diputada de la Asamblea de Madrid durante la VIII Legislatura y participó en comisiones relacionadas con educación, mujer e inmigración. La Cancillería confirma esa trayectoria.
El Medio de comunicación escrito más conocido en España, EL PAÍS la describió en 2007 como presidenta de AESCO desde 1997 y relató su llegada a España en 1987.
También hay registros periodísticos que muestran su participación en asuntos migratorios desde finales de los años noventa y comienzos de los 2000.
Por tanto, Villavicencio sí tenía una extensa experiencia política y social vinculada a la migración.
Pero la discusión no debe ser si tenía o no experiencia, la discusión debe ser: ¿qué hizo con ella cuando obtuvo el poder institucional en Colombia?
La llegada a Colombia
Villavicencio Mapy ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores en 2022.
Según Función Pública, aparece vinculada inicialmente como asesora del Fondo Rotatorio del Ministerio y posteriormente como viceministra.
Pero en detalle, bien sabemos que llegó a la Cancillería a finales de 2022 y que inicialmente estuvo como Coordinadora Internacional del Grupo de Trabajo Colombia Nos Une.
Y allí comienza la segunda etapa de esta historia.
Colombia Nos Une: la prueba definitiva
Colombia Nos Une no era ni es un programa cualquiera, pues su razón de ser está relacionada directamente con los colombianos residentes en el exterior.
La propia Cancillería explica que bajo Villavicencio se impulsaron procesos de participación y la convocatoria de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones.
La responsabilidad era enorme, porque Colombia tiene más de cinco millones de ciudadanos fuera de sus fronteras. Y porque la migración no puede reducirse a eventos culturales, Casas Colombia, encuentros o fotografías con asociaciones.
La política migratoria debe traducirse en derechos.
El gran examen fue la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones
Aquí COLEXRET lleva años investigando, y lo pueden comprobar aquí.
La Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones fue contemplada desde la Ley 1465 de 2011 y posteriormente modificada por la Ley 2136 de 2021.
Sin embargo, durante años no se materializó.
Yolanda Villavicencio llegó a Colombia Nos Une precisamente cuando ese proceso finalmente comenzó a adquirir forma institucional. Ya existía el llamado «Plan Piloto para lo construcción de la Mesa», y que desde un comienzo llamamos «Payasada cirquera».
La Cancillería presentó el proceso como un avance histórico, y quiso darle su protagonismo a Yolanda Villavicencio, desconociendo el trabajo de muchas Organizaciones y ciudadanos que si han venido trabajando en verdad por ese proyecto, y bien podría decirse que tanto Villavicencio Mapy como su Orgnaización «AESCO» son quienes menos.
En diciembre de 2024 se informó que más de 17.000 personas podían participar en la selección de delegados de la Mesa de las Migraciones.
Pero COLEXRET cuestionó duramente el proceso. Y lo hizo con documentos.
Reiteramos que toda la historia sobre la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones, desde el comienzo hasta nuestros días la pueden conocer ingresando aquí.
El punto de quiebre fue la Resolución 2996 de 2024
La Resolución 2996 de 2024 reglamentó la convocatoria de la Mesa.
La propia Cancillería reconoció que el proceso había enfrentado dificultades jurídicas y políticas.
Pero para COLEXRET el problema fue mucho más profundo.
En nuestras investigaciones cuestionamos vacíos de la reglamentación, la participación real de la sociedad civil y la estructura finalmente adoptada.
Incluso, sostuvimos y seguimos sosteniendo, que, la Mesa quedó convertida en una instancia sin verdadera capacidad decisoria y cuestionamos que pueda representar adecuadamente a los colombianos en el exterior.
Es más, COLEXRET ya había advertido públicamente que el proceso, bajo la coordinación de Colombia Nos Une, estaba generando desconfianza.
La contradicción
Aquí aparece una de las mayores contradicciones de Yolanda Villavicencio.
Por un lado, una mujer con décadas de experiencia en organizaciones migratorias.
Por otro, una funcionaria estatal que terminó dirigiendo un proceso de participación migratoria que COLEXRET considera defectuoso al máximo. Y por lo tanto la pregunta es inevitable:
¿Cómo una persona con semejante experiencia en participación de migrantes terminó respaldando o liderando una estructura que buena parte de la ciudadanía y la sociedad civil cuestionó?
No basta con decir que la ley era complicada. No basta con decir que el proceso era difícil, pues precisamente para eso estaba una persona con experiencia.
AESCO y el conflicto de interés
Este es otro capítulo que no puede omitirse.
Villavicencio fue fundadora y dirigente de AESCO durante muchos años.
Cuando llegó a Colombia Nos Une, comenzaron a surgir cuestionamientos sobre posibles relaciones entre el Ministerio y esa organización.
EL TIEMPO reportó que COLEXRET había dado a conocer una investigación disciplinaria de la Procuraduría relacionada con la posibilidad de que desde Colombia Nos Une se hubieran otorgado subvenciones o contratos a AESCO.
Infobae posteriormente también reportó que el expediente buscaba establecer si existió un posible conflicto de interés y recordó que Villavicencio había sido fundadora y secretaria general de AESCO.
Lo importante aquí es no afirmar que hubo corrupción, pues no está establecido.
Lo que sí puede afirmarse es que hubo una investigación o cuestionamiento disciplinario que debía ser esclarecido. Y existe una pregunta elemental:
¿qué controles de conflicto de intereses se aplicaron cuando una funcionaria con semejante vínculo histórico con una ONG especializada en migración pasó a dirigir una dependencia estatal dedicada precisamente a la migración?
Casas Colombia: la propuesta que COLEXRET y más de medio mundo cuestionó
Durante su etapa en Colombia Nos Une apareció también el programa Casas Colombia, proveniente del Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026, cuya iniciativa fue precisamente incluida en el, por la ONG «AESCO» y otra de la que hay muchas cositas que contar, «ACULCO».
COLEXRET cuestionó desde el comienzo el proyecto y advirtió sobre la posibilidad de que terminara reproduciendo actividades que ya realizaban los consulados; como efectivamente sucedió.
El Ministerio, por el contrario, defendió Casas Colombia como una herramienta para fortalecer la identidad, cultura y vínculos de los colombianos en el exterior.
El programa terminó desarrollándose y para 2025 la Cancillería reportaba siete Casas Colombia en diferentes lugares del mundo. Villavicencio incluso participó en la inauguración de la Casa Colombia de Berlín.
Aquí nuevamente la discusión no es si una Casa Colombia puede ser positiva, porque puede serlo. La pregunta es:
¿Era necesaria la creación de nuevas estructuras cuando los consulados ya tenían funciones culturales y de atención a la comunidad?
Y, sobre todo, ¿Cuánto costaron y qué resultados concretos produjeron?
Sobre este punto hay mucha tela que cortar, y que ya en COLEXRET hemos lanzado sendas publicaciones, pero aún queda mucho más, y ya llegará el momento en que saquemos todo eso a la luz pública. Mientras tanto los invitamos a que conozcan buena parte aquí.
Del programa migratorio al Viceministerio
En junio de 2025 Villavicencio llegó al Viceministerio de Relaciones Exteriores.
La decisión generó polémica porque reemplazó a Daniel Ávila, funcionario de carrera diplomática.
EL TIEMPO informó que la llegada de Villavicencio generó malestar en sectores de la Cancillería y recordó los cuestionamientos relacionados con AESCO.
SEMANA también registró la controversia y destacó que su experiencia estaba mucho más relacionada con Colombia Nos Une y asuntos migratorios que con la diplomacia tradicional.
Aquí aparece nuevamente la cuestión de fondo:
¿Se estaba privilegiando la experiencia política y migratoria sobre la carrera diplomática?
Y después llegó la Cancillería
En julio de 2025, tras la salida de Laura Sarabia, Yolanda Villavicencio asumió como canciller encargada.
La Cancillería presentó su trayectoria como una fortaleza.
SEMANA, por el contrario, destacó las críticas relacionadas con su limitada experiencia diplomática y dominio del inglés.
Posteriormente fue ratificada como canciller en propiedad.
Así, una dirigente proveniente principalmente del mundo migratorio terminó al frente de toda la política exterior colombiana.
La gran paradoja
Aquí COLEXRET formula una pregunta que consideramos legítima:
¿Era lógico que una persona con experiencia esencialmente migratoria y social terminara administrando integralmente la diplomacia colombiana?
La respuesta no tiene que ser necesariamente negativa, pero el resultado debía demostrarlo.
Y ahí aparecen las controversias:
- Crisis de pasaportes;
- Dificultades consulares;
- Cuestionamientos sobre embajadas y consulados;
- Polémicas por nombramientos;
- Controversias sobre requisitos;
- Problemas relacionados con sedes consulares;
- Cuestionamientos a Talento Humano;
- Investigaciones relacionadas con AESCO;
- Y ahora denuncias sobre posibles cuotas burocráticas.
No todos esos hechos pueden atribuirse personalmente a Villavicencio. Pero todos ocurrieron bajo una estructura que ella llegó a dirigir.
Uno de los mayores interrogantes es Madrid
El Consulado de Colombia en Madrid merece un capítulo propio.
La sede fue inaugurada en febrero de 2025 y pocos meses después comenzaron las dificultades relacionadas con su funcionamiento.
Aparte de lo que ha informado COLEXRET, Caracol Radio informó en agosto de 2025 que la nueva sede se había convertido en un problema para la Cancillería y que el cónsul Javier Higuera insistía en trasladarla.
Más adelante Villavicencio anunció una nueva sede para el Consulado de Madrid, en la calle Lagasca.
Para COLEXRET, este episodio merece ser reconstruido documentalmente:
- ¿Quién decidió la primera sede?
- ¿Qué estudios técnicos existían?
- ¿Cuánto costó?
- ¿Por qué tuvo que replantearse?
- ¿Qué responsabilidad administrativa tuvo cada funcionario?
- Y si efectivamente hubo más de un traslado en un periodo muy corto:
- ¿Quién debería responder por esa ineficiencia?
Y mucho más, cuya historia pueden ver aquí.
Chile y otros consulados
El caso del Consulado de Colombia en Chile también ha sido objeto de publicaciones y controversias relacionadas con la atención a ciudadanos y actuaciones consulares.
COLEXRET documentó, por ejemplo, la denuncia de una colombiana que cuestionó públicamente afirmaciones de la entonces cónsul María Antonia Pardo, y que pueden ver aquí.
Estos episodios deben estudiarse dentro de un patrón más amplio:
¿Qué estaba pasando con los consulados mientras Villavicencio dirigía la política migratoria y posteriormente la Cancillería?
Porque la evaluación de una canciller no puede limitarse a las relaciones con otros gobiernos.
También debe incluir la relación del Estado con sus ciudadanos.
El nombramiento de última hora
La recta final del Gobierno Petro es quizá uno de los episodios que más compromete políticamente el balance.
Villavicencio firmó el Decreto 0645 del 26 de junio de 2026, mediante el cual se produjo un nombramiento provisional en el Consulado de Nueva Loja.
El vicepresidente electo había solicitado precisamente evitar nuevos nombramientos de esa naturaleza durante la transición.
Y la discusión terminó convirtiéndose en un enfrentamiento político público.
¿Y qué pasó después de dejar la Cancillería?
Villavicencio dejó el cargo con el cambio presidencial.
Pero no desapareció del debate.
En agosto de 2026 respondió públicamente a los señalamientos contenidos en el denominado “Libro de la Verdad”.
Negó las acusaciones sobre contratos y afirmó que se habían financiado 105 proyectos mediante procesos participativos.
Y el 28 de agosto publicó una columna en EL ESPECTADOR en la que cuestionó al nuevo Gobierno por lo que consideró una persecución contra funcionarios de la administración anterior.
Esto significa que la propia Villavicencio continúa defendiendo públicamente su legado.
Y eso es bueno para el debate, porque ahora existen dos posiciones:
La de quienes cuestionan su gestión y la de ella misma defendiendo sus actuaciones.
Entonces, ¿cuál es el balance?
COLEXRET no tiene por qué desconocer los logros de Villavicencio, tampoco debe convertir toda crítica en una acusación penal, pero sí puede hacer una evaluación política y administrativa.
Y esa evaluación deja interrogantes importantes.
Una persona que llegó a Colombia con una trayectoria de décadas en migración tenía una oportunidad histórica, transformar la política migratoria colombiana.
Pero durante su paso por la Cancillería quedaron controversias precisamente en los espacios que más directamente afectaban a los migrantes, como, la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones; Colombia Nos Une; Casas Colombia; Consulados; nombramientos; participación ciudadana; servicio exterior.
Por eso la pregunta final es inevitable:
¿Dónde quedó la experiencia de décadas de Yolanda Villavicencio Mapy?
Porque si alguien ha dedicado buena parte de su vida a supuestamente defender a los migrantes, cuando llega al poder debería producirse una transformación visible.
No solamente discursos. No solamente encuentros. No solamente fotografías. No solamente programas.
Resultados.
Y especialmente resultados para los colombianos que viven fuera de Colombia.
La historia no termina con su salida
El verdadero juicio histórico sobre Yolanda Villavicencio todavía está abierto.
Los organismos de control tendrán que determinar qué ocurrió con las investigaciones.
La Fiscalía deberá establecer si existen responsabilidades penales en los asuntos que le correspondan.
Las entidades administrativas deberán revisar los nombramientos.
La sociedad civil y la ciudadanía tendrán que evaluar si la política migratoria realmente avanzó.
COLEXRET hará lo que ha hecho durante años: documentar, contrastar, preguntar, denunciar, y proponer cuando encuentre razones para hacerlo.
Porque una cosa es reconocer una trayectoria y otra muy distinta es aceptar que esa trayectoria sea utilizada como sustituto de resultados.
La hoja de vida explica de dónde viene una persona. La gestión demuestra para qué llegó al poder.
Y ese es precisamente el balance que todavía falta hacer sobre Yolanda Villavicencio Mapy.
Con todo y lo que hemos publicado acerca de Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, este artículo se queda corto, así que los invitamos a conocer más sobre su historia aquí.


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