La primera parte visible aquí en:
Consulados colombianos: la crisis que el Libro de la Verdad debe investigar a fondo
El verdadero escándalo no es solamente cuánto se gastó: es cómo se decidió gastarlo
Si la primera parte de esta investigación demostró que el Libro de la Verdad no puede analizarse de manera aislada de los 15 años de investigaciones de COLEXRET, esta segunda parte entra directamente al territorio donde la administración pública se encuentra con los ciudadanos: Los consulados de Colombia en el mundo.
El Gobierno Nacional ya puso sobre la mesa cuestionamientos relacionados con la Cancillería, incluyendo cientos de contratos y millonarios gastos en sedes temporales.
También se conocieron cuestionamientos específicos relacionados con sedes consulares, entre ellas Monterrey y Estambul; y a lo mejor por desconocimiento, faltó incluir lo que está sucediendo en el Consulado en Madrid.
Pero aquí debemos ir mucho más lejos.
Porque la pregunta no es únicamente si determinados contratos fueron legales, la pregunta es si fueron necesarios, convenientes, eficientes, transparentes y beneficiosos para los colombianos a quienes supuestamente estaban destinados.
Una sede consular no es solamente un inmueble
Este concepto debe quedar claro. Un consulado no existe para justificar un contrato de arrendamiento. Existe para atender colombianos.
Por eso cualquier decisión relacionada con una sede debería partir de, ¿Qué necesitan los ciudadanos?
Después deberían venir las preguntas administrativas; tales como:
- ¿Cuántos colombianos viven en la jurisdicción?
- ¿Cuántos trámites realizan?
- ¿Qué distancia deben recorrer?
- ¿Cuál es el costo de la sede?
- ¿Es propia o arrendada?
- ¿Es adecuada?
- ¿Tiene capacidad?
- ¿Es accesible?
- ¿Puede atender personas con discapacidad?
- ¿Tiene seguridad?
- ¿Cuenta con condiciones tecnológicas?
- ¿Puede realizar jornadas?
- ¿Es mejor mantenerla, trasladarla, ampliarla o cerrarla?
Y, sobre todo, ¿Existe un estudio técnico que permita demostrarlo?
El caso de las sedes temporales exige respuestas
Si el Gobierno señala que se destinaron $8.500 millones a sedes temporales con permanencias de entre 90 y 120 días, la sociedad tiene derecho a conocer el contexto completo de esas operaciones, pues no basta con decir que fueron legales, hay que demostrar entre otros aspectos:
- Por qué fueron necesarias;
- Quién las solicitó;
- Quién las autorizó;
- Qué alternativas fueron estudiadas;
- Cuánto costaba la alternativa descartada;
- Quién seleccionó los inmuebles;
- Qué procedimiento contractual se utilizó;
- Cuánto tiempo permanecieron efectivamente;
- Qué servicios prestaron;
- Cuántos colombianos fueron atendidos;
- Cuánto costó cada ciudadano atendido;
- Y si existieron otras opciones menos costosas.
Eso es rendición de cuentas.
Y si la documentación demuestra que todo estuvo perfectamente justificado, entonces habrá que reconocerlo.
Pero si aparecen inconsistencias, tendrán que investigarse.
El caso Monterrey y el caso Estambul no pueden quedarse en titulares
Según lo divulgado sobre el Libro de la Verdad, la Cancillería aparece relacionada con cuestionamientos sobre sedes consulares como Monterrey y Estambul.
Eso exige una investigación documental, no una discusión partidista, ni una pelea entre funcionarios. Como tampoco un intercambio de insultos.
Documentos. Los colombianos tienen derecho a saber:
- ¿Cuánto costó cada sede?
- ¿Qué número de ciudadanos atendía?
- ¿Cuánto costó su adecuación?
- ¿Qué estudios respaldaron la decisión?
- ¿Qué funcionarios intervinieron?
- ¿Qué contratos se suscribieron?
- ¿Quién los supervisó?
- ¿Qué concepto emitieron las dependencias jurídicas?
- ¿Qué concepto emitió control interno?
- ¿Hubo observaciones?
- ¿Fueron atendidas?
- ¿Existieron alternativas?
- ¿Por qué se escogió la opción finalmente adoptada?
Y si hubo decisiones económicamente inconvenientes, determinar quién las tomó y por qué.
Y el Consulado colombiano en Madrid qué?
Sr. Canciller Omar Bula Escobar, pilas con lo sucedido en el Consulado de Colombia en Madrid – España en los últimos tres (3) años. Si Ud. o quien delegue se apersona de ese caso, con honestidad e imparcialidad, le aseguramos que va a llover «m…da pa´l zarzo», porque van a destapar el despilfarró de una buena cantidad de millones, solo por complacer lo caprichos de un Cónsul que llegó a c…g…se en lo que habían hecho otros en los 12 años anteriores. Ah, y con la complicidad principalmente de la Sra. Yolanda Villavicencio Mapy, fiel «perrito faldero e idiota útil» del Sr. Petro.
No todo lo malo es delito, pero todo lo irregular debe investigarse
Esta precisión es fundamental.
COLEXRET no pretende convertir una mala decisión administrativa en un delito, pues eso corresponde a la justicia.
Pero tampoco acepta la lógica según la cual, mientras una actuación no sea declarada penalmente ilegal, nadie tiene derecho a cuestionarla.
La administración pública también debe responder por su eficiencia.
Un funcionario puede actuar dentro de la formalidad jurídica y aun así tomar una pésima decisión administrativa. Y esa decisión puede costarle millones al Estado.
Por eso las auditorías deben analizar no solamente la legalidad, sino también la eficiencia, eficacia, economía y resultados.
El ciudadano termina pagando la ineficiencia
Cuando se pagan millones por una sede innecesaria, cuando se mantiene una estructura que no funciona, cuando se contrata sin obtener resultados o cuando se repiten errores administrativos, el dinero no sale del bolsillo del funcionario. Sale del Estado. Y el Estado se financia con recursos públicos.
Por eso cada peso desperdiciado termina siendo un peso que deja de utilizarse para atender necesidades reales; y en materia consular eso tiene una consecuencia especialmente grave:
Un peso mal gastado puede significar menos recursos para atender al colombiano que está esperando un servicio.
La crisis consular no comenzó con el Libro de la Verdad
Esto es precisamente lo que COLEXRET quiere dejar claro.
El Libro de la Verdad puso nuevamente el reflector sobre Cancillería, pero la crisis consular venía siendo advertida.
COLEXRET ha documentado durante años problemas relacionados con la prestación de servicios, funcionamiento institucional, consulados, jornadas móviles y atención a los colombianos en el exterior.
Y ha sostenido una posición que continúa vigente, y es que no se trata de conservar consulados por razones políticas, se trata de diseñar una red consular eficiente.
Si un consulado cuesta demasiado y atiende muy pocos ciudadanos, debe analizarse.
Si una sede es innecesariamente costosa, debe revisarse.
Si dos sedes pueden integrarse sin perjudicar al ciudadano, debe estudiarse.
Pero si una comunidad necesita atención y se cierra su consulado, el Estado tiene que ofrecer una alternativa real, no una dirección electrónica, no un formulario, no una promesa. Una solución.
La respuesta no puede ser cerrar por cerrar
Por eso COLEXRET respaldó una idea que puede parecer contradictoria, pero no lo es, Cerrar consulados SÍ, abandonar colombianos NO.
Esa investigación publicada por COLEXRET sobre el plan de choque para enfrentar la crisis consular precisamente plantea que una eventual reorganización de la red debe ir acompañada de soluciones concretas para los colombianos.
La solución podría incluir:
- Consulados móviles permanentes;
- Concentración inteligente de servicios;
- Uso de tecnología;
- Jornadas periódicas;
- Oficinas compartidas;
- Consulados regionales;
- Atención itinerante;
- Optimización de personal;
- Mejores sistemas de citas;
- Reducción de tiempos;
- Evaluación permanente de costos y resultados.
Pero todo eso requiere planeación.
¿Qué pasó con las denuncias contra funcionarios?
Otro asunto que merece revisión es el tratamiento de las denuncias disciplinarias y administrativas contra funcionarios de Cancillería.
Cuando un ciudadano presenta una denuncia, el Estado debe investigar.
Pero investigar no significa simplemente abrir un expediente.
Significa establecer los hechos, revisar documentos, contrastar versiones, analizar pruebas, determinar responsabilidades, t explicar la decisión.
Cuando el resultado termina siendo un archivo o una absolución, el ciudadano debería poder conocer las razones esenciales de esa decisión, dentro de los límites establecidos por la ley.
Y cuando una investigación interna involucra a funcionarios de la misma institución, la pregunta sobre independencia se vuelve inevitable. ¿Quién controla al controlador?
El problema de las investigaciones internas
COLEXRET ha cuestionado durante años la forma en que determinadas denuncias terminan siendo tramitadas por las propias estructuras institucionales.
No significa que todos los funcionarios investigados sean culpables, o que todas las decisiones de archivo sean ilegales, significa que un sistema serio debe producir confianza.
Y la confianza se construye con transparencia, independencia, trazabilidad, motivación, publicidad, y control externo.
Cuando una denuncia de alto impacto termina archivada, la ciudadanía tiene derecho a saber por qué.
El secreto como forma de administración pública
Existe otro fenómeno que COLEXRET considera particularmente grave, y es la utilización del formalismo jurídico como barrera para entregar información pública.
La administración puede tener razones legítimas para reservar determinados documentos, por supuesto que si, ya que la ley contempla excepciones.
Pero una cosa es proteger información que legalmente debe ser reservada y otra muy diferente es utilizar interpretaciones jurídicas para dificultar el acceso a documentos que deberían estar disponibles; tal y como lo ha hecho la Cancillería con COLEXRET.
Cuando un ciudadano tiene que acudir a la justicia para que un juez ordene entregar la información, algo está fallando.
Porque el acceso a la información pública no debería depender de la capacidad económica del ciudadano para contratar un abogado.
El ciudadano pobre también tiene derecho a saber
Este es uno de los grandes problemas de la burocracia.
El ciudadano que tiene recursos puede contratar abogados, mientras el que no los tiene, muchas veces se queda esperando.
Por eso los procedimientos administrativos deben ser comprensibles, la información debe ser accesible, las respuestas deben ser claras, y cuando un documento sea público, debe entregarse.
COLEXRET ha tenido que recurrir en más de 50 ocasiones a mecanismos judiciales contra la Cancillería, precisamente porque la vía administrativa no siempre ha sido suficiente.
Eso no debería ser motivo de orgullo para ninguna institución.
El Libro de la Verdad debería abrir también el Libro de las respuestas
Aquí está una de las propuestas centrales de COLEXRET.
Si el Gobierno realmente quiere demostrar que está dispuesto a combatir la corrupción y la mala administración, podría crear un mecanismo público para que cada caso denunciado tenga seguimiento.
Por ejemplo:
Caso: ¿Qué se denunció?
Documentos: ¿Qué pruebas existen?
Investigación: ¿Qué autoridad investiga?
Responsables: ¿Quiénes aparecen vinculados?
Resultado: ¿Qué determinó la autoridad?
Corrección: ¿Qué cambió para evitar que vuelva a ocurrir?
Ese sería un verdadero instrumento de transparencia.
Porque una denuncia sin seguimiento termina convirtiéndose en noticia. Y lo que Colombia necesita no son más noticias, necesita resultados.
Y aquí aparece nuevamente COLEXRET
COLEXRET puede aportar algo que ninguna transición gubernamental puede construir en unas pocas semanas: Memoria.
La memoria de las denuncias, de las respuestas, de las evasivas, de las decisiones, de los procesos judiciales, de las promesas.
La memoria de lo que se consiguió, y también la memoria de lo que nunca se solucionó.
La investigación histórica de COLEXRET demuestra que muchas de las situaciones que hoy vuelven a aparecer en la agenda pública no nacieron en 2026, algunas vienen de muchos años atrás.
Por ejemplo, COLEXRET ha documentado gestiones relacionadas con beneficios para colombianos en el exterior, pasaportes, vivienda, educación, participación migratoria y funcionamiento institucional, demostrando que su trabajo no se limita a denunciar sino que también ha buscado soluciones.
Quince años diciendo lo mismo
Hay una frase que resume la trayectoria de COLEXRET:
“No existen cosas imposibles sino seres incapaces.” Y hay otra que resume su forma de actuar:
“Insistir, persistir, resistir y nunca desistir.”
Porque el problema no es solamente descubrir una irregularidad, el verdadero desafío es conseguir que alguien la corrija. Y para eso muchas veces ha sido necesario insistir durante meses o años.
La invisibilización de los colombianos en el exterior
Todo este debate tiene un trasfondo mucho más profundo.
Los colombianos que viven fuera del país han sido históricamente una población políticamente importante pero institucionalmente insuficientemente atendida.
Se les recuerda en las elecciones. Se habla de ellos cuando llegan las remesas. Se reconoce su importancia económica. Pero cuando se construye la Agenda Nacional, demasiadas veces quedan relegados.
COLEXRET lleva años denunciando esa situación.
Y la experiencia del último Gobierno, desde la perspectiva de esta organización, profundizó esa sensación de invisibilización.
Por eso este artículo no es únicamente sobre corrupción, es sobre derechos ciudadanos.
El nuevo Gobierno tiene una oportunidad histórica
El presidente Abelardo De La Espriella ha decidido colocar la lucha contra la corrupción en el centro de su discurso inicial y entregar las denuncias a las autoridades, reconociendo que corresponde a estas determinar responsabilidades.
El vicepresidente José Manuel Restrepo, además, ha advertido que el Libro de la Verdad es apenas el comienzo y que la tarea continúa.
Entonces llegó el momento de demostrarlo, y que,
- Que se investigue Cancillería.
- Que se investiguen los consulados.
- Que se investiguen los contratos.
- Que se investiguen las sedes.
- Que se investiguen los arrendamientos.
- Que se investiguen los traslados.
- Que se investiguen los procesos disciplinarios.
- Que se investiguen los archivos.
- Que se investiguen las respuestas a los ciudadanos.
Y que se investigue también a quienes corresponda investigar, sin importar su partido ni su ideología. Sin importar si fueron funcionarios del Gobierno anterior o si pertenecen al actual.
Y a la izquierda hay que decirle algo
COLEXRET no tiene inconveniente en decirlo directamente.
A los sectores políticos de izquierda que hoy salen a defender al Gobierno anterior simplemente porque el Libro de la Verdad lo cuestiona, queremos decirles que no conviertan la defensa política en defensa automática de las actuaciones administrativas.
Si los hechos son falsos, demuéstrenlo.
Si los documentos están equivocados, corríjanlos.
Si los contratos fueron transparentes, muéstrenlos.
Si las sedes estaban plenamente justificadas, expliquen por qué.
Si los procedimientos fueron impecables, documenten esa realidad.
Pero salir a decir que todo es una persecución política antes de que se investigue es precisamente lo contrario de lo que debería hacer una oposición democrática.
Y a quienes hoy gobiernan también les decimos que no cometan mañana el mismo error.
Si alguna denuncia del Libro de la Verdad resulta equivocada, reconózcanlo.
Porque la lucha contra la corrupción pierde legitimidad cuando se convierte en una herramienta para perseguir adversarios.
No defendemos al Gobierno, defendemos la investigación
Esta diferencia debe quedar grabada.
COLEXRET respalda que el actual Gobierno haya llevado las denuncias a la justicia, pero nuestro respaldo no es un cheque en blanco, es un respaldo a la investigación.
Si el Gobierno demuestra que tiene razón, lo diremos. Si la justicia demuestra que no la tiene en algún caso, también lo diremos.
Porque COLEXRET no nació para defender gobiernos, nació para defender ciudadanos. Y particularmente para defender los derechos de los colombianos en el exterior.
Una Consejería Presidencial para las Migraciones puede ser parte de la solución
Precisamente por todo lo expuesto, COLEXRET insiste en una propuesta que consideramos estratégica:
Crear la Consejería Presidencial para las Migraciones.
No para aumentar la burocracia, ni para crear otro fortín político.
No para repartir cargos, sino para elevar la temática migratoria al máximo nivel de decisión del Estado.
Una Consejería de estas características debería coordinar:
- Colombianos en el exterior;
- Retornados;
- Política migratoria;
- Consulados;
- Integración;
- Participación ciudadana;
- Cooperación internacional;
- Remesas;
- Derechos de los migrantes;
- Relaciones interinstitucionales;
- Y evaluación permanente de la política pública migratoria.
Y, fundamentalmente, debería tener una característica: escuchar a quienes viven la migración.
Porque ningún funcionario sentado en Bogotá puede conocer completamente lo que ocurre con un colombiano que vive en Madrid, Londres, Nueva York, Buenos Aires, Santiago, París, Roma, Monterrey, Estambul o cualquier otra ciudad del mundo.
El Estado necesita escuchar a quienes llevan 15 años hablando
Y allí aparece nuevamente COLEXRET sin pedir privilegios, contratos, cargos o reconocimiento. Pedimos algo mucho más sencillo, que se escuche la experiencia acumulada.
Si el Gobierno quiere investigar lo ocurrido en Cancillería, nosotros estamos disponibles.
Si la justicia necesita antecedentes, estamos disponibles.
Si los organismos de control requieren documentos que podamos aportar legalmente, estamos disponibles.
Porque nuestra investigación no nació para favorecer a un Gobiernom nació para defender a los colombianos.
El Libro de la Verdad puede ser apenas el primer capítulo
El Gobierno ha dicho que el Libro de la Verdad es el comienzo de una tarea mayor.
COLEXRET está de acuerdo, y propone que esa tarea tenga una segunda fase:
El Libro de la Verdad sobe la Cancillería
Un proceso documental que reconstruya años de contratación, sedes, consulados, atención ciudadana, investigaciones disciplinarias, control interno, derechos de petición, acciones judiciales, decisiones administrativas, política migratoria, y participación de los colombianos en el exterior.
Eso sí permitiría conocer qué ocurrió; no solamente durante cuatro años, sino durante décadas.
Porque la verdad no puede tener partido político
Aquí termina nuestra posición.
No defendemos la corrupción de izquierda, no defenderíamos la corrupción de derecha, no defendemos la mala administración de un Gobierno, como tampoco defenderíamos la mala administración del actual.
No defendemos funcionarios, defendemos ciudadanos.
Y cuando un Gobierno decida investigar lo que ocurrió antes, nosotros estaremos allí para aportar lo que sepamos.
Cuando un juez ordene entregar información pública, estaremos allí.
Cuando una entidad intente esconderla detrás de formalismos, volveremos a preguntar.
Cuando un consulado no funcione, lo denunciaremos; y cuando funcione bien, también lo reconoceremos.
Cuando una decisión sea correcta, no tendremos problema en decirlo; y cuando sea equivocada, seguiremos insistiendo.
El Libro de la Verdad y los 15 años de COLEXRET
Por eso este momento tiene un significado especial para COLEXRET.
Porque después de 15 años de investigaciones, muchas de las preguntas que hemos formulado vuelven ahora a aparecer en la agenda nacional.
No porque COLEXRET haya tenido razón en absolutamente todo, sino porque las preguntas ciudadanas no desaparecen simplemente porque los gobiernos cambien.
Los documentos permanecen, permanecen los contratos, las decisiones permanecen. Permanecen las sentencias, las denuncias, y por supuesto permanece la historia.
Y ahora corresponde determinar qué ocurrió realmente.
El Gobierno tiene nuestro respaldo. La justicia tendrá nuestra colaboración
Esta es la conclusión de COLEXRET.
Sí respaldamos al Gobierno de Abelardo De La Espriella en su decisión de poner en conocimiento de la justicia las presuntas irregularidades encontradas durante la transición.
- Sí respaldamos que se investigue.
- Sí respaldamos que se combata la corrupción.
- Sí respaldamos que se revise la administración pública.
- Sí respaldamos que se protejan los recursos de los colombianos.
Pero exigimos que esa lucha sea profunda, imparcial y permanente. Y especialmente, que no termine en Cancillería; que llegue hasta los consulados, hasta los contratos, hasta las sedes, hasta los procedimientos internos, hasta los archivos. Que llegue hasta quienes tomaron las decisiones.
Y que, cuando todo termine, los colombianos en el exterior sepan qué ocurrió.
Una última pregunta
Después de 15 años investigando la situación de los colombianos en el exterior, COLEXRET vuelve a formular la pregunta que ha acompañado buena parte de nuestra historia:
¿Cuánto más tendrá que hacer un ciudadano para conseguir que el Estado cumpla con algo que debería hacer por obligación?
Ahora el Gobierno tiene la palabra. La tiene la justicia, al igual que la tienen los organismos de control. Pero también la tiene la sociedad.
Y COLEXRET seguirá haciendo lo que ha hecho durante 15 años: Investigar, denunciar, proponer. Y siempre con la misma filosofía de su creación, «INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR, y NUNCA DESISTIR», porque «No existen cosas imposibles sino seres incapaces». De ahí que «Nunca rendiremos el ánimo, pues solo por medio de fatigas se logra la victoria».
Porque si el Libro de la Verdad realmente pretende descubrir qué ocurrió con los recursos y con la administración del Estado, entonces no puede limitarse a 135 páginas.
Debe escuchar también a quienes durante años estuvimos preguntando lo que nadie quería escuchar.
Y COLEXRET tiene mucho que aportar.
No nos desaproveche Sr. De La Espriella, ni nos vaya a ningunear como lo hizo su antecesor, el Sr. Gustavo Petro.


Comentarios