No vamos a permitir que la historia se repita. Le pondremos tatequito a tiempo para que el problema no se agrande. Lea hasta el final este artículo y conozca como el «Congresista Alejandro Murcia censura a la prensa y es entutelado». Si, el Congresista que ilegítimamente está representando políticamente a los colombianos en el exterior ante nuestro Congreso.
Censura de partida doble: Cuando la intolerancia y la ignorancia constitucional estrenan curul
Iniciar el ejercicio de la representación política con un acto de autoritarismo digital no solo denota una profunda precariedad democrática, sino un alarmante desconocimiento sobre los deberes constitucionales que impone el servicio público en Colombia.
El recién estrenado Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior, Pedro Alejandro Murcia Lámprea, ha decidido que la mejor forma de relacionarse con el periodismo independiente, riguroso y fiscalizador es a través de la vía de hecho más burda y cobarde, el bloqueo en redes sociales.
Mañita esa que tenían gobernantes, legisladores y funcionarios, hasta que nuestro director Ricardo Marín Rodríguez les paró los cachos, gracias a la Sentencia constitucional T-149 de 2025, cuya historia pueden ver al completo aquí.
Lo verdaderamente grave y reprochable del comportamiento de Murcia Lamprea, no es únicamente el atentado flagrante contra la libertad de expresión y de prensa, sino la oportunidad y el descaro con el que se perpetró.
El susodicho Congresista consumó la censura contra el medio de comunicación virtual COLEXRET antes incluso de haber jurado cumplir la Constitución y la ley el pasado 20 de julio de 2026.
Es decir, un congresista que aún no ostentaba formalmente la investidura ya se comportaba como un pequeño autócrata insensible al control ciudadano, demostrando un desprecio absoluto por los derechos fundamentales de sus propios electores en el exterior.
La huida digital: del eliminado @CDColExt al escondite en @HRAMurciaL
El modus operandi del Congresista evidencia una estrategia deliberada de evasión y exclusión, puesto que en su momento, utilizaba la cuenta institucional de X (antes Twitter) identificada como @CDColExt, espacio que optó por eliminar tras las evidencias de su mala actuación, desde la cual mantenía bloqueado selectivamente a este medio de comunicación.
Lejos de enmendar semejante barrabasada jurídica y ética al abrir un nuevo espacio digital bajo el usuario @HRAMurciaL, persistió en su actitud sectaria manteniendo exactamente el mismo cerco digital contra COLEXRET.
Este bloqueo parcial pero selectivo, que permite visualizar publicaciones pero impide comentar, responder, debatir o interactuar, constituye una discriminación inaceptable, pues mientras se le otorga alfombra roja y voz a los aplaudidores de turno, se silencia de manera artera a un medio con más de una década de trayectoria dedicado a escudriñar la política migratoria y la gestión pública.
Pretender que las redes sociales de un servidor público son una finca privada de uso discrecional es una aberración jurídica que la Corte Constitucional ya se ha encargado de demoler tajantemente.
«Los perfiles y espacios en redes sociales, de titularidad de la accionada, en cuanto servidora pública, constituyen foros públicos de debate, expresión, acceso a información y participación, respecto de los cuales debe garantizarse el acceso libre y en condiciones de igualdad.» – Corte Constitucional, Sentencia T-149 de 2025 -.
La jurisprudencia es contundente al no admitir excusas la Sentencia T-149 de 2025.
El congresista Murcia Lámprea parece ignorar que las corporaciones públicas no otorgan patente de corso para pisotear los derechos ciudadanos. La jurisprudencia del máximo tribunal constitucional de nuestro país es cristalina.
En la Sentencia T-149 de 2025, la Corte sentó una doctrina impecable, al indicar que el bloqueo por parte de servidores públicos que usan sus perfiles como foros de debate constituye una vulneración directa de los derechos fundamentales a la libertad de expresión, al acceso a la información pública y a la participación política, entre otros.
Más grave aún, la alta corte determinó de manera inequívoca que «el bloqueo en Facebook y X efectuado por la accionada no solo afecta sus derechos fundamentales en cuanto individuo y periodista, sino que además restringe el ejercicio de los mismos a un medio de comunicación virtual como lo es COLEXRET, lo cual constituye un acto de censura.»
Bloquear a un medio de comunicación no es un simple capricho tecnológico; es un delito político y constitucional de censura indirecta que busca anular el escrutinio público.
Deber reforzado de tolerancia:
Los servidores públicos, y en especial los congresistas que viven del erario y representan la soberanía popular, están sujetos a un estándar reforzado de tolerancia a la crítica. La incomodidad ante la fiscalización periodística no justifica jamás el uso de herramientas de bloqueo digital.
De la arbitrariedad en X a los estrados judiciales
Ante semejante atropello, COLEXRET no se ha cruzado de brazos ni ha cedido ante el chantaje de la mordaza digital. El pasado 21 de julio de 2026, instauramos formalmente una Acción de Tutela en defensa de los siguientes derechos fundamentales:
- Libertad de expresión;
- Libertad de prensa;
- Acceso a la información pública;
- Participación política;
- Igualdad;
- Control ciudadano;
- Debido proceso.
La actuación judicial ha surtido su curso natural y, tras el reparto correspondiente, el conocimiento del caso ha recaído en el Juzgado 31 Civil del Circuito de Bogotá, despacho que deberá pronunciarse en los próximos días para ordenar el cese inmediato de este comportamiento arbitrario.
Resulta infantil e ingenuo creer que eliminando cuentas o bloqueando furtivamente se borra la responsabilidad jurídica; la justicia constitucional protegerá sin duda el derecho de los colombianos en el exterior a estar informados sin filtros caprichosos.
El poder no es para amordazar
El Representante Pedro Alejandro Murcia Lámprea debe entender de una vez por todas que una curul en el Congreso de la República no lo sitúa por encima de la Constitución. El bloqueo digital contra COLEXRET es la radiografía perfecta de un político intolerante que le teme al debate fundamentado y a la veeduría ciudadana.
Qué teme don Alejandro? Le da miedo enfrentarse a un debate público y tener que decir… «Yo sólo se que nada sé»?
Desde este espacio seguiremos ejerciendo el periodismo libre, frontal y riguroso, recordándole a los congresistas que las redes sociales institucionales, y las de cada quien, que utilice para divulgar acciones de su cargo, y/o interactuar con los electores, son foros de la ciudadanía, no trincheras personales para la censura.
Pero este es un solo hecho de los que ya está protagonizando el ilegítimo Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior, pues ya se le tiene instaurada una demanda por, no solo la ilegitimidad conque llegó a esa Curul, sino su presunta ilegalidad.
Frente a esa demanda, sin romper el silencio procesal, ni vulnerar el debido proceso, dentro de poco, quien fuera el asesor internacional en Temática Migratoria Colombiana, del Centro Democrático, en la campaña del pasado mes de marzo para la Curul por la Circunscripción Internacional, dará a conocer detalles desconocidos, que indican cómo el Sr. Pedro Alejandro Murcia Lamprea, se aprovechó de una forma machista y discriminatoria, de la imagen y el trabajo de una gran mujer para apoderarse de ese escaño en el Congreso.
Pero hay más, se está preparando otra demanda por incumplimiento de pagos en la Campaña, ya que hay documentos firmados donde acreditan que Murcia se comprometió a sufragar determinados gastos y al día de hoy no ha cumplido. Esto saldrá a la luz pública si en el transcurso de una semana no ha sufragado dichas deudas.
Aunque esto último al parecer ya es un método contínuo del referido Congresista, pues también al parecer ha adquirido deudas en los Estados Unidos por la compra de viviendas que luego las ha tenido que entregar, o se las han embargado por incumplimiento en el pago.
Y hay más cositas de las que ya nos están llegando pruebas para ventilar poco a poco de quien es en realidad el Sr. Pedro Alejandro Murcia Lámprea, del que ya dicen algunos de su círculo más cercano, solo vive de apariencias, dentro de un supuesto alto nivel social y económico.


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