El escándalo que sacude al Centro Democrático y pone en jaque la representación de los colombianos en el exterior
La historia de Pedro Alejandro Murcia Lamprea, quien a pesar de haber renunciado como candidato terminó siendo el Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior.
Hay historias políticas que deberían avergonzar a quienes participaron en ellas.
Historias en las que alguien trabaja, construye, recorre países, invierte su propio dinero, endeuda su patrimonio, organiza equipos, presenta propuestas y pone el rostro durante una campaña electoral.
Y luego, cuando llega el triunfo, aparece otro para reclamar la victoria.
Eso es, precisamente, lo que hoy está siendo discutido ante la justicia colombiana alrededor de la elección de Pedro Alejandro Murcia Lamprea como Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior.
No estamos hablando únicamente de una diferencia política, sino que hablamos de una controversia que ha llegado al Consejo de Estado, mediante una demanda de nulidad electoral que plantea una pregunta extraordinariamente grave:
¿Podía ser declarado elegido como Representante a la Cámara un candidato que, según la demanda y las pruebas aportadas, había presentado previamente una renuncia expresa, inequívoca y con efectos inmediatos a su candidatura?
Y detrás de esa pregunta jurídica existe otra todavía más incómoda.
¿Quién hizo realmente la campaña que llevó al Centro Democrático a ganar la Curul Internacional?
Porque si los hechos que hoy están siendo discutidos judicialmente son demostrados, como estoy casi seguro lo será, Colombia podría encontrarse ante uno de los episodios políticos más vergonzosos relacionados con la representación de los más de 5 millones de colombianos que viven fuera del país.
La demanda ya está sobre la mesa, y la Curul está en disputa
Lo primero debe quedar absolutamente claro es que esto ya no es simplemente un rumor de redes sociales.
Existe un medio de control de nulidad electoral contra el acto que declaró la elección de Pedro Alejandro Murcia Lamprea como Representante a la Cámara por la Circunscripción Internacional.
La demanda fue presentada ante la Sección Quinta del Consejo de Estado y solicita, entre otras pretensiones, que se declare nulo el acto mediante el cual fue elegido para el período constitucional 2026-2030.
El argumento central de la demanda es contundente: Pedro Alejandro Murcia Lamprea presentó formalmente su renuncia a la candidatura el 29 de enero de 2026, después de estar inscrito como cabeza de lista.
Según el escrito judicial, y efectivamente como sucedió, la comunicación o renuncia fue enviada a directivos del Partido Centro Democrático (Gabriel Jaime Vallejo Chujfi – Presidente, y Fabio Andrade – Director internacional, entre otros), y contiene una expresión difícil de interpretar de otra manera:
“La presente renuncia rige a partir de la fecha, con efectos inmediatos”. Así lo expresó tácitamente Pedro Alejandro Murcia Lamprea, tal y como lo podrán evidenciar en el documento cuyo enlace adjuntaré más adelante.
La demanda ante la justicia sostiene que esa renuncia fue clara, expresa e inequívoca y que, por tanto, no podía simplemente desaparecer de la realidad jurídica porque posteriormente no hubiera sido tramitada ante la autoridad electoral.
Las pretensiones son concretas, y es que se declare nula la elección y que se reconozcan los efectos jurídicos de la renuncia presentada el 29 de enero de 2026.
La discusión, por supuesto, será resuelta por la justicia, pero nadie puede negar que estamos frente a un asunto de enorme gravedad institucional.
Una renuncia que podría cambiar toda la historia
El expediente judicial plantea una tesis jurídica que merece ser analizada con absoluta seriedad.
La demanda afirma que una renuncia electoral es un acto personalísimo y una manifestación de voluntad que no puede quedar sometida simplemente al capricho, conveniencia o inactividad posterior de un partido político.
Según el escrito, Alejandro Murcia comunicó su decisión de retirarse de la candidatura al Director General del Centro Democrático, Gabriel Jaime Vallejo Chujfi, y a Fabio Andrade Director del partido en el exterior.
Y aquí aparece uno de los puntos jurídicamente más importantes.
La demanda sostiene que el Partido Centro Democrático tenía conocimiento de esa decisión y que correspondía a la organización política realizar las actuaciones necesarias para darle el trámite correspondiente ante las autoridades electorales. Hay testigos de ello, porque efectivamente así sucedió.
El argumento es sencillo, si un candidato renuncia expresamente, ¿puede la inactividad de un tercero mantenerlo artificialmente como candidato?
La respuesta que proponen los demandantes y abogados consultados expertos en el tema, es no.
El escrito judicial sostiene que la voluntad del candidato no podía quedar neutralizada por el simple hecho de que el partido no hubiera realizado posteriormente el trámite correspondiente.
La Jurisprudencia que podría poner en jaque la elección
Aquí está, posiblemente, uno de los aspectos más delicados de todo el proceso.
La demanda invoca jurisprudencia de la Sección Quinta del Consejo de Estado sobre la naturaleza de la renuncia como manifestación de voluntad.
El escrito sostiene que la voluntad del dimitente constituye el elemento esencial de la renuncia y cita precedentes según los cuales, en determinados escenarios electorales y políticos, la eficacia de la renuncia no depende necesariamente de que la organización política decida aceptarla.
La tesis jurídica desarrollada por los demandantes es que la carga del renunciante se agota cuando expresa clara e inequívocamente su voluntad.
Pero debemos ser rigurosos, pues eso no significa que el caso ya esté ganado. Significa que existe una argumentación jurídica seria que deberá ser examinada por el Consejo de Estado.
La contraparte podrá discutir, entre otros asuntos, la forma específica en que debía presentarse la renuncia, sus requisitos frente al régimen electoral, el alcance del artículo 31 de la Ley 1475 de 2011 y las diferencias entre la jurisprudencia sobre renuncia a militancia, candidatura y ejercicio de cargos públicos.
Sin embargo, tampoco puede minimizarse la fuerza del argumento central planteado en la demanda: que una candidatura no puede mantenerse indefinidamente contra la voluntad expresa de quien afirma haber renunciado a ella.
El documento judicial sostiene incluso que una retractación posterior no tendría, por sí sola, la capacidad de revivir automáticamente una candidatura dentro de un procedimiento electoral reglado.
Y si la justicia acoge la demanda, ¿quién debería ocupar la Curul?
Esta es otra de las preguntas importantes.
La lista del Centro Democrático para la Circunscripción Internacional fue inscrita como una lista de voto no preferente.
Según la demanda, los votos pertenecen a la lista y a la colectividad política, no exclusivamente a la persona que encabezaba inicialmente la lista.
Por eso, los demandantes sostienen que la nulidad de la elección de Murcia no significaría desconocer la votación obtenida por el Centro Democrático.
La discusión sería entonces determinar quién tenía la vocación jurídica para ocupar la curul.
La propia demanda plantea que, si Pedro Alejandro Murcia había dejado válidamente la candidatura, la siguiente persona hábil dentro del orden de la lista sería Olga Lucía Murcia Pinzón.
Ese es precisamente uno de los elementos que convierten este proceso en algo mucho más profundo que una simple disputa interna.
Porque detrás del expediente existe una historia política sobre quién lideró realmente la campaña.
Y es allí donde comienza mi propia historia.
Yo estuve allí
No escribo este editorial desde una oficina leyendo rumores de terceros, escribo sobre acontecimientos que viví directamente, en donde fuí uno de sus principales protagonistas; por lo que respondo por cada una de las afirmaciones que aquí realizo en los términos que la Constitución y la ley establecen. Ahí va pues:
En diciembre de 2025 fui contactado desde Estados Unidos por Pedro Alejandro Murcia Lamprea y Olga Lucía Murcia.
Yo me encontraba en Madrid, España, ciudad donde he desarrollado buena parte de mi vida durante los últimos 25 años y desde donde, entre otras actividades, he construido durante años un trabajo permanente de investigación, denuncia y defensa de los derechos de los colombianos en el exterior a través de COLEXRET.
El objetivo era hablar sobre la campaña del Centro Democrático para conquistar la Curul Internacional.
Desde aquella primera conversación advertí una diferencia que, con el tiempo, resultaría determinante.
Por una parte, escuché a Pedro Alejandro Murcia, y por otra a Olga Lucía Murcia.
Y desde ese momento tuve la impresión de que Olga Lucía conocía mucho más profundamente la realidad migratoria y las necesidades de la diáspora colombiana, mientras que Alejandro no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pues intentaba convencer de que era un experto sencillamente porque había laborado durante varios años en una empresa de envíos de remesas.
Si, una empresa de esas en donde aparte de que se ve a connacionales enviando dinero, se escuchan infinidad de chismes.
Esa fue mi percepción personal. No una conclusión jurídica. No una sentencia.
Mi percepción como persona que ha dedicado años a estudiar la migración colombiana en todos sus aspectos.
El programa electoral que no decía nada
Posteriormente, el 8 de enero de 2026, sostuvimos una reunión presencial en Bogotá.
Allí se plantearon dos posibilidades para mi participación:
Primero, una asesoría internacional relacionada con la campaña.
Segundo, mi apoyo político y técnico para ayudar a construir y divulgar las propuestas dirigidas a los colombianos residentes en el exterior.
Mi primera observación fue directa, el programa que hasta ese momento existía no respondía seriamente a las necesidades reales de la diáspora colombiana.
Por eso propuse trabajar sobre una idea que he defendido durante años:
La construcción de una verdadera Política Migratoria Colombiana sustentada en una Ley General sobre Migración.
La propuesta fue recibida favorablemente.
Se habló de varios puntos fundamentales. Se llegó a acuerdos. Y comencé a trabajar.
Incluso, esa misma noche, después de la reunión, envié por escrito el plan inicial para comenzar el trabajo acordado.
Durante las semanas posteriores hubo reuniones relacionadas con la temática migratoria, la estrategia y la construcción del programa electoral.
En ese trabajo participaban, de una u otra manera, quienes integraban la lista:
Pedro Alejandro Murcia, Olga Lucía Murcia y Camilo Florido.
29 de enero: El día que podría cambiarlo todo
Y entonces ocurrió algo que considero absolutamente trascendental.
El 29 de enero, Pedro Alejandro Murcia presentó una renuncia que hoy constituye el corazón del proceso judicial.
Según la demanda, se trató de una renuncia expresa a su aspiración electoral como cabeza de lista, y que según los documentos judiciales, fue comunicada con efectos inmediatos.
Una renuncia en donde el Sr. Alejandro Murcia demostraba su alto grado de deslealtad despotricando abiertamente de su Partido el Centro Democrático, y de Olga Lucía Murcia.
De ese partido que le dio su confianza para que lo representara en la contienda electoral, y de una mujer que lo que hizo desde un comienzo fue aportar toda su voluntad, conocimiento, profesionalismo y dinero para sacar adelante la meta propuesta.
Después de aquello, según mi conocimiento directo de los acontecimientos, se produjo una situación de emergencia política dentro de la campaña.
Se realizaron reuniones, se habló de cómo continuar, y, según la versión de los hechos que hoy expongo como testigo directo de parte de esa historia, se llegó a un entendimiento político según el cual Olga Lucía Murcia asumiría el liderazgo visible de la campaña, como efectivamente sucedió.
A partir de allí, eso fue lo que ocurrió en la práctica.
Aquí pueden ver la renuncia de Pedro Alejandro Murcia
La mujer que hizo la campaña
Esta es, para mí, la parte más importante de esta historia.
Porque independientemente de lo que finalmente decida el Consejo de Estado, nadie debería ignorar quién realizó buena parte del trabajo político visible que llevó al Centro Democrático al triunfo.
Mi respuesta es clara, Olga Lucía Murcia fue la gran protagonista de esa campaña.
Olga recorrió escenarios, participó en medios, presentó propuestas, convirtiéndose en la cabeza visible de la campaña ante miles de colombianos en diferentes países del mundo.
Junto a Camilo Florido, equipos de trabajo y personas que apoyaron la candidatura desde diferentes lugares del mundo, se desarrolló una campaña internacional de una intensidad pocas veces vista. Tanto que se obtuvo un resultado como jamás había podido conseguir el Centro Democrático en el exterior.
Según la información que hoy ha trascendido públicamente, la controversia judicial también incluye afirmaciones sobre la financiación y el esfuerzo económico realizado por integrantes de la propia lista. La publicación de SEMANA de hoy recoge que Olga Lucía Murcia y Camilo Florido sostienen haber financiado e impulsado buena parte de la campaña en distintos países.
Y aquí está el problema político y moral que no puedo callar:
Una cosa es aparecer primero en una lista, y otra muy diferente es hacer el trabajo que produjo la victoria.
Quién no pensaría que estos hechos bien pueden llegar a calificarse de acciones discriminatorias y machistas por parte de un hombre que se aprovechó del trabajo de una mujer para obtener un beneficio personal?
Un hombre que su estrategia fue poner a una mujer al frente de una situación tan extremadamente complicada como es una campaña electoral, para que hiciera el trabajo, él mantenerse a la sombra sin gastar tiempo, energía ni dinero, y luego cuando el trabajo de esa mujer cumpliera la meta, llegar y arrebatarle cobardemente todo lo que había conseguido.
Desaparecer durante la campaña y reaparecer para reclamar el triunfo
Esta es la conducta que, desde mi experiencia directa, considero necesario cuestionar públicamente.
Según lo que viví y según lo que posteriormente fue ocurriendo, Pedro Alejandro Murcia tuvo una presencia muy limitada en la campaña internacional comparada con el trabajo desarrollado por Olga Lucía Murcia y el resto del equipo.
Mientras otros recorrían países, participaban en actividades, organizaban estructuras y defendían públicamente el programa electoral, Alejandro Murcia prácticamente dejó de ser la figura central visible de la campaña.
Y entonces llegó el triunfo. Y después llegó la sorpresa.
La discusión pública y judicial actual gira precisamente alrededor de si quien finalmente reclamó la curul podía hacerlo después de haber presentado la renuncia que hoy está siendo examinada por la justicia.
No corresponde a mí declarar judicialmente culpable a nadie, pues eso es trabajo y decisión del Consejo de Estado. Pero sí corresponde preguntar:
¿Es moralmente aceptable aprovechar el trabajo político de otras personas, principalmente el de una mujer, para reclamar como propio un triunfo que, según quienes estuvieron dentro de la campaña, fue construido fundamentalmente por ellas o ella?
Mi respuesta editorial es un rotundo NO.
Eso en mi concepto, solo lo hace un vil cobarde, canalla, aprovechado, oportunista sin escrúpulos.
El Centro Democrático también debe responder
Aquí no puede pretenderse convertir el caso exclusivamente en un problema personal entre Pedro Alejandro Murcia y otros integrantes de la lista.
El Centro Democrático tiene una responsabilidad política que debe explicar. ¿Por qué?
Porque la demanda sostiene, y me consta, que la renuncia fue comunicada a dirigentes del partido.
Porque, según las versiones conocidas públicamente, la organización tenía conocimiento de la controversia.
Porque, la renuncia existió en los términos expuestos en la demanda, ya que así fue como aconteció; luego entonces, alguien debía determinar cuál era el procedimiento institucional correspondiente.
Y porque la pregunta es inevitable:
¿Por qué una situación de semejante trascendencia electoral no fue resuelta con absoluta transparencia antes de las elecciones?
La responsabilidad jurídica individual será determinada por las autoridades competentes, pero la responsabilidad política del partido merece una explicación.
No basta guardar silencio, como tampoco basta esperar que los tribunales resuelvan todo.
Las organizaciones políticas también tienen el deber de rendir cuentas ante sus electores. Especialmente cuando la curul en discusión representa a millones de colombianos que viven fuera del territorio nacional.
Camilo Florido y Olga Lucía Murcia son fieles testigos de una historia que apenas comienza
He mencionado aquí a dos personas porque sus nombres aparecen directamente relacionados con los hechos y con la demanda, Álvaro Camilo Florido Perdomo y Olga Lucía Murcia Pinzón.
Pero también porque ambos conocen directamente acontecimientos fundamentales de esta historia, tal y como los conocen otros dirigentes y participantes de la campaña.
Muchos podrán ser llamados a explicar lo que ocurrió.
Y estoy convencido de que, si las autoridades consideran necesario escuchar testimonios, aparecerán elementos que permitirán reconstruir con mayor precisión la verdadera historia.
Yo, personalmente, estoy dispuesto a responder por lo que conozco, ya que no estoy denunciando desde la comodidad del anonimato.
Lo hago con mi nombre, Ricardo Marín Rodríguez, creador y Director de COLEXRET, y como asesor directo en Temática Migratoria Colombiana Internacional, en la campaña a la Cámara por la Circunscripción Internacional.
¿Y qué ha hecho Pedro Alejandro Murcia desde que se posesionó?
También es necesario hacer otra revisión.
Pedro Alejandro Murcia asumió oficialmente la representación de los colombianos en el exterior para el período 2026 – 2030 y figura actualmente como integrante de la Comisión Segunda Constitucional Permanente.
Su perfil oficial y el del Centro Democrático presentan como objetivos de su gestión el fortalecimiento de la representación de la diáspora, la modernización de los servicios consulares, la inclusión financiera, el retorno con oportunidades y la ampliación del acceso a educación, emprendimiento y protección de derechos.
Además, antes de asumir la curul, declaró públicamente prioridades relacionadas con servicios consulares, asistencia migratoria, protección de remesas, formación y retorno digno.
Precisamente por eso COLEXRET realizará un seguimiento y control político permanente, tal y como lo viene haciendo desde el año 2010 cuando los colombianos en el exterior comenzaron a elegir en exclusiva su Representante político ante el Congreso de nuestro país.
Porque entre prometer y cumplir existe una distancia enorme.
Y porque la Curul Internacional no puede convertirse en una plataforma para discusiones ajenas a las necesidades concretas de los colombianos residentes en el exterior.
Los colombianos de la diáspora necesitan respuestas sobre, entre otras:
- Servicios consulares;
- Costos y accesibilidad de los trámites;
- Protección de derechos;
- Políticas migratorias;
- Retorno digno;
- Empleo;
- Pensiones;
- Educación;
- Documentación;
- Participación política;
- Atención a colombianos vulnerables;
- Protección de las familias migrantes;
- Cooperación internacional.
Ese es el mandato real de una Curul Internacional, y COLEXRET vigilará si ese mandato se cumple.
Una Curul en el Congreso no es un trofeo
Esta es quizás la reflexión más importante.
Una curul no es un premio personal, no es una medalla, no es una recompensa para quien aparezca primero en una fotografía.
Una curul pertenece políticamente a quienes votaron; y en este caso representa a millones de colombianos que viven lejos de su país.
Por eso, si la justicia determina que existió una renuncia jurídicamente eficaz que impedía la posterior elección de Pedro Alejandro Murcia, las consecuencias deberán aplicarse sin privilegios, sin acuerdos políticos, sin silencios partidistas, sin acomodar la ley después de conocer el resultado electoral.
Y si, por el contrario, la justicia concluye que la renuncia no produjo los efectos jurídicos que sostienen los demandantes, esa decisión también deberá ser respetada.
Pero lo que nadie puede exigir es que la prensa calle.
Pedro Alejandro Murcia debe dar explicaciones
Por eso, desde este editorial le planteo públicamente varias preguntas a Alejandro Murcia, aunque ya se las hice en el derecho de petición que por ley debe estar obligatoriamente próximo a responder, o a enfrentarse a otra Acción de tutela:
- ¿Presentó usted la renuncia del 29 de enero de 2026 en los términos que aparecen descritos en la demanda, y que estoy reiterando en esta publicación?
- ¿Por qué manifestó que tendría efectos inmediatos?
- ¿Qué ocurrió posteriormente?
- ¿Informó a los integrantes de la lista y a los equipos de campaña sobre un eventual cambio de decisión?
- ¿Por qué reclamó posteriormente la credencial?
- ¿Cuál fue exactamente su participación durante la campaña internacional?
- ¿Quién financió las actividades electorales?
- ¿Quién recorrió los países y presentó el programa ante los colombianos residentes en el exterior?
Son preguntas legítimas, que un servidor público debe responderlas.
No con ataques. No con bloqueos. No con silencios; sino con hechos.
Si tiene dignidad política debe explicarle al país y a los colombianos en el exterior su versión
No voy a afirmar que Pedro Alejandro Murcia sea responsable jurídicamente de hechos que todavía deben ser establecidos por la justicia. Eso sería irresponsable.
Pero sí puedo afirmar que la controversia es lo suficientemente grave como para exigir una explicación pública completa.
Y si los hechos judicialmente demostrados confirman que una persona abandonó una candidatura y posteriormente terminó reclamando la curul obtenida gracias al trabajo de quienes continuaron la campaña, la consecuencia política debería ser inevitable.
La representación no puede sostenerse únicamente en una formalidad cuando la legitimidad política está seriamente cuestionada.
Por eso considero que Pedro Alejandro Murcia debería explicar de manera pública, completa y documentada todo lo ocurrido.
O le da miedo Alejandro? O le falta valentía para hacerlo? O no sabe cómo hacerlo sin tener que mentir?
Y dependiendo de lo que establezca la justicia y de las respuestas que pueda ofrecer, deberá asumir las consecuencias correspondientes.
Mi deuda pendiente con esta historia
Existe además el asunto que sigo reiterando:
Yo también desarrollé un trabajo de asesoría y apoyo dentro del proceso electoral. Hubo acuerdos. Hubo compromisos. Hubo trabajo realizado.
Y existe una obligación económica adquirida por Alejandro Murcia que, según mi posición, continúa pendiente.
Por ahora no entraré en todos los detalles, pero puedo afirmar que he venido realizando reclamaciones relacionadas con ese asunto y el deudor no ha respondido; así que dependiendo de las próximas respuestas y de las actuaciones del susodicho Murcia, que tendrán que llegar, ejerceré las acciones legales que considere procedentes muy pronto.
No se trata de venganza, se trata de responsabilidad.
Alejandro Murcia, lo invito a un debate público y abierto
Y como estoy convencido de que uno de los primeros en leer este artículo será precisamente usted, señor Pedro Alejandro Murcia Lamprea, quiero dirigirle personalmente este mensaje:
Lo invito a un debate público, abierto y transparente.
Debatamos usted y yo, frente a los colombianos en el exterior y frente a la opinión pública.
Ponga usted la fecha. Escoja el medio. Proponga los entrevistadores o moderadores. Elija el lugar y las condiciones que considere convenientes.
Por mi parte, solo pongo una condición:
Que sea público y que se pueda escuchar a ambas partes.
Yo asistiré y defenderé cada una de las afirmaciones que he realizado con la verdad, con los hechos que conozco directamente y con las pruebas que, llegado el momento y por los canales correspondientes, puedan ser puestas sobre la mesa.
No necesito esconderme detrás de comunicados, silencios o intermediarios.
Dígame públicamente qué parte de esta historia es falsa.
No le estoy pidiendo que responda con generalidades.
No le estoy pidiendo un discurso político.
Le estoy planteando algo mucho más sencillo:
Señale un solo hecho concreto de los que aquí he relatado que sea falso y debatámoslo públicamente.
Usted tendrá todo el derecho a presentar su versión. Yo tendré el mismo derecho a presentar la mía.
Y serán los ciudadanos quienes escuchen, analicen y saquen sus propias conclusiones.
Porque eso es precisamente lo que debería ocurrir cuando existen hechos de semejante trascendencia alrededor de la representación política de millones de colombianos que viven fuera del país.
Yo no temo al debate. ¿Y usted?
Porque durante la campaña hubo momentos en los que usted tuvo la oportunidad de explicar públicamente sus propuestas y su posición frente a los colombianos en el exterior.
Yo mismo participé en la organización de algunos espacios internacionales en los que se debatieron estos temas.
Por eso conozco perfectamente lo ocurrido. Y por eso le digo hoy, de frente y públicamente:
Atrévase a debatir.
No para insultarnos. No para convertir esto en un espectáculo. No para que gane quien grite más fuerte. Sino para hablar de hechos, como por ejemplo:
- De la campaña.
- De la renuncia del 29 de enero.
- De lo que ocurrió después.
- De quién continuó trabajando.
- De quién recorrió los países.
- De quién presentó el programa electoral.
- Qué programa tenía Ud. planteado en su web antes de que yo llegará, y por qué lo cambió?
- Cuánto y de dónde salió el dinero que se gastó supuestamente en la Campaña?
- Me debe o no me debe dinero?
- Qué pensamiento tenía Ud, e hizo público en varios comentarios en redes sociales de Abelardo De La Espriella y de su familia antes de salir elegido Presidente, y por qué lo cambió cuando salió electo?
- Qué tanto lo quieren en el Centro Democrático después de estos acontecimientos?
- Por qué tiene a quienes tiene hoy en su Unidad de Trabajo Legislativo; quién se los recomendó y de dónde vienen?
- Cómo terminó finalmente en sus manos la representación que hoy ostenta.
Usted podrá explicar su versión, mientras yo explicaré la mía, para que sean los ciudadanos quienes decidan a quién le creen.
Porque si considera que este artículo contiene afirmaciones falsas, entonces tiene una oportunidad inmejorable para demostrarlo:
Aceptemos un debate público. Yo estoy listo.
Y estoy convencido de que usted también debería estarlo, especialmente tratándose de una persona que hoy ocupa la Curul Internacional y que, por esa razón, tiene el deber político y moral de rendir cuentas ante los colombianos que representa.
Alejandro, la verdad no necesita esconderse. La verdad se puede defender públicamente.
Defienda la suya…¿la tiene?
Yo si tengo la mía, y gran parte la he redactado en este escrito. Pero aún me falta un poquito.
Ah, mi verdad no necesito defenderla, pues es sencillamente la verdad. Y la verdad real no necesita defensa.
Aquí no termina esta historia
Este editorial no es el final, es apenas el comienzo de una investigación y de una vigilancia periodística que continuará.
COLEXRET, en mi cabeza, seguirá informando sobre:
- El avance de la demanda de nulidad electoral;
- Las decisiones que adopte el Consejo de Estado;
- Las explicaciones del Centro Democrático;
- Las respuestas de Pedro Alejandro Murcia;
- El desarrollo de su gestión legislativa;
- Las respuestas al derecho de petición presentado;
- Y todos aquellos hechos nuevos que tengan relevancia pública para los colombianos residentes en el exterior.
También debo decirlo claramente: Existen otros acontecimientos relacionados con esta historia que, por ahora, me reservo.
No porque tenga miedo, pues jamás se debe tener miedo a decir la verdad, y menos cuando se cuenta con pruebas.
Sino porque una investigación seria debe divulgar cada información en el momento adecuado y con el respaldo correspondiente.
Aquí la demanda contra Pedro Aejandro Murcia
La verdad no se puede bloquear
A COLEXRET la creé para defender el derecho de los colombianos en el exterior a ser escuchados, y seguirá haciéndolo.
Ni los silencios políticos, ni las presiones, ni los bloqueos, ni las habladurías intentando desacreditar a quienes investigamos con honestidad e imparcialidad podrán impedir, como ya lo han intentado, el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa.
La democracia necesita periodistas o informadores incómodos. Necesita medios que hagan preguntas. Necesita ciudadanos que vigilen a quienes reciben poder.
Y especialmente necesita transparencia cuando se trata de una curul creada para representar a quienes, durante demasiado tiempo, han sido los grandes olvidados de Colombia, los colombianos en el exterior.
Hoy la justicia tiene la palabra, pero la opinión pública también tiene derecho a conocer la historia.
Y esta historia, apenas comienza.
Las afirmaciones relativas a la conducta política y personal de los involucrados en esta investigación corresponden, según cada caso, a: testimonios y experiencias narradas directamente por el autor; hechos alegados dentro del proceso de nulidad electoral; información publicada por medios de comunicación; y documentos públicos.
La demanda judicial constituye una pretensión sometida al conocimiento de las autoridades competentes y no equivale a una sentencia ni anticipa la decisión del Consejo de Estado. Pedro Alejandro Murcia Lamprea conserva plenamente sus derechos al debido proceso, defensa y contradicción.
COLEXRET mantendrá abierto este espacio para publicar cualquier respuesta, aclaración o rectificación sustentada documentalmente por parte del Representante Pedro Alejandro Murcia Lamprea, del Partido Centro Democrático o de cualquier persona directamente involucrada en los hechos.
Un saludo y recuerden la clave del éxito:
«INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR, y NUNCA DESISTIR», pues «No existen cosas imposibles sino seres incapaces»; por eso, «Nunca rindan el animo, solo por medio de fatigas se logra la victoria»
Ricardo Marín Rodríguez
Creador y director de COLEXRET.com
Investigador y escritor de Temática Migratoria Colombiana.
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