La primera parte la pueden ver aquí, y en esta segunda parte trataremos sobre el cargo que muchos desconocen y que puede tener más importancia para los colombianos en el exterior de la que imaginan
De un nombramiento a una pregunta que merece respuesta
En nuestro artículo anterior, COLEXRET destacó el regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a la Dirección del Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores como uno de los aciertos del presidente Abelardo De La Espriella.
No solamente por tratarse de un funcionario de carrera con una extensa experiencia dentro de la Cancillería, sino también por su trayectoria internacional, su paso por diferentes embajadas y consulados y, especialmente, por la gestión que desarrolló como cónsul general de Colombia en Madrid.
Al publicar en el artículo anterior sobre el nombramiento de Rodrigo Pinzón Navarro, dejamos abierta una pregunta que consideramos necesario responder en esta segunda publicación,
¿Qué es realmente la Dirección del Protocolo de la Cancillería y qué puede hacerse desde allí en beneficio de los colombianos que viven fuera del país?
Y la pregunta no es menor porque cuando se escucha hablar de «Protocolo», muchas personas inmediatamente piensan en ceremonias, banderas, himnos, recepciones y actos oficiales.
Y aunque todo eso forma parte de sus responsabilidades, la Dirección del Protocolo tiene un alcance institucional considerablemente mayor.
Y precisamente por eso, el regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a esta dependencia merece ser analizado también desde la perspectiva de los colombianos en el exterior.
¿Qué es la Dirección del Protocolo de la Cancillería?
La actual estructura del Ministerio de Relaciones Exteriores ubica la Dirección del Protocolo dentro del Despacho del Ministro de Relaciones Exteriores. Esto ya permite comprender que no estamos ante una oficina secundaria o meramente ceremonial.
Su responsabilidad fundamental está relacionada con el protocolo y ceremonial diplomático del Estado colombiano.
En términos sencillos, es una de las dependencias encargadas de organizar, coordinar y supervisar la manera como el Estado colombiano desarrolla formalmente buena parte de sus relaciones con representantes de otros países y organismos internacionales.
La normativa vigente le asigna, entre otras funciones,
- Dirigir las actividades de protocolo y ceremonial diplomático;
- Coordinar los aspectos protocolarios de las visitas de jefes de Estado, jefes de Gobierno y otras altas autoridades;
- Apoyar las visitas oficiales que realizan fuera del país el Presidente, el Vicepresidente y el Ministro de Relaciones Exteriores;
- Y tramitar asuntos relacionados con audiencias protocolarias y condecoraciones.
Es decir, el Protocolo no es simplemente la organización de una ceremonia, sino que hace parte de la maquinaria mediante la cual Colombia se presenta institucionalmente ante el mundo.
El Protocolo también administra relaciones diplomáticas
Existe otro componente de la Dirección que resulta particularmente importante y que suele pasar desapercibido.
La dependencia tiene responsabilidades relacionadas con la acreditación de miembros de misiones diplomáticas y consulares, organismos internacionales y de cooperación, así como con la aplicación de privilegios e inmunidades correspondientes.
Esto significa que la Dirección del Protocolo está en contacto permanente con embajadas, consulados, organismos internacionales y autoridades colombianas.
También interviene en asuntos relacionados con audiencias protocolarias entre representantes extranjeros y las principales autoridades colombianas.
Por eso, quien ocupa su dirección necesita tener una comprensión profunda de las relaciones internacionales.
No basta saber organizar un evento, hay que saber quién representa a quién, qué significa cada encuentro, qué consecuencias puede tener una decisión protocolaria y cómo debe manejarse una relación institucional entre Estados.
¿Por qué debería interesarles esto a los colombianos en el exterior?
Aquí comienza la parte que consideramos más importante.
Un colombiano que vive en el exterior podría preguntarse: «¿Y todo esto qué tiene que ver conmigo?»
Mucho. Porque los colombianos en el exterior no viven aislados de la política exterior colombiana.
Cada embajada y cada consulado forman parte de la representación del Estado colombiano en otros países.
Y las relaciones que Colombia mantiene con los gobiernos de esos países pueden terminar teniendo efectos directos sobre las comunidades colombianas; como en Migración, movilidad, trabajo, educación, reconocimiento de documentos, cooperación, seguridad, integración, atención consular, derechos.
Y muchos otros asuntos dependen, directa o indirectamente, de la calidad de las relaciones entre Colombia y los países donde viven nuestros connacionales.
Por eso, una Cancillería que tenga buenas relaciones diplomáticas también tiene mejores posibilidades de defender y promover los intereses de sus ciudadanos en el exterior.
¿Qué puede hacer Rodrigo Pinzón desde Protocolo por los colombianos en el exterior?
Aquí es necesario hacer una precisión.
Rodrigo Pinzón no tiene, desde la Dirección del Protocolo, competencia para reemplazar a las dependencias consulares ni para solucionar personalmente los trámites de cada colombiano.
No sería correcto atribuirle funciones que legalmente corresponden a otras áreas, pero eso no significa que su cargo no pueda tener una enorme importancia para los colombianos en el exterior.
Por el contrario, su experiencia puede permitirle influir institucionalmente en asuntos que terminan repercutiendo sobre ellos. Y existen varias posibilidades.
1. Llevar la experiencia de los consulados al corazón de la Cancillería
Esta puede ser una de sus mayores ventajas.
Rodrigo Pinzón no solamente conoce la Cancillería desde Bogotá, también conoce la Cancillería desde el exterior, pues fue cónsul, atendió colombianos, se relacionó con autoridades extranjeras, trabajó con organizaciones de colombianos, y vivió directamente las dificultades que enfrentan las comunidades en otros países.
Por eso puede aportar algo que no siempre se encuentra en quienes han desarrollado toda su carrera en las oficinas centrales, la perspectiva del ciudadano que está fuera de Colombia.
2. Convertirse en un puente entre los consulados y el nivel central
Uno de los problemas históricos de cualquier administración pública es la distancia entre quienes toman las decisiones y quienes deben ejecutarlas.
En el caso de la Cancillería, esa distancia puede ser todavía mayor, ya que una decisión tomada en Bogotá puede tener consecuencias completamente diferentes en Madrid, Nueva York, Londres, París o Buenos Aires; y quien ha sido cónsul conoce esa realidad.
Por eso Rodrigo Pinzón podría convertirse en un puente institucional para transmitir a las instancias superiores de la Cancillería las realidades que viven los funcionarios y los ciudadanos en el exterior.
No para invadir competencias, sino para ayudar a que las decisiones tengan en cuenta la realidad del terreno.
3. Fortalecer la relación entre Colombia y las autoridades de los países donde viven nuestros connacionales
La Dirección del Protocolo mantiene una relación permanente con las misiones diplomáticas acreditadas en Colombia y participa en numerosos escenarios de relacionamiento internacional.
Esa posición puede convertirse en una oportunidad.
Los problemas de los colombianos en el exterior muchas veces requieren cooperación con autoridades extranjeras. Por eso, mientras mejores sean las relaciones institucionales entre Colombia y los países de destino, mayores pueden ser las posibilidades de construir soluciones.
Rodrigo Pinzón podría contribuir a que en esas relaciones diplomáticas exista una visión que no se limite a los asuntos de Estado, sino que tenga presente también la realidad de las comunidades colombianas.
4. Dar mayor importancia a los consulados dentro de la política exterior
Esta podría ser una de las grandes tareas que un funcionario con experiencia consular puede impulsar.
Durante demasiado tiempo, en diferentes países, el consulado ha sido visto principalmente como el lugar donde se expiden pasaportes, cédulas, registros civiles y otros documentos.
Pero un consulado es mucho más.
Es la presencia cotidiana de Colombia. Es el lugar al que acude el colombiano cuando necesita orientación. Es el espacio donde se encuentra con su país cuando lleva años viviendo fuera. Es, en muchos casos, la primera y única cara de Colombia que conoce directamente un connacional en el exterior.
Conociendo Rodrigo esto de primera mano, su regreso a Bogotá puede servir para que esa experiencia tenga mayor peso en las discusiones internas de la Cancillería.
5. Promover una diplomacia que también piense en la diáspora
Colombia tiene más de 5 millones de ciudadanos viviendo fuera de sus fronteras, de ahí que la diáspora debería ser entendida como un componente permanente de la política exterior.
No únicamente como una población que necesita servicios consulares, también como una comunidad que puede contribuir al desarrollo económico, cultural, académico, científico y social de Colombia.
Desde su posición, Rodrigo Pinzón podría contribuir a fortalecer una visión según la cual los colombianos en el exterior no son solamente usuarios de los consulados, sino actores de la política exterior colombiana.
Ese cambio de perspectiva sería significativo.
6. Aprovechar el «don de gente» para fortalecer relaciones que pueden beneficiar a los colombianos
Hay algo que ninguna norma puede describir completamente, la capacidad humana de relacionarse.
Y ese es precisamente uno de los aspectos que COLEXRET ha destacado de Rodrigo Pinzón.
Su paso por Madrid dejó una percepción positiva entre muchos colombianos que tuvieron contacto con su gestión.
Ese tipo de capacidad puede ser especialmente valiosa en Protocolo, porque el cargo exige relacionarse permanentemente con personas; con Embajadores, Ministros, Presidentes, Funcionarios, Representantes de organismos internacionales, Diplomáticos, y autoridades extranjeras.
Una persona con capacidad de generar confianza puede convertir esas relaciones en capital institucional para Colombia. Y ese capital puede terminar beneficiando también a los colombianos que viven fuera del país.
7. Ayudar a que Colombia proyecte una mejor imagen internacional
La imagen internacional de un país no se construye solamente con discursos, se construye con hechos.
Con la manera de recibir a un visitante, con la forma de tratar a un representante extranjero, con la capacidad de cumplir compromisos, con la seriedad de las instituciones., con la profesionalidad de sus funcionarios, y también con la manera como Colombia trata a sus propios ciudadanos.
Por eso, una buena gestión de Protocolo puede contribuir a fortalecer la imagen institucional del país.
Y una Colombia mejor valorada internacionalmente puede tener mejores condiciones para defender sus intereses y los de sus ciudadanos.
El ejemplo de Madrid adquiere aquí una importancia especial
Todo lo anterior adquiere mayor sentido cuando se recuerda dónde estuvo Rodrigo Pinzón antes de regresar a Protocolo. Madrid – España.
Allí estuvo del otro lado de la mesa. No como funcionario de la sede central, sino como representante consular.
Y allí pudo experimentar directamente lo que significa que un colombiano se acerque a una oficina de la Cancillería buscando ayuda.
Por eso, el regreso de Pinzón a Protocolo genera una expectativa legítima, que esa experiencia consular no se quede en Madrid, sino que llegue a las decisiones que se toman en Bogotá.
El gran desafío: que Protocolo no mire solamente hacia afuera
Aquí existe una oportunidad que el nuevo director Pinzón podría aprovechar.
La Dirección del Protocolo tiene, por naturaleza, una mirada hacia el exterior, pero debería tener también una mirada hacia los colombianos que están fuera.
Porque la diplomacia colombiana no puede dividirse en dos mundos completamente separados, uno para los gobiernos extranjeros y otro para los ciudadanos colombianos.
Ambos están relacionados, pues cuando Colombia negocia, cuando coopera, cuando establece relaciones, cuando fortalece sus vínculos con otro país.
Cuando un Presidente extranjero visita Colombia, cuando el Presidente de Colombia visita otro país, cuando se firma un convenio, y cuando se abre una nueva agenda bilateral.
En todos esos escenarios existe una oportunidad para pensar también en los colombianos que viven en ese territorio.
Y allí una persona con experiencia consular puede aportar una mirada diferente.
Rodrigo Pinzón podría convertirse en un puente para los colombianos en el exterior
El verdadero valor de este nombramiento podría terminar estando precisamente aquí.
Rodrigo Pinzón tiene la posibilidad de convertirse en un puente entre la diplomacia de Estado y la realidad de los colombianos en el exterior.
No porque Protocolo tenga competencia para solucionar todos los problemas consulares. No porque su director pueda ordenar a todos los consulados qué hacer, sino porque ocupa una posición estratégica desde la cual puede aportar experiencia, criterio y conocimiento a la construcción de las relaciones exteriores de Colombia.
Y, especialmente, porque conoce personalmente el mundo consular.
¿Qué debería esperar Colombia de Rodrigo Pinzón?
Desde COLEXRET creemos que no sería razonable exigirle al nuevo director de Protocolo que resuelva problemas que no están dentro de sus competencias, pero sí sería razonable esperar que utilice toda su experiencia para aportar a una Cancillería más cercana a los ciudadanos.
Que recuerde a sus colegas que los consulados son mucho más que oficinas de trámites, que ayude a fortalecer la coordinación institucional, que aproveche sus relaciones internacionales, que contribuya a mejorar la imagen de Colombia, que defienda la importancia de los colombianos en el exterior dentro de la política exterior. Y que lleve a Bogotá lo que aprendió durante sus años de servicio fuera del país.
Un nombramiento que abre una oportunidad
El regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a Protocolo no debería analizarse únicamente como un nombramiento administrativo, pues puede ser una oportunidad.
Una oportunidad para aprovechar la experiencia de un funcionario que conoce la Cancillería desde diferentes posiciones.
Una oportunidad para fortalecer la imagen internacional de Colombia, para mejorar la articulación entre Bogotá y las misiones en el exterior. Y también una oportunidad para que la realidad de los colombianos que viven fuera del país tenga mayor presencia en las conversaciones donde se construye la política exterior.
El desafío ahora es aprovecharla.
Porque si Rodrigo Pinzón logra llevar a la Dirección del Protocolo la experiencia que adquirió atendiendo colombianos en Madrid y en otros destinos, su regreso habrá significado mucho más que volver a ocupar un cargo que ya conocía.
Habrá significado poner esa experiencia al servicio de una Cancillería que necesita volver a mirar hacia sus ciudadanos.
Esta es la razón de esta segunda publicación
Este artículo nace directamente del anterior.
En la primera publicación quisimos explicar por qué el nombramiento de Rodrigo Pinzón Navarro constituye, a juicio de COLEXRET, un acierto del presidente Abelardo De La Espriella.
Pero al investigar su regreso a Protocolo surgió una pregunta que merecía un espacio propio:
¿Qué significa realmente dirigir el Protocolo de la Cancillería y por qué ese cargo puede ser importante para los colombianos en el exterior?
La respuesta nos llevó a comprobar que detrás de la palabra «Protocolo» existe una dependencia con responsabilidades mucho más amplias de lo que normalmente se cree.
Por eso decidimos publicar este segundo artículo. No como una repetición del primero, sino como su continuación y complemento.
El primero habla de Rodrigo Pinzón; este segundo explica el lugar al que llegó y, sobre todo, lo que podría hacer desde allí por Colombia y por los millones de colombianos que viven fuera de sus fronteras.
Y esa es precisamente la conversación que, desde COLEXRET, consideramos que vale la pena abrir.
Porque reconocer un buen nombramiento está bien, pero mucho mejor es preguntarse, ¿Cómo puede ese nombramiento convertirse en resultados para los colombianos?


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