Rodrigo Pinzón Navarro: un acierto de Abelardo De La Espriella para recuperar la excelencia en la Cancillería colombiana
Rodrigo Pinzón Navarro vuelve a una Cancillería que necesita experiencia, profesionalismo y credibilidad
Hay nombramientos que simplemente ocupan un cargo, pero hay otros que, por la experiencia, conocimiento y trayectoria de quien llega, pueden representar una oportunidad para recuperar capacidades institucionales que el Estado necesita.
El regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a la Dirección General de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores pertenece, a juicio de COLEXRET, a esta segunda categoría.
La noticia fue conocida el día de ayer 22 de agosto, luego de que la hoja de vida del funcionario fuera publicada en las plataformas de la Presidencia de la República, y por eso diferentes Medios reportaron su regreso a una dependencia que ya dirigió durante varios años.
Y no es un desconocido para la Cancillería, todo lo contrario.
Rodrigo Pinzón Navarro es un funcionario de carrera diplomática y consular, arquitecto egresado de la Universidad de los Andes y especialista en Relaciones Internacionales y Sistemas Internacionales de Integración de la Pontificia Universidad Javeriana.
Su carrera dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores comenzó en 1998 y desde entonces ha desempeñado responsabilidades tanto en Colombia como en el exterior. La propia Cancillería ha registrado una trayectoria que incluye su paso por San Francisco (EE.UU), Portugal, España, Madrid y París, además de responsabilidades directamente relacionadas con el ceremonial diplomático y el protocolo del Estado.
Estamos, por tanto, ante un funcionario que conoce la casa desde dentro y conoce también el mundo desde fuera.
Y esa combinación puede ser especialmente valiosa.
Un funcionario que conoce el protocolo desde la experiencia y no desde los libros
La Dirección General de Protocolo no es una oficina decorativa de la Cancillería.
Es una dependencia que cumple funciones de enorme importancia para la imagen internacional del Estado colombiano, y que en el siguiente artículo daremos más detalles sobre esa dependencia y su gran importancia incluso para los colombianos que residen fuera de nuestras fronteras.
Colocar al frente de esta dependencia a Rodrigo Pinzón Navarro, quien ya ha ejercido la función de director de Protocolo durante más de cuatro años no significa comenzar desde cero. Significa recuperar experiencia acumulada.
Y esa experiencia resulta todavía más importante en un país que pretende proyectar una nueva imagen internacional.
Madrid y otras ciudades internacionales donde Rodrigo Pinzón dejó una huella que merece ser recordada
Pero si existe una etapa de la trayectoria de Rodrigo Pinzón que COLEXRET considera particularmente importante destacar, es su paso por el Consulado General Central de Colombia en Madrid.
Pinzón asumió como cónsul general central en Madrid el 1 de marzo de 2022 y permaneció al frente de esa representación hasta su traslado a París – Francia en 2025.
Durante ese período, su trabajo no se limitó a la gestión estrictamente consular, pues su presencia institucional fue visible en asuntos relacionados con las autoridades españolas, la comunidad colombiana, la cultura, la integración, la participación ciudadana y la cooperación.
Un ejemplo significativo fue el acercamiento con el Ayuntamiento de Madrid, cuando el 9 de junio de 2022, poco después de asumir el cargo, Pinzón sostuvo un encuentro con el alcalde de esa ciudad, José Luis Martínez-Almeida.
La propia Cancillería destacó que el alcalde expresó su disposición para apoyar las tareas y programas liderados por el Consulado en beneficio de la comunidad colombiana.
Posteriormente, el Consulado participó en la construcción de un acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento de Madrid orientado, entre otros aspectos, a facilitar información y mecanismos que contribuyeran a la integración de la población extranjera y a fortalecer la relación institucional con la comunidad colombiana.
Ese tipo de actuaciones revela que la diplomacia consular también se construye escuchando, relacionándose y generando confianza.
Y allí es donde aparece una de las características que quienes conocieron su gestión en Madrid suelen destacar: su capacidad de relacionamiento.
El «don de gente»: una cualidad que no aparece en ninguna hoja de vida
Una hoja de vida puede registrar títulos, cargos, años de servicio, destinos, etc., pero difícilmente puede registrar algo que, en diplomacia y servicio público, tiene un valor extraordinario: el don de gente.
Y ese es precisamente uno de los aspectos que COLEXRET considera indispensable destacar de Rodrigo Pinzón Navarro.
Su paso por Madrid dejó entre muchos colombianos el recuerdo de un funcionario cercano, accesible, cordial y con capacidad para relacionarse con diferentes sectores de la comunidad.
Ese componente humano es particularmente importante en los consulados, porque una dependencia de esas no debería ser simplemente una oficina donde se expiden documentos, puesto que para miles de colombianos que viven lejos de su país, es la cara visible de Colombia.
Cuando un ciudadano entra a un consulado, muchas veces su primera impresión de la Cancillería depende de la manera como es recibido, escuchado y atendido.
Por eso, el carácter, la empatía, la capacidad de comunicación y el respeto por el ciudadano tienen tanta importancia como el conocimiento técnico.
Y precisamente en este punto es donde el recuerdo de Rodrigo Pinzón en Madrid adquiere especial relevancia.
El Consulado en Madrid fue incluido entre los mejores consulados colombianos del mundo
COLEXRET ha realizado durante años seguimiento a la gestión de los consulados colombianos y a la manera como estos responden a las necesidades de los connacionales.
En ese contexto, nuestra organización publicó la investigación “Los 10 mejores Consulados colombianos en el mundo desde el 2022 al 2024”, en la que el Consulado General de Colombia en Madrid aparece destacado entre los consulados considerados sobresalientes durante ese período. Lo ubicó en el puesto No. 1.
No estamos diciendo que todos los problemas de un consulado desaparezcan porque tenga un buen cónsul, pues estamos señalando algo diferente:
El liderazgo de quien está al frente de una misión consular puede marcar profundamente la percepción que los ciudadanos tienen del Estado colombiano.
Y Madrid fue un buen ejemplo de ello.
Cultura, comunidad y diplomacia: una gestión que buscó acercar a Colombia
Durante la gestión de Pinzón también hubo espacio para la cultura y para fortalecer los vínculos con los colombianos residentes en España.
Aparte de las más importantes celebraciones festivas colombianas en el exterior, el Consulado con Rodrigo Pinzón al frente, estuvo presente en espacios de discusión sobre la migración colombiana hacia Europa, incluyendo un foro internacional dedicado a la población migrante colombiana, con participación de organizaciones sociales, académicos, periodistas y representantes diplomáticos.
Y hubo igualmente una apuesta por proyectar la cultura colombiana, entre otros actos, con la presentación en Madrid de la premier de Cien Años de Soledad, organizada conjuntamente por la Embajada y el Consulado, registrada por la Cancillería como un evento de gran relevancia cultural, con la presencia de Rodrigo Pinzón y del embajador de Colombia en España.
Todo esto permite entender que su gestión consular tuvo una dimensión que iba más allá de la ventanilla.
La experiencia internacional que ahora puede beneficiar a toda Colombia
El regreso de Rodrigo Pinzón a Protocolo tiene además otra ventaja.
No llega a esa dirección únicamente después de haber sido cónsul, llega después de haber conocido diferentes escenarios de la diplomacia colombiana.
Fue vicecónsul en San Francisco (EE.UU.), consejero en Portugal, ministro consejero en la Embajada en España, coordinador de Ceremonial Diplomático, secretario privado del despacho de la Cancillería, director de Protocolo, cónsul general central en Madrid y cónsul general en París.
Es decir, ha conocido diferentes niveles de la política exterior colombiana.
Ha estado en oficinas centrales, en embajadas, en consulados.
Ha trabajado con autoridades extranjeras.
Ha tenido contacto directo con colombianos en el exterior.
Y ha dirigido el protocolo del Estado.
Esa experiencia acumulada constituye una ventaja evidente.
Protocolo también es imagen de país
A veces se subestima la importancia del protocolo, y es un error.
En las relaciones internacionales, la forma también comunica, al igual que la puntualidad, la organización, la ubicación de una delegación, la manera de recibir a un jefe de Estado, la preparación de una ceremonia, la relación con el cuerpo diplomático; e incluso un detalle aparentemente pequeño puede convertirse en una señal política o diplomática.
Por eso, quien dirige el protocolo de un país debe tener conocimiento técnico, pero también criterio, serenidad, discreción, capacidad de anticipación, sentido institucional y habilidad para relacionarse con personas de diferentes culturas y niveles de responsabilidad.
Rodrigo Pinzón reúne buena parte de esas condiciones precisamente porque ya ha ejercido la función; y eso puede convertirse en una ventaja para el Gobierno de Abelardo De La Espriella.
Un acierto que puede contribuir a recuperar la imagen de la Cancillería
COLEXRET ha sido históricamente crítico de la Cancillería cuando considera que la institución no responde adecuadamente a las necesidades de los colombianos en el exterior; por ello para muchos no cogió por sorpresa lo publicado recientemente en «El Libro de la Verdad».
Pero precisamente por eso también consideramos necesario reconocer los aciertos cuando aparecen.
La crítica pierde legitimidad cuando solamente señala errores, y el reconocimiento pierde valor cuando se convierte en propaganda.
La obligación de un medio de comunicación es observar, investigar y decir lo que considera que debe decir.
En este caso, consideramos que Rodrigo Pinzón Navarro es un nombramiento que merece ser reconocido positivamente; y no por razones partidistas, ni porque haya que aplaudir cualquier decisión de un gobierno, sino porque estamos hablando de un funcionario cuya trayectoria permite identificar experiencia, conocimiento institucional y una reconocida capacidad de relacionamiento.
El propio Gobierno de Abelardo De La Espriella parece haber entendido algo fundamental, y es que para transformar una institución no siempre es necesario reemplazar a quienes saben hacer bien las cosas.
A veces lo correcto es volver a llamar a quienes demostraron que podían hacerlas; como el en caso presente.
Un funcionario de carrera en una época que necesita recuperar la institucionalidad
Otro aspecto que merece ser destacado es su condición de funcionario de carrera diplomática y consular.
En una Cancillería que enfrenta el desafío permanente de proyectar profesionalismo y continuidad institucional, la experiencia de los funcionarios de carrera constituye un patrimonio que el Estado no debería desperdiciar.
La trayectoria de Pinzón demuestra que ha atravesado diferentes gobiernos y administraciones.
Su carrera no comenzó con el actual Gobierno., tampoco comenzó con el anterior. Lleva décadas construyéndose dentro del servicio exterior colombiano.
Eso significa que su conocimiento institucional no depende de una coyuntura política determinada.
Y esa independencia profesional puede ser especialmente útil en una dependencia tan sensible como Protocolo.
Madrid recuerda al funcionario; Bogotá recibe al diplomático
Quizá una de las mejores formas de medir el desempeño de un funcionario que trabaja con colombianos en el exterior sea preguntar qué recuerdo dejó.
En Madrid, Rodrigo Pinzón dejó un recuerdo que COLEXRET considera ampliamente positivo.
Su paso por el Consulado coincidió con actividades institucionales, sociales, culturales y de integración que acercaron la representación diplomática a distintos sectores de la comunidad.
Y el hecho que el Consulado General de Colombia en Madrid, bajo su dirección, fue destacado entre los mejores consulados colombianos del mundo durante el período 2022-2024 añade un elemento especialmente significativo a esta historia.
Ahora ese mismo funcionario regresa a Bogotá. Pero no regresa para atender únicamente a los colombianos de una ciudad, regresa a una posición desde la cual puede contribuir a definir la imagen protocolaria de toda Colombia ante el mundo.
El reto de Rodrigo Pinzón: demostrar que el buen servicio también puede convertirse en política exterior
El nombramiento es una buena noticia, pero también implica una enorme responsabilidad.
Rodrigo Pinzón tendrá ahora que demostrar que las cualidades que muchos colombianos reconocieron durante su etapa consular pueden trasladarse al corazón de la diplomacia colombiana.
La Dirección de Protocolo deberá acompañar una política exterior que necesita proyectar seriedad, respeto, profesionalismo y capacidad de interlocución.
Y allí el reto será enorme.
Colombia necesita que sus relaciones internacionales sean vistas con respeto.
Necesita que sus representantes diplomáticos tengan capacidad de interlocución, que los eventos oficiales estén a la altura del país. Necesita recuperar confianza, necesita mostrar una Cancillería profesional, y necesita que los colombianos en el exterior sientan que quienes los representan comprenden que detrás de cada pasaporte, cada trámite y cada gestión existe una persona.
Rodrigo Pinzón ya conoce esa realidad, pues la vivió en Madrid y demás cargos que ocupó en el exterior de Colombia.
Abelardo De La Espriella y una decisión que merece reconocimiento
El Gobierno de Abelardo De La Espriella ha recibido críticas por diferentes nombramientos, como ocurre habitualmente con cualquier administración que comienza.
Precisamente por ello resulta importante diferenciar.
No todos los nombramientos deben medirse con la misma vara, ya que en el caso de Rodrigo Pinzón Navarro existe una hoja de vida extensa, una carrera de décadas, experiencia en el exterior, conocimiento del protocolo, experiencia consular y conocimiento directo de la comunidad colombiana.
Por eso, desde COLEXRET consideramos que el regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a la Dirección General de Protocolo constituye uno de los aciertos que pueden reconocerse al nuevo Gobierno.
Es un nombramiento que privilegia la experiencia; un nombramiento que recupera conocimiento institucional. Es un nombramiento que puede contribuir a fortalecer la imagen de la Cancillería, y sobre todo, es un nombramiento que devuelve a una posición estratégica a un funcionario que dejó una huella positiva entre muchos colombianos fuera del país.
Una Cancillería que debe volver a escuchar a sus ciudadanos
El caso de Rodrigo Pinzón permite además abrir una reflexión mucho más amplia.
La diplomacia no puede medirse únicamente por reuniones entre cancilleres, embajadores y presidentes.
La política exterior también se mide por la relación del Estado con sus ciudadanos; de ahí que la experiencia consular debería tener mucho más peso dentro de las decisiones de la Cancillería.
Quienes han atendido directamente a los colombianos en el exterior conocen problemas que muchas veces no aparecen en los informes burocráticos.
Saben qué reclama la gente, saben qué trámites generan frustración, saben cuáles son las barreras que encuentran los migrantes, saben qué esperan de un consulado; y saben, sobre todo, que la imagen de Colombia en el exterior comienza muchas veces en una ventanilla consular.
Como Rodrigo Pinzón ha estado allí, constituye una ventaja que no puede aprenderse únicamente leyendo un manual.
El regreso de un funcionario que ya demostró que puede hacerlo
La política exterior necesita experiencia. La diplomacia necesita conocimiento. El protocolo necesita profesionalismo. Y los colombianos necesitan funcionarios que sepan escuchar.
Rodrigo Pinzón Navarro llega a la Dirección General de Protocolo con una combinación poco común: formación profesional, carrera diplomática, experiencia internacional, conocimiento de la Cancillería, experiencia consular y capacidad de relacionamiento humano.
Pero quizá el mejor argumento a favor de su regreso sea mucho más sencillo, A saber:
- Ya estuvo allí.
- Ya dirigió Protocolo.
- Ya trabajó en embajadas y Consulados.
- Ya atendió colombianos.
- Ya representó a Colombia.
Y en Madrid, durante su gestión como cónsul general central, dejó una imagen que todavía permanece entre muchos de quienes tuvieron contacto con él.
Por eso, cuando COLEXRET analiza este nombramiento, encuentra razones suficientes para considerarlo un acierto del presidente Abelardo De La Espriella.
Ahora corresponde a Rodrigo Pinzón asumir nuevamente el desafío, y a la Cancillería, darle las condiciones para que su experiencia pueda ponerse al servicio de una diplomacia colombiana más cercana, profesional y respetada.
Porque si algo necesita Colombia en el exterior es precisamente eso:
Funcionarios que entiendan que representar al país no consiste solamente en ocupar un cargo, sino en hacer que los ciudadanos vuelvan a sentirse representados. Y Rodrigo Pinzón Navarro ya demostró, desde Madrid, y otras ciudades del mundo, que esa diferencia puede importar.
Conclusión de COLEXRET
Desde COLEXRET, medio que durante años ha investigado y cuestionado públicamente las actuaciones de la Cancillería cuando considera que afectan a los colombianos en el exterior, también creemos necesario reconocer los buenos nombramientos.
El regreso de Rodrigo Pinzón Navarro a la Dirección General de Protocolo es uno de ellos.
Su carrera de más de dos décadas, su experiencia en diferentes destinos diplomáticos, su paso por la Dirección de Protocolo y, particularmente, su gestión como cónsul general central en Madrid, constituyen elementos que justifican una mirada positiva sobre esta decisión.
No se trata de entregar un cheque en blanco, se trata de reconocer una trayectoria, y de esperar que esa experiencia se convierta ahora en resultados para Colombia.
Bienvenido nuevamente a la Cancillería, Rodrigo Pinzón Navarro.
Los colombianos esperamos que esa experiencia, ese profesionalismo, ese don de gente y esa capacidad de relacionamiento que muchos recuerdan de su paso por Madrid vuelvan a ponerse al servicio del país.
COLEXRET estará atento para reconocer los aciertos, pero también para señalar aquello que deba corregirse. Porque reconocer lo bueno también hace parte del ejercicio responsable del periodismo.


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