Terremoto en Colombia: la diáspora exige hoja de ruta para apoyar a sus comunidades
El devastador terremoto que sacudió a Colombia no solo destruyó vidas y edificaciones, también derrumbó sueños construidos entre fronteras, fruto del esfuerzo conjunto entre familias colombianas y la diáspora migrante.
Miles de hogares y pequeños negocios levantados gracias a remesas y trabajo comunitario colapsaron en cuestión de segundos.
Hoy, la diáspora, históricamente un pilar económico y social para las regiones, enfrenta una pregunta urgente: ¿cómo ayudar de manera rápida, segura y sin barreras aduaneras a sus familias y territorios?
La tragedia y su impacto transnacional
Entre los casos más conmovedores está el de Marina, colombiana nacionalizada en Estados Unidos, quien había enviado a sus dos hijos de vacaciones para visitar a sus abuelos. Durante dos décadas envió recursos para construir la casa familiar y un pujante supermercado que daba empleo a varios parientes.
El día del terremoto, la vivienda y el negocio colapsaron. Se salvó el hijo mayor de Marina, que acompañaba a la abuela al médico.
Los equipos de rescate encontraron al abuelo sin vida abrazando a su nieto de cuatro años a quien logró proteger y salvar.
Pablo, el nieto mayor, llamó a su madre para contarle lo ocurrido. Con la voz entrecortada le dijo:
“Mami, en la billetera del abuelo encontramos tu foto, la de cuando recibiste la nacionalidad americana. Siempre me decía: Nunca olvide sus raíces y sus valores».
Como si fuera una premonición, me dijo días antes de morir: «Estoy enfermo, pero me puedo ir tranquilo. Usted ya es un hombre y junto a su mamá podrán cuidar de su abuela. Cuando vuelva a Estados Unidos, lleve esta foto’”.
Este testimonio se suma a muchos otros donde la colombianidad resiliente mostró su vocación de protección y su amor profundo por la familia.
En honor a estas personas, es urgente reconstruir no solo estructuras, sino también los proyectos de vida que el terremoto intentó
derrumbar.
La diáspora exige mecanismos claros y sin costos para ayudar a sus comunidades
Desde España, Estados Unidos, Chile y otros países, los colombianos están organizando colectas, donaciones y envíos de materiales.
Las comunidades migrantes quieren rutas de ayuda específicas hacia sus municipios y veredas, pero se enfrentan a barreras aduaneras, costos de importación, trámites confusos, ausencia de canales oficiales auditados.
La diáspora reclama que el gobierno entrante, a través de la UNGRD y la Cancillería, establezca:
- Corredores humanitarios sin costos aduaneros.
- Centros de acopio consular en embajadas y consulados.
- Protocolos de envío de materiales de construcción, herramientas y donaciones.
- Mecanismos de transferencia sin comisiones abusivas.
- Plataformas de trazabilidad para garantizar que la ayuda llegue a los territorios afectados.
Redes de hermanamiento: una estrategia para reconstruir desde la diáspora
La reconstrucción no puede depender únicamente del Estado. La diáspora colombiana es una fuerza social, económica y organizativa que debe integrarse de manera estratégica mediante redes de hermanamiento.
¿Qué son?
Son alianzas formales entre:
- Comunidades migrantes en el exterior.
- Municipios y departamentos afectados.
- Organizaciones sociales y comunitarias.
- Gobiernos locales y nacionales.
¿Qué permiten?
- Movilizar recursos de manera organizada.
- Conectar capacidades técnicas de la diáspora (ingenieros, arquitectos, gestores).
- Crear fondos comunitarios de reconstrucción.
- Garantizar transparencia y trazabilidad.
- Fortalecer la diplomacia ciudadana y la participación migrante.
Acciones urgentes para el Gobierno de Colombia
El gobierno entrante debe implementar un Plan Nacional de Hermanamiento para la reconstrucción, con:
- Canal humanitario aduanero para envíos desde España y otros países.
- Registro oficial de comunidades migrantes dispuestas a apoyar.
- Convenios con empresas de transporte internacional para tarifas solidarias.
- Plataforma digital de donaciones verificadas.
- Mesa de coordinación Cancillería–UNGRD–Diáspora.
- Protocolos de reconstrucción comunitaria basados en participación territorial.
En general, la diáspora está lista para ayudar. Ahora, el Estado debe abrir los canales y construir una hoja de ruta clara que permita que la solidaridad migrante llegue, sin obstáculos, a los territorios que hoy necesitan reconstruirse.
Por:
Julián Castrillón
Doctor en ciencias económicas y empresariales,
Universidad complutense de Madrid – España.
PHD Economía UCM.
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