Recomendamos leer la primera parte visible aquí.
La austeridad no puede quedarse en el discurso. Si el Gobierno realmente quiere saber cuánto cuesta el Estado colombiano en el exterior, debe revisar sedes, arrendamientos, contratos, vehículos, patrimonio, decisiones administrativas y resultados.
Los arrendamientos: ¿gasto permanente o inversión patrimonial?
Otro de los capítulos que consideramos indispensable revisar es el de las sedes arrendadas. Conozca «El millonario mapa de arriendos en los consulados de Colombia».
No todo inmueble arrendado representa despilfarro. Eso debe quedar claro. Pero tampoco puede aceptarse que un Estado pague durante décadas arrendamientos sin preguntarse si, bajo determinadas circunstancias, hubiera sido más conveniente adquirir el inmueble.
Cada sede debería tener una evaluación:
Arriendo acumulado + arriendo proyectado vs. adquisición.
Y la evaluación debe incorporar, precio del inmueble, canon actual, Incrementos, plazo, mantenimiento, impuestos, adecuaciones, seguridad, ubicación, demanda, valor de reventa, y horizonte de permanencia.
Y los cambios frecuentes de sede deben encender las alarmas
COLEXRET ha investigado casos en los que determinadas oficinas consulares han cambiado de sede en períodos relativamente cortos.
El caso en el Consulado de Colombia en Madrid merece especial atención, y recomendamos verlo aquí.
No porque todo traslado sea irregular, sino porque cada traslado implica costos.
Y si una sede cambia varias veces en pocos años, como el caso de la de Madrid, que en menos de dos años cambió 2 veces, el Estado debería poder demostrar por qué se cambió; cuánto costó; cuánto se pagó por la sede anterior; cuánto costaron las adecuaciones; cuánto costó el traslado; cuánto costó terminar o modificar contratos; cuánto cuesta la nueva sede; y qué beneficio obtuvo el ciudadano.
Si el resultado es positivo, perfecto. Pero si no lo es, alguien debe responder.
En el caso concreto del Consulado de Colombia en Madrid, aunque las investigaciones aún no terminan, COLEXRET sigue sosteniendo que el mayor responsable es el Sr. Javier Darío Higuera Ángel, quien hasta hace algunos días dirigio, y muy mal, esa sede.
Las obras de arte: el capítulo que nadie debería dejar fuera
Aquí entramos en un asunto que COLEXRET considera especialmente importante.
El Ministerio de Relaciones Exteriores administra patrimonio artístico. Y no se trata de una afirmación meramente periodística.
La propia Cancillería acaba de reconocer mediante la Resolución 282 de 2026 que el Ministerio es responsable de patrimonio artístico y que dicho patrimonio se encuentra, entre otros lugares, en el Palacio de San Carlos, Embajadas, Misiones y Consulados.
La misma resolución establece que el Comité de Historia y Patrimonio Cultural debe mantener actualizado el inventario de bienes de carácter patrimonial ubicados en las sedes diplomáticas, Embajadas, Misiones y Consulados.
¿Cuánto vale todo ese patrimonio, y cuántas obras de arte tiene Colombia en el exterior?
Consideramos que el Gobierno debe responder, no con una cifra aproximada, ni con una respuesta general, sino con un inventario obra por obra, sede por sede, país por país.
Y ese inventario debería establecer:
- Nombre de la obra – Autor y su nacionalidad – Fecha de creación – Técnica – Dimensiones – Tipo de obra (pintura, dibujo, grabado, escultura, fotografía, mural, tapíz, pieza histórica, u otra categoría) – Fecha de adquisición por el Estado – Forma de adquisición – Valor pagado – Moneda – Valor contable – Valor asegurado – Avalúo más reciente – Valor comercial estimado actual – Ubicación – Dependencia y funcionario responsable de custodia – Estado de conservación – Si está exhibida – Dónde está exhibida – Si está almacenada – Si está en préstamo – Si está en comodato – Si fue donada – Si fue recibida en depósito – Y cualquier otra circunstancia jurídica o administrativa.
¿Y si una obra está almacenada?
Si Colombia posee una obra de arte de alto valor y esa obra está guardada en una bodega, hay que conocer por qué.
Si está almacenada por razones de conservación, seguridad o restauración, puede existir una explicación perfectamente válida.
Pero si está almacenada durante años sin ninguna finalidad clara, el Gobierno debería evaluar si esa obra puede cumplir una función cultural y diplomática.
Porque una obra pública no debería convertirse simplemente en un objeto olvidado.
Una vez recibamos respuesta oficial sobre los interrogantes planteados acerca de este tema, dedicaremos un capítulo exclusivo para tratarlo a fondo.
El caso del vehículo de $300 millones: ¿qué denunció COLEXRET?
La investigación de COLEXRET sobre la autorización para que un Consulado adquiriera innecesariamente un vehículo por aproximadamente $300.000.000, que posteriormente habría sido utilizado por la entonces Canciller, constituye otro ejemplo de por qué la austeridad no puede quedarse en discursos. (Ver historial aquí).
El asunto no debe analizarse únicamente preguntando si se podía comprar el vehículo, pues las preguntas son infinitas, veamos:
¿Era indispensable?
¿Quién autorizó la compra?
¿Cuál era la necesidad?
¿Qué alternativas fueron estudiadas?
¿Cuántos vehículos tenía ya esa representación?
¿Quién lo utilizó?
¿Cuánto tiempo?
¿Cuánto costó su mantenimiento?
¿Dónde estuvo?
¿Qué uso tuvo?
¿Quién tenía asignada su custodia?
¿Cuál fue su valor contable?
¿Cuál es su valor actual?
¿Qué ocurrió finalmente con el vehículo?
Esta es precisamente la diferencia entre una crítica política y una investigación. COLEXRET pregunta por el documento, el costo y el resultado.
La austeridad debe comenzar por las cosas que no afectan al ciudadano
Aquí está la filosofía que COLEXRET propone al Gobierno.
No comenzar recortando, pasaportes; cédulas; registros civiles; asistencia a detenidos; protección consular; atención a víctimas; emergencias; jornadas móviles; servicios para población vulnerable.
Comenzar por: duplicidades; oficinas innecesarias; sedes sobredimensionadas; arrendamientos antieconómicos; vehículos subutilizados; contratos innecesarios; consultorías prescindibles; gastos administrativos excesivos; infraestructura duplicada; y decisiones que no demuestren relación entre costo y resultado.
Y aquí debe entrar la inteligencia artificial
La Cancillería debería tener una plataforma pública que permita consultar los costos de su red exterior.
No tendría que revelar información protegida, pero sí debería permitir conocer, por ejemplo:
¿Cuánto cuesta cada Embajada, cada Consulado?
¿Cuánto cuesta su sede?
¿Cuánto paga de arriendo?
¿Cuántos funcionarios tiene?
¿Cuántos ciudadanos atiende?
¿Cuántos trámites realiza?
¿Cuántos Consulados Móviles ejecuta?
¿Cuánto cuesta cada jornada?
¿Cuántos contratos tiene?
¿Cuánto cuestan sus vehículos?
¿Qué bienes patrimoniales tiene?
Eso permitiría comparar, pues la comparación es una de las herramientas más poderosas contra el despilfarro.
COLEXRET propone un nuevo modelo consular
No se trata de destruir la red consular, sino de transformarla.
Modelo propuesto:
1. Consulados estratégicos permanentes: En las ciudades donde realmente exista una demanda que justifique su estructura.
2. Consulados Móviles ampliados: Para llegar periódicamente a comunidades alejadas.
3. Tecnología: Para reducir desplazamientos y trámites innecesarios.
4. Atención regional: Un Consulado puede convertirse en centro de referencia para varias ciudades.
5. Infraestructura compartida: Cuando sea jurídicamente posible.
6. Evaluación permanente: Cada sede debe demostrar su necesidad y costo-beneficio.
7. Participación ciudadana: Los colombianos deben poder evaluar la calidad del servicio.
La pregunta no debe ser ¿Cuántos Consulados tiene Colombia?
Debe ser, ¿Cuántos Consulados necesita Colombia?, pues no son lo mismo.
Puede ocurrir que Colombia tenga demasiadas sedes permanentes y, simultáneamente, tenga demasiados colombianos desatendidos.
Eso parecería una contradicción. Pero deja de serlo si entendemos que el problema no es solamente la cantidad de oficinas. Es el modelo.
Más Consulados Móviles puede significar menos gasto y más servicio
Esta es la paradoja que el Gobierno debería estudiar.
Una red permanente más pequeña + una red móvil más grande puede ser más eficiente que una red permanente extensa.
Especialmente en países o territorios donde las comunidades colombianas están dispersas.
El ciudadano no necesita necesariamente un edificio colombiano a diez minutos de su casa, lo que necesita es que el Estado llegue hasta donde está.
Y si el Estado puede hacerlo periódicamente mediante una jornada móvil, con buena planificación y tecnología, debe estudiarse seriamente.
La austeridad no puede convertirse en excusa para desatender
COLEXRET apoyará cualquier reducción real del despilfarro, pero también será crítico si la austeridad se utiliza como excusa para, reducir Consulados Móviles; disminuir jornadas; aumentar tiempos de espera; eliminar funcionarios indispensables; trasladar costos al ciudadano; o alejar los servicios de quienes más los necesitan.
Porque eso no sería austeridad. Sería simplemente trasladar el costo del Estado al ciudadano.
El Gobierno tiene ahora una oportunidad histórica
El Presidente De La Espriella ha anunciado una revisión de la estructura del Estado y una auditoría técnica de la red diplomática.
Incluso ha señalado que los recursos ahorrados mediante la reorganización deberán servir para fortalecer áreas prioritarias como seguridad, salud, educación e infraestructura.
COLEXRET considera que esa revisión debería incorporar expresamente las investigaciones que durante años ha venido realizando esta plataforma.
No para que el Gobierno adopte las conclusiones de COLEXRET automáticamente, sino para que las investigue.
Que revise documentos. Contratos. Estudios. Pagos. Inventarios. Arrendamientos. Vehículos. Obras de arte. Traslados. Consulados Móviles. Y resultados.
No se trata de creerle a COLEXRET. Se trata de comprobarlo
Esta es quizás la mayor fortaleza de la propuesta, pues no pretendemos que el Gobierno diga, “Como COLEXRET lo denunció, entonces es cierto”. No. Lo que proponemos es “Como COLEXRET lo denunció, investiguémoslo.”
Y si los documentos demuestran que la denuncia era equivocada, que se diga. Pero si la documentación confirma lo denunciado, entonces deben adoptarse las medidas correspondientes.
Eso es control ciudadano.
Una verdadera operación “Cero derroche en el exterior”
COLEXRET propone al Gobierno crear una operación especial para revisar toda la red exterior.
1. Revisar todas las Embajadas: Costo, resultados y valor estratégico.
2. Revisar todos los Consulados: Costo, demanda y alternativas.
3. Aumentar los Consulados Móviles: Especialmente en las zonas donde puedan sustituir infraestructura permanente.
4. Cerrar Consulados cuya estructura permanente no se justifique: Pero solamente después de garantizar alternativas reales de atención.
5. Revisar todas las sedes arrendadas: Comparar arriendo frente a adquisición.
6. Investigar todos los cambios frecuentes de sede: Especialmente cuando hayan generado gastos importantes.
7. Revisar todos los vehículos: Necesidad, uso, costo y asignación.
8. Inventariar todas las obras de arte: Autor, valor, adquisición, ubicación, custodia y estado.
9. Revisar todos los contratos: Especialmente consultorías, asesorías, servicios externos, logística y mantenimiento.
10. Integrar oficinas estatales: Cuando existan duplicidades.
11. Digitalizar: Pero sin eliminar la atención humana indispensable.
12. Publicar los resultados: Para que cualquier colombiano pueda saber cuánto cuesta la representación de Colombia en el exterior.
Y una propuesta adicional: que el ahorro consular se quede en los colombianos
Proponemos que los recursos ahorrados mediante la eliminación de gastos innecesarios en la red exterior tengan una destinación prioritaria:
Mejorar la atención de los colombianos en el exterior.
Más Consulados Móviles; tecnología; personal donde realmente haga falta; infraestructura funcional; atención de emergencias; protección consular; jornadas especiales; y mecanismos de atención descentralizada.
Porque de nada serviría cerrar diez oficinas y gastar el dinero ahorrado en otra burocracia.
El ciudadano debe ser el ganador
Si al final de la reforma el Estado gasta menos; el ciudadano espera menos; se realizan más Consulados Móviles; se atienden más ciudades; se utilizan mejor las instalaciones; se reducen contratos innecesarios; se elimina duplicidad; se aprovecha la tecnología; y aumenta la transparencia; entonces la reforma habrá valido la pena.
Pero si solamente se cierran oficinas y los colombianos terminan viajando cientos de kilómetros para hacer un trámite, entonces no se habrá hecho austeridad. Se habrá hecho recorte.
Y austeridad y recorte no son sinónimos.
Presidente De La Espriella: aquí tiene una propuesta
COLEXRET pone estas ideas sobre la mesa.
No desde la comodidad de quien nunca ha investigado la Cancillería, sino desde más de una década de investigación, denuncias, solicitudes de información, análisis normativo y seguimiento permanente a la situación de los colombianos en el exterior. Todo comprobable en esta web.
El Gobierno ha dicho: “Cero despilfarro”. COLEXRET responde: De acuerdo.
Pero entonces hay que mirar también hacia las Embajadas, Consulados y demás dependencias de Colombia fuera del territorio nacional.
El Gobierno ha dicho que los colombianos tienen derecho a saber cuánto cuesta el Estado. COLEXRET responde: De acuerdo.
Entonces publiquen también cuánto cuesta el Estado colombiano en el exterior.
El Gobierno ha dicho que la reestructuración será para todo el Estado. COLEXRET responde: De acuerdo.
Entonces que también llegue a Cancillería.
Pero con una condición: Que el ahorro salga del derroche y no del colombiano. Cerrar Consulados sí. Abandonar colombianos no.
La posición de COLEXRET es que cerrar una estructura permanente que resulte innecesariamente costosa puede ser una decisión correcta.
Mantener Consulados Móviles insuficientes cuando podrían ampliar la cobertura, no.
Cerrar un Consulado sin alternativa, no. Cerrar un Consulado y multiplicar la atención móvil, tecnológica y regional, sí.
Pagar durante décadas arrendamientos sin estudiar la adquisición, no. Comprar inmuebles sin demostrar que es financieramente conveniente, tampoco.
Mantener vehículos subutilizados, no. Eliminar vehículos indispensables para la función consular, tampoco.
Mantener obras de arte sin inventario y sin saber cuánto valen, no. Destruir o malvender patrimonio cultural, tampoco.
Reducir burocracia, sí. Reducir derechos, no.
La verdadera austeridad comienza cuando nadie puede esconder el costo
Colombia no necesita simplemente gastar menos. Necesita saber en qué está gastando.
Y necesita saberlo antes de gastar.
Eso implica, planificar, comparar, justificar, contratar, controlar, medir y publicar.
COLEXRET considera que esta debe ser la verdadera filosofía de la austeridad en la Cancillería.
Porque finalmente hay algo que no podemos olvidar:
El dinero que se gasta en una Embajada o un Consulado también pertenece al colombiano que vive en Bogotá, al que vive en Madrid, al que vive en Buenos Aires, al que vive en Miami, al que vive en Londres, al que vive en cualquier rincón del mundo.
Y todos tienen derecho a que ese dinero sea utilizado correctamente.
El Gobierno tiene la palabra
Seguiremos investigando. Seguiremos preguntando. Seguiremos solicitando documentos. Seguiremos comparando. Seguiremos denunciando cuando encontremos motivos. Y seguiremos proponiendo soluciones.
Porque nuestra posición no ha cambiado:
En pleno siglo XXI y con los antecedentes de los anteriores, la protesta sin propuesta sirve de muy poco, o mejor, de nada.
Y frente a la austeridad, la propuesta de COLEXRET es clara:
- Menos burocracia.
- Menos derroche.
- Menos duplicidad.
- Menos gastos innecesarios.
- Más Consulados Móviles.Más tecnología.
Más control. - Más transparencia.
- Más atención.
Y, sobre todo, más respeto por el dinero de los colombianos.
Porque cerrar una puerta burocrática puede ser austeridad, pero cerrar la puerta al colombiano sería abandono.
Y eso COLEXRET jamás lo propondrá.


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