El legado de COLEXRET: Para que el conocimiento no muera con quien lo construyó
Hay documentos que nacen para resolver un problema concreto y terminan convirtiéndose en parte de la historia.
Hay derechos de petición que simplemente cumplen una función administrativa, alguien pregunta, una entidad responde y el asunto termina.
Pero existen otros que, con el paso del tiempo, adquieren un significado diferente. Documentan una lucha, dejan constancia de una exigencia ciudadana, evidencian una respuesta institucional, permiten conocer cómo funciona la administración pública y, sobre todo, pueden servirle a otra persona para defender un derecho que mañana podría ser el suyo.
Es precisamente pensando en ello que doy comienzo a construir conscientemente mi legado documental.
No como una despedida, no como el anuncio de que COLEXRET vaya a desaparecer; y mucho menos como un homenaje anticipado a una persona.
Es, sencillamente, una decisión de futuro.
Porque el conocimiento adquirido durante años de trabajo ciudadano no debería desaparecer cuando cambien las circunstancias, cuando una persona deje de estar al frente de un proyecto o cuando un medio de comunicación eventualmente deje de publicar.
Una autorización que va más allá de un documento
En el marco de un reciente derecho de petición dirigido al Ministerio de Relaciones Exteriores, incorporé una autorización expresa para que, cuando resulte jurídicamente procedente y sea solicitado por una autoridad, entidad, organización, medio de comunicación o persona natural o jurídica, la Cancillería pueda entregar literalmente los derechos de petición presentados por mi como director de esta Casa informativa, y las respuestas suministradas por la propia entidad.
La autorización establece, además, que se pueda identificar por mi nombre, Ricardo Marín Rodríguez, pero que sean excluidos números de identificación, direcciones, teléfonos, correos electrónicos y demás datos personales de contacto.
También se protege la información personal de terceros que eventualmente pueda aparecer en esos documentos.
La decisión es razonablemente sencilla, que esos documentos puedan seguir siendo útiles aunque algún día las circunstancias cambien.
Porque un derecho de petición no debería ser solamente un trámite entre un ciudadano y una entidad estatal.
Puede ser también una herramienta pedagógica, ya que puede enseñar, orientar, demostrar; puede servir como precedente ciudadano. Y puede evitar que otra persona tenga que comenzar desde cero.
Entonces, a partir del 07 de septiembre del presente 2026 (Mi 63° aniversario), cualquier persona puede pedir a Cancillería que le haga llegar determinado derecho de petición sobre el tema que requiera, y que haya sido presentado ante esa Entidad por Ricardo Marín Rodríguez, junto con su respuesta. Es más, puede pedirlos todos, pero recomiendo que lo haga por temas.
¿Por qué conservar los derechos de petición?
Durante años, en mi calidad de creador y director de COLEXRET he acudido al derecho de petición para obtener información, cuestionar decisiones administrativas, exigir respuestas, solicitar explicaciones y poner sobre la mesa situaciones que afectan a los colombianos en el exterior, a los retornados, y en general a la Temática Migratoria Colombiana.
Cada uno de esos documentos contiene algo que difícilmente puede encontrarse en un manual…la experiencia real de enfrentarse a la administración pública.
Un ciudadano puede leer una norma y entender qué dice, pero cuando observa un derecho de petición realmente presentado ante una entidad, puede aprender algo adicional, como por ejemplo:
- Cómo identificar el problema;
- Cómo formular una pregunta;
- Cómo sustentar jurídicamente una solicitud;
- Cómo exigir información pública;
- Cómo evitar preguntas ambiguas;
- Cómo solicitar una respuesta de fondo;
- Cómo pedir documentos;
- Cómo insistir cuando la respuesta es incompleta;
- Cómo identificar una posible vulneración de derechos;
- Y cómo acudir posteriormente a las autoridades judiciales cuando sea necesario.
Eso es conocimiento práctico. Y ese conocimiento también merece ser preservado.
El derecho de petición no es un favor que el Estado le hace al ciudadano
Uno de los propósitos de este futuro archivo documental será recordar algo elemental que, sin embargo, muchas veces parece olvidarse:
Presentar un derecho de petición no significa pedirle un favor a una entidad pública, es ejercer un derecho constitucional.
El artículo 23 de la Constitución Política establece que toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular y a obtener pronta resolución.
La Ley 1755 de 2015 desarrolla ese derecho y contempla, entre otras posibilidades, la presentación de solicitudes de información y documentos.
Por ello, aprender a presentar correctamente un derecho de petición significa aprender también una de las herramientas más importantes de participación y control ciudadano disponibles en Colombia.
Y no solamente para quienes viven dentro del territorio nacional, también para los colombianos residentes en el exterior, que es para quienes va dirigido en especial este legado.
(Vean aqui: «Parte de mi trabajo en pro de los colombianos en el exterior»)
Cuando el ciudadano pregunta, el Estado debe responder
Uno de los problemas que he encontrado reiteradamente durante mi trayectoria en COLEXRET, es que, en determinados casos, obtener una respuesta de una entidad pública termina siendo más complicado de lo que debería.
Y allí aparece una paradoja:
El ciudadano utiliza un mecanismo constitucional y legal para formular una pregunta, y la administración tiene el deber de responder.
Pero, en determinadas circunstancias, la respuesta no llega, llega tarde, no responde lo preguntado o simplemente obliga al ciudadano a acudir a otras instancias.
Es precisamente por eso que conservar las peticiones y sus respuestas puede resultar tan importante.
Porque permite comparar, estudiar, aprender. Y permite que otros ciudadanos conozcan, a partir de casos reales, qué ocurrió cuando alguien decidió preguntar.
El futuro Archivo Histórico de mis derechos de petición
La autorización otorgada a la Cancillería constituye solamente un primer paso, ya que la intención es avanzar hacia la construcción progresiva de un Archivo Histórico de mis Derechos de Petición, concebido como un espacio documental y pedagógico.
No tiene como propósito almacenar indiscriminadamente documentos, pues la idea es organizarlos de manera que puedan ser comprendidos y utilizados por cualquier ciudadano. Por ejemplo:
- Fecha: cuándo fue presentado.
- Entidad: a quién se dirigió.
- Tema: cuál era el asunto.
- Fundamento: qué normas o derechos estaban involucrados.
- Respuesta: qué contestó la entidad.
- Resultado: qué ocurrió posteriormente.
- Enseñanza: qué puede aprender otro ciudadano de ese caso.
De esta manera, un documento que originalmente nació para resolver una situación particular puede convertirse en una herramienta de conocimiento colectivo.
No se trata solamente de conservar papeles
Un archivo de esta naturaleza no tiene sentido si se limita a acumular documentos, ya que lo verdaderamente importante es conservar la experiencia que existe detrás de ellos.
Por eso, este proyecto de legado documental debe procurar que cada caso permita responder preguntas como:
- ¿Qué se pidió?
- ¿Por qué se pidió?
- ¿Qué norma respaldaba la solicitud?
- ¿Qué respondió la entidad?
- ¿La respuesta resolvió realmente lo solicitado?
- ¿Fue necesario insistir?
- ¿Fue necesario acudir a un juez?
- ¿Qué decidió finalmente la autoridad competente?
Así, el archivo podrá convertirse en una especie de escuela práctica para ciudadanos.
Una escuela construida no solamente con teoría, sino con casos reales de ejercicio del derecho ciudadano.
Un legado especialmente importante para los colombianos en el exterior
La necesidad de preservar este conocimiento adquiere una dimensión particular cuando se habla de los colombianos que viven fuera del país.
Un colombiano residente en Madrid, Londres, Nueva York, Santiago de Chile, Buenos Aires, París o cualquier otra ciudad del mundo puede encontrarse con un problema frente a una institución colombiana y no saber cómo actuar.
Puede no conocer el derecho de petición. Puede desconocer qué puede preguntar. Puede no saber qué documentos puede solicitar. Puede desconocer los términos de respuesta.
Puede incluso creer que, por encontrarse fuera de Colombia, tiene menos posibilidades de reclamar.
Y es justamente allí donde una colección organizada de casos reales puede adquirir un enorme valor.
Porque el ciudadano podría encontrar ejemplos de otros colombianos que estuvieron frente a problemas similares.
No para copiar mecánicamente una petición, sino para aprender a defender sus propios derechos.
Que Ricardo Marín Rodríguez no sea indispensable
Esta quizá sea la parte más importante de todo este proyecto, pues siempre he creido que todos somos importantes pero nadie necesario; y que un proyecto ciudadano saludable no debería depender eternamente de una sola persona.
COLEXRET tiene una historia, tiene investigaciones, documentos, experiencias, conocimiento acumulado. Y todo eso debe poder sobrevivir para quienes hoy hacen posible su existencia.
Si algún día no puedo continuar al frente de COLEXRET, el conocimiento acumulado durante años no debe desaparecer conmigo.
Y si algún día COLEXRET deja de existir, sus aportes documentales deben quedar preservados para quienes lleguen después.
Ese es precisamente el sentido de este legado. No hacerme indispensable, sino hacer permanente el conocimiento.
Una autorización pensando en el futuro
La autorización entregada a la Cancillería parte de esa filosofía.
No estoy autorizando la divulgación indiscriminada de mi información personal, estoy haciendo algo diferente, estoy autorizando que mis actuaciones ciudadanas puedan servir como material de consulta, por lo que la diferencia es fundamental.
Mi nombre puede aparecer como autor, pero mis datos personales de identificación y contacto deben permanecer protegidos.
Y los datos personales de terceros que puedan aparecer en los documentos tampoco deben convertirse en objeto de divulgación, ya que el propósito no es exponer personas, el propósito es preservar conocimiento.
Que las futuras generaciones sepan cómo se defendían los derechos
Quizá dentro de algunos años un ciudadano encuentre en un archivo de COLEXRET un derecho de petición presentado por mi décadas atrás.
Tal vez encuentre allí una pregunta que se parece exactamente al problema que enfrenta; y entonces podrá leer cómo fue planteada, podrá conocer qué respondió la entidad, podrá estudiar los fundamentos jurídicos utilizados.
Y podrá comprender que antes que él hubo un ciudadano que también tuvo que preguntar e insistir y, muchas veces, acudir a los jueces para obtener respuestas.
Ese documento podrá ahorrarle horas de trabajo, podrá enseñarle cómo formular mejor su propia petición.
Incluso podrá ayudarle a comprender que el ciudadano no tiene que aceptar pasivamente una respuesta administrativa que no resuelva aquello que preguntó.
Ese es el verdadero valor de conservar la memoria documental.
No quiero que el conocimiento se pierda, pues durante muchos años, he defendido una idea esencial…los colombianos en el exterior no pueden seguir siendo ciudadanos invisibles.
De ahí nació la idea, junto con Lucy Torres, de lanzar el libro «Gestión Migratoria Inexistente – Colombianos Invisibles»
Pero existe otra forma de invisibilidad que también debe evitarse, la desaparición del conocimiento construido por los ciudadanos.
Cada investigación, cada petición, cada respuesta, cada decisión judicial y cada experiencia acumulada constituye una pieza de una historia mucho más grande.
Por eso, preservar esa documentación también significa preservar una parte de la historia de la defensa de los derechos de los colombianos en el exterior.
Un legado para los seguidores de COLEXRET
Esta iniciativa está dirigida especialmente a quienes han acompañado a COLEXRET durante años; a quienes leen, preguntan, comparten las investigaciones, presentan sus propias peticiones. A quienes alguna vez han tenido que enfrentarse a una entidad pública.
Y también a quienes todavía no saben que tienen herramientas legales para hacerlo.
El mensaje es sencillo:
Aprendan de los casos que ya ocurrieron, y no permitan que cada ciudadano tenga que descubrir nuevamente el camino.
Si alguien antes tuvo que aprender cómo hacerlo, documentarlo y dejarlo disponible para otros, ese conocimiento debe permanecer.
El legado no es una despedida
Es importante decirlo claramente, no es una despedida por muerte, pues con lo saludable y feliz que me siento hoy, de seguro estaré por muchos años más en este universo. Tampoco hablar de este legado significa anunciar el final de COLEXRET.
Pero independientemente de lo uno u otro, lo que significa es pensar más allá del presente, y comprender que los proyectos ciudadanos deben construir memoria mientras están vivos, no esperar a que desaparezcan para intentar reconstruirla.
No sabemos qué ocurrirá dentro de cinco, diez o veinte años. Nadie puede saberlo, pero sí podemos decidir qué hacemos hoy con el conocimiento que hemos acumulado.
Y en mi caso, la decisión es clara, ¡preservarlo!
Porque el conocimiento también es una forma de defensa
Un ciudadano que conoce sus derechos tiene más herramientas para defenderlos.
Un ciudadano que sabe presentar una petición puede exigir respuestas.
Un ciudadano que conoce los errores cometidos anteriormente puede evitar repetirlos.
Y una sociedad que conserva la memoria de sus actuaciones frente al Estado tiene mejores posibilidades de ejercer control sobre sus instituciones.
Por eso, conservar mis derechos de petición no es guardar simples documentos, es conservar herramientas de ciudadanía.
Una decisión para hoy y para quienes vendrán mañana
La autorización entregada al Ministerio de Relaciones Exteriores es, entonces, mucho más que una cláusula incorporada al final de un derecho de petición, es una declaración de principios:
El conocimiento construido mediante años de trabajo ciudadano debe estar al servicio de otros ciudadanos.
Y si algún día ya no estoy, o si algún día COLEXRET cambia o deja de existir, lo que hoy se está documentando no debe desaparecer necesariamente con nosotros.
Porque el verdadero legado de un proyecto ciudadano no está solamente en quién lo dirigió, está en lo que dejó aprendido a quienes vinieron después.
Una invitación a los colombianos
A quienes leen este artículo, quiero dejarles esta invitación:
- Aprendan a ejercer el derecho de petición.
- No esperen a necesitarlo para conocerlo.
- Conozcan el artículo 23 de la Constitución.
- Conozcan la Ley 1755 de 2015.
- Aprendan a formular preguntas claras.
- Soliciten información concreta.
- Fundamenten jurídicamente sus solicitudes cuando sea necesario.
- Conserven las respuestas.
- Y, sobre todo, conserven también sus propios documentos.
Porque cada petición que un ciudadano presenta ante el Estado puede convertirse, además de. en una herramienta para solucionar un problema particular, en parte de la memoria de cómo una sociedad ejerció sus derechos.
El legado que quiero dejarles junto con COLEXRET
COLEXRET nació para visibilizar a los colombianos en el exterior, y coadyuvar en la creación de una verdadera Política Migratoria Colombiana. Ese fue mi primer pensameinto cuando decidí crearla.
El propósito de este nuevo camino documental es que también permanezcan visibles las herramientas, experiencias y conocimientos utilizados para defenderlos.
Que un colombiano pueda conocer mañana lo que es, o fue COLEXRET y encontrar un ejemplo.
Que pueda aprender. Que pueda comprender. Que pueda actuar. Que pueda defenderse.
Y que pueda descubrir que antes que él otros ciudadanos también preguntamos, exigimos respuestas y ejercimos nuestros derechos líbremente, sin temor a nada ni a nadie.
Porque, finalmente, un legado no consiste en que recuerden a quien lo construyó, consiste en que siga siendo útil cuando quien lo construyó ya no esté.
Y esa es precisamente la razón por la cual he dado esta autorización a la Cancillería, y comienzo a construir este archivo.
Para que el conocimiento no muera con quien lo construyó, si es que algún día muero (jejeje), sino para que permanezca al servicio de los colombianos.
Y para que las futuras generaciones sepan que los derechos no solamente existen en la Constitución y en las leyes, también se ejercen.
Que un derecho no es lo que nos deben dar, un derecho es lo que no nos deben quitar. Porque los derechos nacen con nosotros, comenzando por el derecho a la vida.
A una vida en libertad. Recordando eso si, que «La libertad es hacer lo que se nos de la gana, pero sin perjudicar a otros».
Un abrazo para todos, y no olviden la clave del exito:
«INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR, y NUNCA DESISTIR», pues «No existen cosas imposibles sino seres incapaces». Y para ello, «Nunca rindan el ánimo, pues solo por medio de fatigas se logra la victoria».
Ricardo Marín Rodríguez
Creador y director de COLEXRET.com
Investigador y escritor de Temática Migratoria Colombiana.
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www.colexret.com


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