El presidente Abelardo De La Espriella, como hombre de derechas, tiene ante sí una oportunidad que trasciende las fronteras de Colombia, como es demostrar que la derecha política no está condenada a ignorar la migración ni a considerar a los emigrantes como ciudadanos de segunda categoría. Por el contrario, puede demostrarle al mundo que una política migratoria seria, ordenada, humanitaria y orientada al desarrollo nacional es compatible con sus principios de autoridad, eficiencia estatal, libertad económica y defensa de los intereses de la nación.
Y en el caso colombiano, Sr. presidente, la tarea es inaplazable. Colombia tiene millones de ciudadanos viviendo fuera de sus fronteras, recibe a millones de extranjeros y debe atender también a quienes regresan al país después de haber construido una parte importante de sus vidas en otras naciones.
La migración no es un asunto marginal de la política exterior. Es una realidad económica, social, familiar, laboral y humana que atraviesa a Colombia de lado a lado. Sin embargo, continúa faltando una instancia presidencial con la capacidad política y administrativa necesaria para articular las instituciones del Estado, escuchar a las comunidades migrantes y convertir sus necesidades en decisiones concretas.
Desde COLEXRET, medio de comunicación especializado en migración, consulados, política migratoria y derechos de los colombianos en el exterior, consideramos que el presidente De La Espriella tiene la oportunidad de corregir esa deficiencia mediante una decisión que no exige multiplicar las promesas, sino estudiar la creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones, como punto de partida para construir el Estatuto Migratorio Colombiano.
No le estamos pidiendo que anuncie un nuevo catálogo de compromisos. Le estamos proponiendo que estudie una herramienta institucional capaz de organizar, coordinar y dar continuidad a lo que el Estado colombiano lleva demasiado tiempo atendiendo de manera fragmentada.
Señor presidente: la derecha también puede liderar una política migratoria moderna
Existe una concepción extendida en el debate político internacional según la cual los sectores de derecha son necesariamente contrarios a la migración. Esa generalización no solo simplifica un debate complejo, sino que desconoce que los Estados pueden defender sus fronteras, combatir las redes criminales, exigir el cumplimiento de sus leyes y, simultáneamente, proteger los derechos de sus ciudadanos emigrantes, atender a los extranjeros que residen legalmente en sus territorios y facilitar el retorno de sus nacionales.
Colombia necesita precisamente esa visión integral.
Según las estimaciones y registros utilizados, ofrecidos oficialmente por la Cancillería desde el año 2012, se habla de más de cinco millones de colombianos en el exterior.
A esa realidad se suma la población extranjera que vive en Colombia y el considerable número de colombianos que han retornado durante los últimos años. Las cifras de estos grupos también deben actualizarse y depurarse para que el país cuente con un diagnóstico riguroso.
No se trata de competir por quién ofrece más beneficios ni de convertir la migración en una bandera partidista. Se trata de comprender que el Estado debe responder a una realidad que no desaparece cuando termina una campaña electoral.
Señor presidente, usted puede demostrar que una política migratoria de Estado no depende de la ideología de quien gobierna, sino de la responsabilidad con la nación y con todos sus ciudadanos.
Si Colombia aspira a ser un referente internacional en seguridad, desarrollo económico, eficiencia administrativa y cooperación, también puede serlo en la forma como gobierna sus relaciones con la diáspora, los inmigrantes y los retornados.
¿Qué ha dicho el presidente De La Espriella sobre los colombianos en el exterior?
Consideramos indispensable examinar los pronunciamientos presidenciales no para desconocer sus avances, sino para identificar qué falta y dónde puede actuar el Gobierno.
En el discurso de posesión del 7 de agosto de 2026, el presidente presentó sus prioridades alrededor de la seguridad, la institucionalidad, la recuperación económica y la reorganización del Estado. En el discurso de campaña del 21 de junio, al conocer su victoria electoral, también expresó que gobernaría para todos los colombianos.
Posteriormente, en sus intervenciones sobre política exterior y promoción económica, el mandatario ha insistido en la necesidad de atraer inversión extranjera, abrir mercados y aprovechar el talento de los colombianos que viven fuera del país.
El 24 de septiembre, el mensaje colombiano ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, leído por el vicepresidente José Manuel Restrepo, incluyó una invitación a los inversionistas internacionales para que vieran en Colombia oportunidades productivas, energéticas y comerciales. El Gobierno también destacó la necesidad de que la inversión se traduzca en empleo y mejores condiciones de vida.
Y ayer 25 de octubre llegó un anuncio especialmente relevante para la comunidad colombiana en el exterior: la convocatoria de 14 vacantes en oficinas comerciales de ProColombia, distribuidas en 14 países, con el objetivo de impulsar las exportaciones, el turismo y la atracción de inversión. El mandatario destacó la conveniencia de contar con colombianos que ya vivan en esos destinos y conozcan sus realidades económicas y culturales.
Estas intervenciones permiten reconocer que el Gobierno ha comenzado a mirar hacia el exterior en materia comercial. También muestran una oportunidad para ampliar esa perspectiva.
La promoción de las exportaciones y la atracción de inversión son objetivos legítimos y necesarios. Pero la relación de Colombia con sus ciudadanos en el extranjero no puede limitarse a conseguir compradores, abrir mercados o contratar profesionales para sus oficinas comerciales.
Una cosa es aprovechar el talento de los colombianos en el exterior para generar negocios y otra, igualmente importante, es gobernar para ellos como ciudadanos colombianos.
En los pronunciamientos públicos examinados para este artículo no hemos encontrado un anuncio presidencial específico que disponga estudiar o crear la Consejería Presidencial para las Migraciones como instancia integral de coordinación de la política migratoria. Tampoco podemos afirmar que el presidente nunca haya mencionado a la diáspora, pues sus intervenciones sí han hecho referencias a compatriotas en el exterior, al talento colombiano y a su participación en actividades de solidaridad y promoción económica.
La cuestión que planteamos es más concreta:
¿Cuándo se traducirá ese reconocimiento en una estructura institucional que atienda de manera integral a los colombianos emigrantes, los inmigrantes residentes en Colombia y los retornados?
Las fuentes públicas consultadas incluyen los discursos y comunicados de la Presidencia sobre la posesión, la política exterior y las vacantes de ProColombia.
La diáspora colombiana: una empresa nacional que funciona más allá de nuestras fronteras
En COLEXRET hemos defendido una idea que merece llegar al despacho presidencial, y es que, la comunidad colombiana en el exterior constituye una de las mayores redes humanas, económicas, profesionales, culturales y comerciales con las que cuenta el país en el mundo.
Por eso hemos hablado de la diáspora como la empresa más grande de Colombia en el exterior, una expresión que no pretende describir una sociedad mercantil registrada, sino destacar la dimensión colectiva de millones de connacionales que trabajan, emprenden, estudian, generan relaciones económicas y mantienen vínculos con su país de origen.
Invitamos al presidente y a sus asesores a leer la publicación de COLEXRET titulada «La empresa más grande de Colombia en el exterior, conformada por colombianos invisibles»
La reflexión adquiere especial importancia cuando se examinan las remesas.
Las remesas representan ingresos externos que llegan directamente a los hogares receptores. Ayudan a pagar alimentación, vivienda, educación, salud y otros gastos familiares. Su efecto económico no se limita a las personas que reciben el dinero, sino que también contribuyen al consumo, a la actividad comercial y a la circulación de recursos en los territorios.
Los colombianos en el exterior contribuyen mediante remesas, inversión familiar, adquisición de vivienda, emprendimientos, consumo durante sus visitas, transferencia de conocimientos, relaciones comerciales y redes profesionales. También ayudan a mantener vínculos culturales y afectivos que conectan a Colombia con numerosos países.
La diáspora no es únicamente una fuente de divisas. Es una red de personas con capacidades y experiencias que pueden contribuir al desarrollo nacional.
¿Por qué no reconocer a los colombianos en el exterior como aliados estratégicos del desarrollo de Colombia?
Porque ya lo son. Y reconocerlo no implica que el Estado deba financiar cada iniciativa de los emigrantes ni que las remesas deban convertirse en recursos de libre disposición del Gobierno. El dinero enviado pertenece a quienes lo generan y a sus familias destinatarias.
Lo que sí puede hacer el Estado es facilitar el ahorro y la inversión voluntaria, promover la formación y el emprendimiento, mejorar los servicios consulares, proteger los derechos de los connacionales y crear canales institucionales para que su experiencia sea escuchada.
ProColombia puede contribuir a ese propósito desde su misión comercial. La Consejería Presidencial para las Migraciones permitiría abordar, de manera complementaria, los asuntos humanos, sociales, institucionales y económicos que exceden las competencias de una agencia de promoción comercial.
No son propuestas enfrentadas. Son funciones diferentes que pueden coordinarse.
Los votos en el exterior también merecen reconocimiento
El resultado de las elecciones presidenciales de 2026 dejó un mensaje que el Gobierno no debería ignorar, como fue el que los colombianos residentes fuera del país no solamente contribuyen a la economía nacional mediante las remesas, sino que también participan activamente en las decisiones democráticas de Colombia.
Y los resultados definitivos de la segunda vuelta presidencial, celebrada el 21 de junio de 2026, ofrecen cifras que merecen ser examinadas con atención.
¿Cómo votaron los colombianos en el exterior por Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda?
De acuerdo con los datos del escrutinio electoral suministrados por la Registraduría Nacional, por Abelardo De La Espriella votaron 390.974 y por Iván Cepeda 213.131
La diferencia entre ambos candidatos fue de 177.843 votos a favor de Abelardo De La Espriella entre los colombianos que sufragaron fuera del territorio nacional.
Pero la importancia de ese resultado se aprecia todavía mejor al compararlo con la votación definitiva de todo el país.
¿Cuál fue el resultado nacional de la segunda vuelta presidencial?
Según el escrutinio oficial reportado tras la declaración de la elección presidencial, Abelardo De La Espriella obtuvo 12.960.166 votos, mientras que Iván Cepeda alcanzó 12.708.312. La diferencia nacional fue de 251.854 sufragios.
Al comparar ambas cifras se observa que la diferencia favorable a De La Espriella en el exterior, de 177.843 votos, equivale aproximadamente al 70,6 % de la diferencia nacional entre los dos candidatos.
Este dato permite comprender la dimensión del aporte electoral de los colombianos en el exterior. No significa que cada voto de la diáspora pueda atribuirse como causa exclusiva del resultado nacional, pero sí demuestra que la votación exterior representó una parte sustancial de la ventaja final.
Sin los votos del exterior, la diferencia aritmética entre ambos candidatos se habría reducido considerablemente. Esto refuerza la necesidad de reconocer a los colombianos fuera del país como participantes relevantes de la democracia colombiana.
Presidente De La Espriella: reconocer a quienes también contribuyeron a su elección
Señor presidente, COLEXRET no plantea que los resultados electorales deban convertirse en una deuda de favores, ni que quienes votaron por usted tengan derecho a privilegios particulares. La democracia no funciona así.
Lo que señalamos es que los colombianos en el exterior ejercieron su derecho al voto y que el escrutinio muestra una diferencia significativa a su favor. Ese resultado merece ser tenido en cuenta al evaluar las prioridades de su Gobierno.
Los connacionales que votaron desde España, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Chile, Argentina y tantos otros países forman parte de la misma nación. Sus derechos, inquietudes y necesidades no desaparecen porque residan fuera del territorio colombiano.
Por eso, el reconocimiento que proponemos no consiste en repartir cargos, sino en adoptar decisiones institucionales que beneficien al conjunto de la población migrante, independientemente de su preferencia política.
La creación de una Consejería Presidencial para las Migraciones sería una forma concreta de estudiar cómo integrar a los colombianos en el exterior en las decisiones estratégicas del Estado. Una instancia de coordinación que permita abordar sus necesidades, articular las entidades responsables y contribuir a la elaboración de un Estatuto Migratorio Colombiano.
Señor presidente, los resultados electorales no obligan a aceptar automáticamente esta propuesta. Pero sí constituyen una razón adicional para escuchar a una población que participa en la democracia, contribuye a la economía nacional y mantiene vínculos permanentes con Colombia.
Los colombianos en el exterior no pueden ser recordados durante las elecciones y olvidados cuando comienza la gestión gubernamental.
El reconocimiento que reclama COLEXRET no es un privilegio electoral, es una política pública que debe responder a una realidad nacional permanente.
¿Qué es la Consejería Presidencial para las Migraciones y por qué la necesita Colombia?
La Consejería Presidencial para las Migraciones es una propuesta institucional promovida por COLEXRET para que la Presidencia de la República disponga de una instancia de coordinación política de los asuntos migratorios, con capacidad para articular ministerios, departamentos administrativos, entidades territoriales, consulados y organizaciones de la sociedad civil.
No se plantea como un sustituto de la Cancillería, de Migración Colombia ni de las demás entidades con competencias legales. Tampoco como una oficina destinada a concentrar todas las decisiones administrativas.
Su valor estaría en proporcionar dirección estratégica, coordinación interinstitucional, seguimiento y capacidad de interlocución al más alto nivel del Gobierno.
La migración involucra asuntos que hoy pueden encontrarse repartidos entre diferentes instituciones, como atención consular, retorno, integración social, empleo, educación, reconocimiento de títulos, emprendimiento, remesas, movilidad internacional, derechos humanos, protección de menores y prevención de la trata de personas, entre otros.
Una Consejería permitiría identificar duplicidades, resolver vacíos de coordinación, priorizar problemas y elevar las decisiones que requieran intervención presidencial.
¿Qué beneficios concretos tendría para el Gobierno?
Primero, coordinación institucional. Permitiría establecer responsables, objetivos e indicadores para las acciones relacionadas con la migración, evitando que cada entidad trabaje de manera aislada.
Segundo, información para decidir. Facilitaría la elaboración de un diagnóstico nacional sobre emigración, inmigración y retorno, con cifras verificables y actualizadas.
Tercero, interlocución con la diáspora. Abriría un canal estable para escuchar a las organizaciones de colombianos en el exterior y a los ciudadanos en general, recoger propuestas y hacer seguimiento a las respuestas institucionales.
Cuarto, seguimiento a los servicios consulares. Podría coordinar evaluaciones sobre tiempos de atención, calidad de los trámites, necesidades territoriales y problemas que requieran decisiones de diferentes entidades, respetando las competencias legales de la Cancillería.
Quinto, aprovechamiento de capacidades. Facilitaría iniciativas de inversión voluntaria, transferencia de conocimientos, cooperación académica, emprendimiento y conexión entre profesionales y empresas colombianas dentro y fuera del país.
Sexto, política de retorno. Ayudaría a articular la atención a los colombianos que regresan, incluyendo orientación laboral, reconocimiento de competencias, emprendimiento y acceso a los programas disponibles.
Séptimo, continuidad institucional. Permitiría que la política migratoria no dependa exclusivamente de la voluntad de cada ministro o de las prioridades coyunturales de un Gobierno.
Octavo, rendición de cuentas. Haría posible establecer metas públicas, indicadores de resultados y mecanismos de evaluación periódica.
Aquí pueden ver el proyecto general presentado por COLEXRET.
Todo ello debe diseñarse con austeridad, evitando la creación de estructuras duplicadas, nuevos cargos innecesarios o gastos que no se justifiquen por los resultados.
La propuesta no consiste en crear una entidad para que produzca más documentos. Consiste en dotar al Gobierno de una herramienta para que los asuntos migratorios tengan dirección, seguimiento y capacidad real de articulación.
El Estatuto Migratorio Colombiano: la norma que puede dar continuidad a la política de Estado
La Consejería sería un punto de partida institucional. El siguiente paso estratégico sería estudiar y construir un Estatuto Migratorio Colombiano, con participación de las comunidades involucradas y respeto por el ordenamiento jurídico.
Un estatuto de esta naturaleza podría organizar principios, derechos, deberes, competencias institucionales, mecanismos de participación, instrumentos de coordinación y procedimientos de seguimiento en materia migratoria.
Su ámbito debería comprender, de forma articulada, a los colombianos residentes en el exterior, los extranjeros que viven en Colombia y los connacionales retornados.
También debería estudiar cómo fortalecer el Sistema Nacional de Migraciones y garantizar una participación efectiva de las organizaciones sociales, sin desconocer las competencias constitucionales y legales de las autoridades públicas.
Crearía un verdadero mecanismo de participación y representación social ciudadano, como la «Mesa Colombiana de las Migraciones», en reemplazo de la actual e inservible «Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones».
Y entre muchas otras acciones la creación del «Fondo Nacional de las Migraciones»; una «Bolsa Internacional de Empleo»; «Internacionalización de la gastronomía colombiana»; «Inclusión en espacios tecnológicos de todas las instituciones del Estado»; etc.
El propósito sería superar la dispersión normativa y administrativa, identificar vacíos y establecer mecanismos claros para evaluar el cumplimiento de la política migratoria.
COLEXRET viene trabajando en esta propuesta y ha publicado diferentes análisis sobre la necesidad de una Consejería Presidencial para las Migraciones, por lo que invitamos al Gobierno a consultar la recopilación temática disponible en nuestro portal:
https://www.colexret.com/temas/consejeria-presidencial-para-las-migraciones/
La creación de la Consejería no debe presentarse como una solución automática a todos los problemas migratorios, sino como el instrumento de coordinación que puede ayudar a preparar, impulsar y hacer seguimiento a una política integral.
El Estatuto, por su parte, requerirá estudio jurídico, diagnóstico institucional, participación ciudadana y los procedimientos normativos que correspondan, pues en el se agruparía prácticamente toda la normativa colombiana sobre la Temática Migratoria Colombiana (Leyes, decretos, resoluciones, directrices, circulares, etc.).
No se trata de improvisar una ley ni de crear una oficina sin objetivos. Se trata de construir una solución duradera.
¿Cuánto costaría crear la Consejería Presidencial para las Migraciones?
Esta es una pregunta muy razonable, especialmente para un Gobierno que ha hecho de la eficiencia y la disciplina en el gasto público una de sus prioridades.
La respuesta responsable es que el costo debe determinarse mediante un estudio técnico, presupuestal y administrativo. No sería serio presentar una cifra sin conocer el diseño definitivo, la planta requerida, las funciones asignadas y los recursos que podrían aprovecharse de las estructuras existentes.
Precisamente por eso, COLEXRET propone que se estudie una alternativa austera, con objetivos verificables y aprovechamiento de las capacidades institucionales disponibles.
El análisis debería contemplar:
- La posibilidad de aprovechar estructuras administrativas existentes en la Presidencia.
- La identificación de funciones que ya desarrollan la Cancillería y otras entidades, para evitar duplicidades.
- La definición de una planta mínima y técnicamente justificada.
- La utilización de sistemas digitales para consultas, seguimiento y participación.
- La evaluación periódica de resultados frente a los recursos utilizados.
- La publicación de informes de gestión y ejecución presupuestal.
La Consejería no debería convertirse en una nueva estructura burocrática que absorba recursos sin producir resultados. Su justificación debe estar en la coordinación efectiva, la reducción de vacíos institucionales y la capacidad de resolver problemas que actualmente quedan dispersos entre diferentes entidades.
Tampoco sería correcto afirmar que una Consejería no costaría absolutamente nada; aunque en algunas ocasiones hayamos expresado que sería bajo «costo cero», pero debe tenerse en cuenta que toda estructura requiere recursos humanos y operativos. La propuesta es que su costo sea proporcionado, transparente y sustentado en beneficios públicos medibles.
Ricardo Marín Rodríguez y la propuesta que el Gobierno todavía tiene pendiente de responder
Desde la posesión presidencial, Ricardo Marín Rodríguez, director de COLEXRET, ha venido buscando la oportunidad de reunirse con los funcionarios competentes del Gobierno nacional para presentar y explicar la propuesta de creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones; entre ellos, el Director del DAPRE Carlos Andrés Ríos Puerta, el Sr. Viceministro de las Migraciones Pedro Agustín Roa Arboleda, el Sr. Canciller Omar Bula Escobar, y el Sr. Vicepresidente Jose Manuel Restrepo Abondano. Incluso se la hicimos llegar al despacho del Sr. Presidente Abelardo De La Espriella.
No se trata de una inquietud surgida de un día para otro ni de una iniciativa improvisada para obtener protagonismo político. Es el resultado de años de trabajo periodístico, investigación, análisis de la política migratoria y contacto con los problemas que enfrentan los colombianos en el exterior.
Sin embargo, a la fecha de publicación de este artículo, esa gestión no ha obtenido la interlocución institucional que COLEXRET considera necesaria.
El único funcionario que a la fecha ha recibido a Ricardo Marín Rodríguez fue el viceministro de las Migraciones Pedro Agustín Roa Arboleda, quien recibió la propuesta en su despacho. No obstante, según la información y las comunicaciones que COLEXRET ha podido verificar, después de esa recepción no se ha producido una respuesta sustantiva sobre el curso que se dará a la iniciativa.
Esta situación resulta preocupante, no porque el Gobierno tenga la obligación de aceptar todas las propuestas que recibe, sino porque una iniciativa de interés público merece, como mínimo, ser evaluada por las instancias competentes y recibir una respuesta institucional.
La expresión «ningunear» describe la sensación que deja una gestión en la que se buscan espacios de interlocución y no se obtiene una respuesta clara. No es una acusación de corrupción ni una afirmación de que exista una decisión deliberada de bloquear la propuesta. Es el reclamo público de un medio de comunicación que considera que su experiencia merece ser escuchada.
Señor presidente, no le estamos pidiendo que apruebe una iniciativa por provenir de COLEXRET. Le pedimos que permita que sea estudiada por su contenido, su viabilidad y sus posibles beneficios para el país.
Si la propuesta requiere modificaciones, estamos dispuestos a discutirlas. Si los estudios técnicos identifican dificultades jurídicas o presupuestales, deben examinarse. Si existe una alternativa institucional más eficiente para lograr los mismos objetivos, también debe ponerse sobre la mesa.
Lo que no debería ocurrir es que una iniciativa de esta naturaleza quede sin una respuesta clara mientras millones de colombianos siguen enfrentando dificultades que requieren coordinación estatal.
¿Qué debería hacer el presidente De La Espriella ahora?
No le estamos solicitando al presidente que anuncie una nueva promesa, que fije una fecha de creación sin estudios previos ni que comprometa recursos públicos antes de evaluar la propuesta.
Le plantea una ruta concreta, prudente y realizable:
1. Encargar un estudio institucional. Solicitar a las dependencias competentes de la Presidencia que examinen la propuesta de Consejería, sus funciones posibles, su encaje jurídico y su costo estimado.
2. Convocar una mesa técnica. Reunir a la Cancillería, las entidades con competencias migratorias y los funcionarios pertinentes para identificar los problemas de coordinación y las alternativas disponibles.
3. Escuchar a la sociedad civil. Incluir a organizaciones de colombianos en el exterior, asociaciones de retornados, especialistas y representantes de las comunidades migrantes en un proceso de consulta ordenado y documentado.
4. Evaluar la conveniencia de la Consejería. Determinar si constituye el mecanismo más eficiente para fortalecer la coordinación desde la Presidencia o si es preferible otra fórmula institucional con objetivos equivalentes.
5. Estudiar el Estatuto Migratorio Colombiano. Partir del diagnóstico y de la participación ciudadana para determinar qué disposiciones requieren actualización, integración normativa o desarrollo legislativo.
6. Establecer indicadores y seguimiento. Si la iniciativa resulta viable, definir objetivos medibles, responsables, mecanismos de rendición de cuentas y evaluación de resultados.
Esta ruta permitiría avanzar sin anuncios prematuros, sin promesas difíciles de cumplir y sin crear expectativas que luego no puedan materializarse.
Además, sería coherente con el énfasis del Gobierno en la eficiencia administrativa, primero estudiar, después decidir y finalmente ejecutar con transparencia.
Presidente De La Espriella: la diáspora no pide privilegios, pide que el Estado la tenga en cuenta
Los colombianos que viven fuera del país no están solicitando un tratamiento superior al de quienes permanecen en Colombia. Tampoco pretenden que el Gobierno les garantice resultados económicos individuales ni que convierta las remesas familiares en una política de financiación estatal.
Lo que reclaman es que sus necesidades sean consideradas al formular las políticas públicas.
Hay ciudadanos que necesitan servicios consulares eficientes. Otros buscan orientación ante dificultades laborales, familiares o administrativas. Hay estudiantes, empresarios, investigadores, trabajadores, personas mayores, familias mixtas y colombianos que desean regresar después de años de residencia en otro país.
No todos tienen las mismas necesidades. Por eso se requiere una política capaz de diferenciar situaciones, coordinar respuestas y reconocer la diversidad de la población migrante.
Una Consejería Presidencial para las Migraciones podría contribuir a que esos asuntos lleguen al nivel de decisión adecuado. También permitiría evaluar qué problemas pueden resolverse mediante una mejor gestión administrativa y cuáles requieren reformas normativas o presupuestales.
El reto no consiste en prometer que el Estado resolverá todo. Consiste en organizarlo para que responda mejor.
COLEXRET seguirá apoyando al Gobierno, pero no dejará de exigir atención para los colombianos invisibles
Desde COLEXRET continuamos dispuestos a contribuir constructivamente al Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella. Reconocemos la importancia de la recuperación económica, la promoción de la inversión, la eficiencia administrativa y la defensa de los intereses nacionales.
Ese reconocimiento, sin embargo, no significa renunciar a nuestra independencia periodística ni dejar de señalar las omisiones que consideramos importantes.
Nuestro apoyo a las iniciativas que beneficien al país está acompañado de una condición esencial, que los colombianos en el exterior no continúen siendo invisibles para las decisiones del Estado.
La diáspora no puede aparecer solamente cuando se necesitan votos, remesas, contactos comerciales o profesionales que trabajen en oficinas internacionales. Debe estar presente también cuando se diseñan las políticas que afectan sus derechos, sus familias y su relación con Colombia.
Ricardo Marín Rodríguez y COLEXRET mantienen su disposición para aportar la experiencia acumulada, los estudios, las investigaciones y las propuestas que han desarrollado en materia migratoria. Esa colaboración no exige un compromiso anticipado de aceptación de nuestras ideas, sino una oportunidad seria de exponerlas y someterlas a evaluación.
Señor presidente, la invitación sigue abierta. Estamos dispuestos a reunirnos con usted o con los funcionarios que designe para explicar la propuesta, responder preguntas y contribuir a perfeccionarla.
No necesitamos que prometa una Consejería en un discurso. Necesitamos que ordene estudiar su conveniencia, su viabilidad y sus beneficios para Colombia.
Una oportunidad para hacer historia
Presidente Abelardo De La Espriella: usted tiene la oportunidad de demostrar que Colombia puede desarrollar una política migratoria integral, coherente con la eficiencia estatal, la defensa de los derechos, la libertad económica y el interés nacional.
Si su Gobierno estudia seriamente la creación de la Consejería Presidencial para las Migraciones y la construcción del Estatuto Migratorio Colombiano, no estará concediendo un favor a COLEXRET ni a una organización particular. Estará examinando una propuesta de interés público que merece ser evaluada por sus propios méritos.
La decisión corresponde al Gobierno. Nuestra responsabilidad como medio de comunicación es plantearla, sustentarla, insistir en ella y vigilar lo que ocurra.
Más de cinco millones de colombianos en el exterior, junto con sus familias en Colombia, merecen una política que los reconozca como parte integral de la nación.
No más promesas innecesarias. No más discursos sin continuidad institucional. No más propuestas archivadas sin una respuesta clara.
Estudie la Consejería Presidencial para las Migraciones. Evalúe el Estatuto Migratorio Colombiano. Escuche a quienes llevan años investigando estos asuntos, y demuestre que el Gobierno puede mirar al mundo sin dejar de mirar a los colombianos que viven en él.
COLEXRET seguirá a disposición del Gobierno nacional, con independencia periodística, experiencia y voluntad de contribuir. Porque defender a los colombianos en el exterior no es una causa de izquierda ni de derecha, es una responsabilidad de Estado. Y como bien lo dice nuestro fundador y director Ricardo Marín Rodríguez:
«No representamos a la izquierda, a la derecha, ni al centro, representamos la Política Migratoria Colombiana, pues esa no puede tener color político, ya que todos estamos involucrados en ella»


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