- Primera parte de esta investigación «Mesa Nacional de las Migraciones: ¿sobrevivirá a una nueva elección de Delegados?»
- Segunda parte: «Resolución 2996 de 2024: ¿es legal la elección de delegados de la Mesa de Migraciones?»
- Tercera parte:
La primera delegación de la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones se acerca al final de su periodo, y la Cancillería reconoce avances en la recepción de propuestas y en los espacios de participación, pero su respuesta oficial también deja interrogantes sobre la asistencia, la trazabilidad de las iniciativas y la posibilidad de verificar qué resultados concretos llegaron a las comunidades que eligieron a sus representantes.
La participación ciudadana no termina con una elección, pues cuando una persona acepta representar a una comunidad ante una instancia pública, comienza una responsabilidad que debe poder evaluarse, escuchar a quienes representa, recoger sus necesidades, participar en los espacios de trabajo, presentar propuestas, informar sobre su trámite y explicar qué se consiguió, qué quedó pendiente y por qué.
Ese es el examen que corresponde hacer a los 42 delegados y delegadas elegidos en diciembre de 2024 para integrar la Mesa Nacional de la Sociedad Civil para las Migraciones (MNSCM), una instancia de participación creada en el marco de la política migratoria colombiana.
A pocos meses de concluir el periodo de esta primera delegación, COLEXRET revisó la información entregada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de la Dirección de Colombia Nos Une, en respuesta al derecho de petición radicado el 26 de septiembre de 2026 y contestado el 16 de octubre del mismo año bajo el radicado S-GRDL-26-030500.
La respuesta permite conocer parte del trabajo realizado. También evidencia límites en los registros institucionales y deja pendiente una cuestión:
¿Pueden los ciudadanos conocer, con documentos verificables, qué hicieron sus representantes durante estos dos años y qué ocurrió con las propuestas que llevaron a la institucionalidad?
No se trata de desconocer el trabajo de quienes han participado ni de descalificar de manera general a los delegados. Se trata de establecer qué resultados están documentados, qué información falta y qué rendición de cuentas debería producirse antes de que termine el periodo.
¿Cuándo termina legalmente el periodo de los 42 delegados?
La respuesta oficial despejó una diferencia que había surgido entre publicaciones institucionales sobre la duración de la primera delegación.
La Dirección de Colombia Nos Une confirmó que el periodo termina el 31 de diciembre de 2026, con fundamento en el artículo 25 de la Resolución 2996 de 2024, que establece una duración de dos años para las actividades encomendadas a los delegados.
La Cancillería también informó que una de las delegadas presentó su renuncia y que, a la fecha de la respuesta, el procedimiento para formalizar el reemplazo seguía pendiente de la aceptación y confirmación de la persona convocada. Por esa razón, todavía no existía el documento definitivo de reemplazo.
La entidad indicó, además, que una de las personas delegadas había informado un cambio de residencia. Este dato, por sí solo, no permite concluir que se haya incumplido alguna obligación, pero sí recuerda la importancia de mantener actualizados los registros necesarios para el funcionamiento de la Mesa.
¿Qué obligaciones tienen los delegados frente a las personas que representan?
El artículo 22 de la Resolución 2996 de 2024 establece funciones relacionadas con la organización del trabajo, la recepción y priorización de propuestas, la incorporación de temas, la realización de reuniones, la respuesta a peticiones, el reporte del estado de las propuestas y la entrega de información al finalizar la gestión.
Estas funciones no deben interpretarse como una simple lista de actividades internas. Su finalidad es que la participación de la sociedad civil tenga continuidad y que las necesidades de los distintos grupos poblacionales puedan llegar a los espacios institucionales correspondientes.
Por eso, rendir cuentas no significa únicamente demostrar que se asistió a reuniones o que se elaboró un documento. También supone explicar qué asuntos fueron recogidos de la ciudadanía, cuáles se priorizaron, ante quién se presentaron, qué respuesta recibieron y cuáles siguen pendientes.
La rendición de cuentas tampoco implica que cada delegado pueda garantizar la aprobación de todas las propuestas. Las decisiones dependen de las competencias y actuaciones de las entidades públicas. Pero sí es razonable exigir información sobre las gestiones realizadas y el seguimiento que se dio a cada iniciativa.
La responsabilidad, por tanto, es doble, los delegados deben dar cuenta de su labor representativa y las instituciones deben permitir que se conozca la ruta que siguieron las propuestas presentadas.
¿Qué respondió la Cancillería sobre las reuniones y la asistencia?
Uno de los puntos consultados por COLEXRET fue la relación completa de las reuniones realizadas desde enero de 2025, con fechas, modalidades, convocatorias, número de asistentes y ausentes, temas tratados y actas correspondientes.
La respuesta de Colombia Nos Une señaló que la Dirección únicamente dispone de información sobre las reuniones que coordinó y organizó. Tenemos la relación de esos encuentros, pues Colombia Nos Une nos los hizo llegar dentro del anexo 13 de la contestación, junto con actas de sesiones de 2025 y 2026.
El Ministerio aclaró que las demás actas que no reposan en los archivos de esa Dirección deben solicitarse directamente a los delegados de la Mesa.
Esta explicación deja una dificultad para la ciudadanía, y es que la información sobre el funcionamiento de una instancia nacional de participación está distribuida entre los archivos institucionales y los de sus integrantes. Sin un repositorio común, completo y actualizado, reconstruir el historial de reuniones y decisiones resulta más difícil de lo que debería.
La Cancillería también informó que, en las sesiones generales que organizó, no hubo ninguna en la que estuvieran presentes los 42 delegados. Como razones posibles mencionó las diferencias horarias, el carácter voluntario y ad honorem de la labor, así como compromisos laborales, académicos y personales.
Es importante preciar que, el que nunca hayan asistido los 42 delegados a una misma sesión general no demuestra, por sí solo, que la asistencia individual haya sido insuficiente ni permite calcular un porcentaje global de participación. Para llegar a esa conclusión habría que revisar los registros de cada reunión, el número de personas convocadas, las asistencias y las justificaciones disponibles.
La respuesta de la entidad también señaló que, en una ocasión, la Mesa pidió a Colombia Nos Une contactar a delegados que no registraban asistencia. La Dirección efectuó seis comunicaciones y no recibió respuesta a esas comunicaciones. Posteriormente, una persona delegada explicó que había tenido motivos de salud para ausentarse. La entidad no divulgó su identidad, en consideración a la protección de los datos personales.
Este episodio no permite generalizar sobre el comportamiento de los 42 integrantes, pero si peguntar, ¿qué mecanismos de seguimiento se utilizaron para identificar dificultades de participación y cómo se informó a la Mesa sobre esas situaciones, respetando la privacidad de las personas?
La respuesta debería encontrarse en los registros consolidados de asistencia, las actas y los informes de gestión, no en señalamientos personales.
¿Se atendieron las solicitudes de la ciudadanía y de los grupos representados?
La Cancillería identificó 20 comunicaciones formales que contenían peticiones, propuestas o solicitudes presentadas por delegados y delegadas.
La Dirección afirmó que las veinte comunicaciones fueron recibidas, gestionadas y atendidas dentro de sus competencias y de los procedimientos institucionales aplicables. Sin embargo, no entregó copias individualizadas de esas comunicaciones y sus respuestas, al invocar razones relacionadas con la protección de datos personales.
La reserva de información personal merece respeto. Pero proteger la identidad de quien solicita confidencialidad no debería impedir que se publique información agregada sobre los asuntos tratados, las fechas de recepción, las entidades competentes, los tiempos de respuesta y el estado de cada solicitud.
Un informe estadístico o una matriz de seguimiento, debidamente anonimizada cuando corresponda, permitiría conocer los resultados sin exponer a los ciudadanos.
De esta manera podría verificarse si las solicitudes fueron resueltas de fondo, si se remitieron a otras entidades, si quedaron pendientes o si dieron lugar a actuaciones posteriores.
Decir que una comunicación fue atendida es un dato relevante, pero no necesariamente responde a la pregunta de qué resultado produjo. La ciudadanía necesita conocer, dentro de los límites legales, tanto la gestión realizada como el desenlace de los asuntos planteados.
Lo curioso de que la Cancillería apele a la reserva de datos para no suministrar información, es que no la empleó cuando le entregó a los 42 Delegados los datos de contacto de más de 17.000 colombianos inscritos a la Mesa de las Migraciones. ¡Increible!
Más de 250 aportes: ¿qué pasó con las propuestas?
Uno de los datos más relevantes de la respuesta oficial es la referencia a más de 250 aportes ciudadanos que fueron objeto de clasificación y análisis.
Según Colombia Nos Une, se utilizaron encuestas diferenciadas para los grupos poblacionales que integran la Mesa. Después se compararon las respuestas para identificar temas recurrentes, asuntos relacionados y puntos de convergencia. Los aportes se agruparon por afinidad temática y se analizaron frente a los ejes de la política pública migratoria y las competencias de las entidades responsables.
El trabajo dio lugar a propuestas relacionadas con tres grupos: colombianos en el exterior, personas migrantes en Colombia y personas retornadas.
Entre los temas generales se incluyeron la revisión y reglamentación del marco normativo migratorio, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Migraciones, la formulación de una política integral, los mecanismos de participación y seguimiento y las condiciones operativas de la propia Mesa.
Para los colombianos en el exterior se plantearon asuntos como el fortalecimiento de los servicios consulares, la garantía de derechos, el acceso a la justicia, los programas institucionales, la información estadística, los servicios digitales y la articulación entre entidades.
En el caso de las personas migrantes en Colombia, las propuestas abarcaron la regularización y el acceso a derechos, las barreras económicas para realizar trámites, el empleo, la protección laboral, la información pública, la participación y la integración social.
Para la población retornada se abordaron, entre otros puntos, el Registro Único de Retorno, la articulación institucional, las rutas de atención, el acceso al empleo, la educación, la salud y la vivienda, el reconocimiento de títulos académicos y los proyectos productivos.
La existencia de estos planteamientos constituye un resultado verificable del ejercicio de participación. Sin embargo, formular y consolidar propuestas es una etapa del proceso, no su desenlace.
La pregunta siguiente es qué ocurrió después de su presentación.
¿El Sistema Nacional de Migraciones respondió a las propuestas?
La respuesta de Colombia Nos Une identifica el documento denominado Informe de delegad@s MNSCM-SNM, fechado el 9 de diciembre de 2025, como evidencia de la consolidación de propuestas formuladas por los delegados y presentadas ante el Sistema Nacional de Migraciones.
La entidad explicó que el acta de la primera sesión del Sistema incorpora las intervenciones de las tres voceras de la Mesa, representantes de los grupos poblacionales que integran esta instancia. También indicó que se adjuntaron documentos con las propuestas, observaciones y recomendaciones expuestas.
Pero la misma respuesta introduce una limitación importante: con la documentación disponible para la Secretaría Técnica, no fue posible confirmar la existencia de un documento final independiente que consolidara la totalidad de las propuestas presentadas por las voceras. Por ello, la entidad remitió al acta de la sesión y al documento presentado.
Este reconocimiento no demuestra que las propuestas hayan sido ignoradas. Tampoco permite afirmar que fueron aprobadas, rechazadas o incorporadas en decisiones posteriores.
Lo que demuestra es que, con los soportes descritos en la respuesta, no puede reconstruirse de manera completa el destino de todas las propuestas.
Para cerrar esa brecha sería necesario identificar cada iniciativa, su fecha de presentación, la entidad competente, la respuesta recibida, las decisiones adoptadas y las acciones pendientes. Cuando una propuesta no sea competencia de la entidad receptora, también debería quedar constancia de su remisión a la autoridad correspondiente.
La rendición de cuentas no puede detenerse en el momento en que un documento se entrega a una institución. Debe permitir conocer qué pasó después.
¿Por qué faltan registros de algunas reuniones?
COLEXRET también solicitó las actas o memorias de dos reuniones preparatorias mencionadas en su petición. Colombia Nos Une respondió que, después de revisar sus archivos y registros, no encontró documentos correspondientes a esos encuentros.
La Dirección añadió que el actual director no se encontraba posesionado cuando presuntamente se realizaron las reuniones y que no contaba con información adicional para acreditar su realización o contenido.
Que la Dirección no haya encontrado actas o memorias no prueba que las reuniones nunca se hayan realizado. Significa que, de acuerdo con la respuesta, no se localizaron soportes en los archivos consultados.
La ausencia de documentación plantea una necesidad de mejora institucional. Una instancia de participación que pretende incidir en la política migratoria debe procurar que sus reuniones, compromisos y decisiones queden documentados, con independencia de quién ejerza la coordinación o de quién ocupe posteriormente un cargo directivo.
Si los encuentros fueron organizados por los propios delegados, corresponde identificar quién conserva los soportes. Si hubo compromisos institucionales, debería poder establecerse su estado de cumplimiento. Y si no existen actas, conviene aclarar qué información puede reconstruirse y qué medidas se adoptarán para evitar que vuelva a ocurrir.
La trazabilidad documental no es un formalismo, es lo que permite que la gestión pueda evaluarse y que los compromisos sobrevivan a los cambios de personas y administraciones.
¿Qué debe contener el balance final de los delegados?
Antes de que concluya el periodo el 31 de diciembre de 2026, sería conveniente que la Mesa publique un informe final conjunto, complementado por los balances de los grupos poblacionales y de las vocerías.
Ese informe debería permitir responder, como mínimo, las siguientes preguntas:
- ¿Cuántas reuniones se realizaron, quiénes las convocaron y qué asuntos se trataron?
- ¿Cuál fue la participación registrada de cada delegado, con criterios uniformes y sin divulgar datos personales innecesarios?
- ¿Qué solicitudes, peticiones y propuestas se recibieron de la ciudadanía y cómo se gestionaron?
- ¿Qué aportes fueron priorizados y con qué criterios?
- ¿Qué propuestas se presentaron ante el Sistema Nacional de Migraciones y otras entidades?
- ¿Qué respuestas, compromisos, decisiones o actuaciones se obtuvieron?
- ¿Qué asuntos siguen pendientes y qué entidad tiene competencia para resolverlos?
- ¿Qué dificultades encontró la Mesa y cuáles son las recomendaciones para la siguiente delegación?
- ¿Qué documentos, actas y matrices de seguimiento quedan disponibles para consulta pública?
El informe debería separar claramente las actividades realizadas, los productos entregados y los resultados efectivamente alcanzados. También tendría que identificar los asuntos pendientes, sin atribuir a los delegados decisiones que corresponden a las autoridades públicas ni presentar como logros definitivos propuestas que todavía no han sido adoptadas.
No todos los resultados dependen de la voluntad de los representantes. Pero todos los representantes deberían poder explicar qué hicieron, qué obstáculos encontraron y qué seguimiento dieron a los asuntos que asumieron.
Politización, diferencias internas y representación ciudadana: asuntos que exigen pruebas
En cualquier instancia de participación pueden existir desacuerdos, tensiones o diferencias sobre las prioridades y los métodos de trabajo. También es legítimo preguntar si las decisiones se tomaron con criterios transparentes y si los intereses de los grupos representados estuvieron por encima de los intereses particulares.
Aunque COLEXRET conoció estas informaciones de fuentes fidedignas, no sería responsable atribuir conductas concretas de politización, conflictos internos o actuaciones indebidas a personas determinadas sin documentos, testimonios verificables y oportunidad de contrastar la información.
La rendición de cuentas debe permitir examinar esos asuntos con pruebas, no convertirlos en acusaciones generales. Si existen actas, comunicaciones o decisiones que permitan establecer cómo se resolvieron controversias internas, esa documentación debe formar parte de una revisión seria, respetando el derecho de respuesta.
La legitimidad de la Mesa depende de que sus representantes actúen en función de las comunidades que los eligieron, con pluralidad, transparencia y disposición a explicar sus decisiones. Esa exigencia debe ser la misma para todos, sin importar su grupo poblacional, lugar de residencia, orientación política o relación con las entidades públicas.
La Cancillería también tiene responsabilidades
La responsabilidad de rendir cuentas no recae exclusivamente en los delegados. Colombia Nos Une coordina procesos relacionados con el funcionamiento de la Mesa y conserva registros de las reuniones que organiza. La institucionalidad también debe procurar que la información de interés público sea accesible, que las propuestas reciban seguimiento y que los ciudadanos puedan conocer las decisiones adoptadas.
La respuesta oficial informa, además, que la Dirección de Colombia Nos Une elevó a consideración del Viceministerio de Asuntos Migratorios, Consulares y Protección Internacional un proyecto de ajuste a la Resolución 2996 de 2024.
Según la entidad, el proyecto incorporó comentarios de delegados y otras instancias con el propósito de mejorar la claridad y la transparencia.
La iniciativa puede representar una oportunidad para corregir vacíos de procedimiento. No obstante, al momento de la respuesta, la información aportada no permite afirmar que el ajuste ya hubiera sido adoptado. Por tanto, debe presentarse como un proyecto sometido a consideración, no como una modificación vigente.
La Cancillería debe informar oportunamente sobre el resultado de ese trámite y garantizar que las reglas aplicables a la próxima selección sean claras, públicas y verificables. La experiencia de la primera delegación debería servir para fortalecer los registros, la publicidad de las actuaciones y el seguimiento de las propuestas.
La siguiente elección necesita algo más que candidatos
La renovación de la delegación no debería convertirse en un simple cambio de nombres. Antes de elegir a nuevos representantes, es necesario que la ciudadanía conozca qué se hizo durante el primer periodo, qué resultados se obtuvieron y qué asuntos quedaron sin resolver.
Un balance público permitiría a las personas interesadas en participar tomar decisiones informadas. También facilitaría que los nuevos delegados reciban los antecedentes, las propuestas pendientes y los compromisos que deban continuar.
La continuidad institucional exige que la información no dependa únicamente de la memoria de quienes estuvieron en la Mesa. Las actas, las matrices de seguimiento, los documentos presentados y las respuestas oficiales deben quedar organizados y disponibles, en los términos permitidos por la ley.
La participación ciudadana pierde fuerza cuando se limita a la inscripción, la candidatura, la votación y la designación. Su verdadero alcance se demuestra cuando la representación se convierte en trabajo verificable, comunicación con las comunidades y seguimiento de las decisiones públicas.
Representar también significa explicar
La respuesta de Colombia Nos Une permite reconocer que se consolidaron aportes ciudadanos, se elaboraron propuestas para tres grupos poblacionales y se presentaron planteamientos ante el Sistema Nacional de Migraciones. También informa que fueron gestionadas veinte comunicaciones formales.
Pero la misma respuesta deja límites documentales sobre el universo completo de reuniones, el seguimiento posterior de las propuestas y la existencia de un documento final independiente que consolide todas las iniciativas presentadas por las voceras.
No es correcto concluir, a partir de esas limitaciones, que no hubo trabajo o que las propuestas fueron desatendidas. Tampoco sería correcto presentar todas las actividades documentadas como resultados finales sin conocer su evolución.
Por eso, el cierre del periodo debe estar acompañado de un balance público, comprensible y sustentado en documentos. Los delegados deben poder explicar su gestión a las personas que representan; las instituciones deben dar cuenta de la ruta y el resultado de las propuestas que reciben; y la ciudadanía debe tener herramientas para evaluar ambos procesos.
La pregunta del título no busca señalar a una persona en particular. Busca recordar que la representación en una instancia de participación pública lleva consigo una responsabilidad ante la comunidad.
Los 42 delegados fueron elegidos para representar a los ciudadanos, no para sustituir su voz. Y esa representación solo puede evaluarse cuando sus actuaciones, resultados y asuntos pendientes pueden conocerse y verificarse.
Importante dejar claro que las conclusiones sobre asistencia se limitan a lo expresamente informado por la Cancillería. Este artículo no atribuye porcentajes de inasistencia, incumplimientos individuales ni hechos de politización a personas determinadas, porque tales afirmaciones requieren soportes verificables adicionales.
Preguntas más frecuentes sobre el tema:
¿Cuándo termina el periodo de los delegados de la Mesa de Migraciones?
La Cancillería confirmó que el periodo de los 42 delegados elegidos en diciembre de 2024 termina el 31 de diciembre de 2026, conforme al artículo 25 de la Resolución 2996 de 2024.
¿Qué resultados documentó la Cancillería sobre la Mesa?
La respuesta oficial informó sobre veinte comunicaciones formales gestionadas y más de 250 aportes ciudadanos clasificados y analizados. También identificó propuestas presentadas ante el Sistema Nacional de Migraciones el 9 de diciembre de 2025.
¿Está demostrado que los delegados tuvieron una asistencia insuficiente?
La respuesta señaló que ninguna de las sesiones generales organizadas por Colombia Nos Une contó con la asistencia de los 42 delegados. Ese dato no basta para calcular un porcentaje general de asistencia ni para establecer incumplimientos individuales.
¿Se conoce el destino de todas las propuestas presentadas?
La documentación descrita en la respuesta permite identificar propuestas presentadas, pero la Secretaría Técnica no pudo confirmar la existencia de un documento final independiente que consolidara todas las propuestas de las voceras. Por ello, el seguimiento completo de cada iniciativa requiere información adicional.
¿Por qué es importante la rendición de cuentas de los delegados?
Porque permite a las comunidades conocer qué gestiones realizaron sus representantes, cuáles fueron los resultados, qué asuntos siguen pendientes y qué información debe recibir la siguiente delegación para dar continuidad al trabajo.


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